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XUAN XOSÉ SÁNCHEZ VICENTE | Premio Nacional de Literatura Asturiana

"Hay fórmulas para lograr una oficialidad afayaíza, que no suponga mucho coste"

"Que la Universidad de Oviedo no permita una tesis escrita entera en asturiano es una babayada"

Xuan Xosé Sánchez Vicente.

Xuan Xosé Sánchez Vicente. JUAN PLAZA

Xuan Xosé Sánchez Vicente (Gijón, 1949) ha sido galardonado con el Premio Nacional de Literatura Asturiana, que otorga la Academia de la Llingua, en reconocimiento al conjunto de su trayectoria literaria. Colaborador de LA NUEVA ESPAÑA, Sánchez Vicente conversa con este diario sobre su trayectoria, la situación de la literatura en asturiano y la oficialidad.

- ¿Es este el premio más importante de su trayectoria literaria?

-Sí, es el más importante. Recibí el de las Letras que otorga la Asociación de Escritores de Asturias, pero este tiene evidentemente otra dimensión, por el propio premio y porque reconoce toda la trayectoria, al conjunto de la obra y al tiempo que estás entregado a esta ocupación, a esta pasión.

- Tiene además un componente de reivindicación de la lengua asturiana que entiendo que le satisfará.

-Sí, es una compensación en la medida de que no hay un premio de ámbito estatal a la llingua y a la literatura en asturiano, cuando sí lo tienen las demás nacionalidades. Tiene un punto de identificación o compensación, de decir: "Estamos aquí, tenemos una literatura importante y deberíamos pintar más de lo que pintamos; el Estado no tiene por qué menospreciarnos de esta forma".

- Xaime Martínez, al ganar el Premio Nacional de Poesía Joven, anunció su intención de ceñirse solo al asturiano. ¿Cómo valora esa decisión?

-Admiro mucho la actitud de Xaime. Cuando lo anunció y levantó la voz fue muy importante para la llingua, pero adoptar la actitud de no volver a escribir en castellano tiene el peligro de que dejen de sentirte. Desde el punto de vista suyo personal no sé si es acertado, pero tiene mucha importancia desde el punto de vista colectivo, porque alzó la voz contra algo evidente, como es que hay un menosprecio hacia el asturiano.

- ¿Cómo ve el panorama actual de la literatura en asturiano, en relación al que había cuando usted empezó?

-La literatura en asturiano creció mucho, es otro universo, otra galaxia, respecto a lo que había antes del "big bang" de Conceyu Bable. Al principio éramos un puñadín de autores, no puede ser de otra forma. Porque la escritura, siendo una aventura personal, lo es también colectiva. Todo eso ahora está muy maduro, hay muchos autores y mucho falante, hay tiradas más curiosas y se le da otra atención. La situación es, prácticamente, comparable con cualquier otra literatura.

- Todo eso, pese al hándicap de que no sea una lengua oficial.

-Sí. Es algo que incide tanto en relación a los premios, que al final es lo de menos, como sobre todo al respeto social. Está muy bien, como decía, pero por esa razón nuestra literatura no llega a ser como las otras únicamente por ese hecho de que no sea una lengua oficial, lo que supone una falta de peso que es evidente que está ahí.

- ¿Ve más cerca la oficialidad?

-No depende de un milagro, depende de los números. Digo que ahora no depende de un milagro queriendo creer que el PSOE está a favor, que siempre fue enemigo. ¡No pasé yo nada cuando conseguimos sacar adelante la Ley de Uso, durante el gobierno de Marqués! Las mayores trabas fueron del PSOE, por eso admiro su cambio y espero que sea de verdad. Pero lo veo con cautela porque, así y todo, no depende de ellos, sino de lograr una mayoría parlamentaria.

- Sumando las fuerzas que están a favor de la oficialidad, la aprobación quedaría a un solo voto de distancia.

-A uno, sí, si no falla nadie del medio, de los que contamos con ellos. Pero conviene recordar aquello de la "cooficialidad diferida", cuando la penúltima reforma estatuaria, en 1998. Era una propuesta que no hacía falta que volviera a Madrid, pero no lo conseguimos: el PSOE se opuso frontalmente a esa historia. Y de aquella el PP, en el que ya no estaba Marqués, se tornó en contra de la oficialidad. ¡Si no hacía falta reformar el estatuto entero, que es más complicado! Pero muchos nos alegraríamos si se diese el milagro. Con respecto a la cooficialidad, puede ser no diré que amable, pero sí tener un tamañín, una etiqueta. Puede requerir de muchas perras o de pocas. Y siendo la gente prudente y dialogando, se puede hacer una cosa bastante afayaíza, que no suponga un coste excesivo.

- ¿Tendría un alto coste una cooficialidad, digamos, plena?

-Nadie echó cuentas de nada. La enseñanza no variaría en lo fundamental. Quizá se diese algún problema en el ámbito de la justicia, porque en el ámbito de la administración los ciudadanos ya se pueden dirigir a ella en asturiano. Pero ese problema de justicia se resuelve con traductores externos. Quiero decir que hay fórmulas, como puede ser crear organismos exteriores, por ejemplo academias. Eso sería una buena solución y muy barata, que no supondría cargar a la administración con una plantilla nueva. Hay soluciones para todo y relativamente baratas, pero hay quien vende un discurso político que creen que viene bien para su negocio, creen que trae votos. Es lo mismo que con Cataluña: ¿por qué no se habla así de Galicia? Es un completo disparate, pero creen que les va bien.

- A Inaciu Galán, la Universidad de Oviedo no le permitió presentar su tesis completamente en asturiano.

-Es una cosa estúpida, una babayada. No digo que no tengan un resquicio legal para imponerle eso a Inaciu, que tengo dudas, pero es una tontería. Eso cuesta más perres que dejar que la presente íntegra en asturiano. ¿Va a dejar de entenderlo nadie? ¿Cuál es el problema? Pues que no se quiere. Lo que hay detrás de esto es intolerancia y persecución no ya contra el asturiano, sino contra los falantes. Hablaba recientemente con una persona destacada del PP en el pasado y estaba muy sorprendido con la actitud de su partido. "En nuestros tiempos", me decía, "era inconcebible prohibir falar en el Parlamento". No es el único que está muy sorprendido de cosas que están haciendo y que son muy elementales.

- Foro se mostró, en sus inicios, favorable a la oficialidad, aunque posteriormente han ido matizando esa posición. ¿A qué cree que se debe su cambio de criterio?

-También en algún momento hubo cierta aproximación por parte de Ciudadanos, y del PP en tiempo pasados. En la tramitación del Estatuto que decíamos antes, la de noviembre y diciembre del 98 y cuando ya habían roto con Marqués, el PP, movido por un señor que se llama Álvarez-Cascos, a través de una señora que se llama Cherines y de (Isidro Fernández) Rozada, propusieron en Madrid incorporar cooficialidad y se negó el PSOE. Vamos a pensar en qué posturas creen cada uno; ellos creen en las que les conviene en cada momento. Foro propuso formalmente la cooficialidad, y el PSOE se opuso. Se cuenta poco, pero eso indica que todo es un cuento chino, según los intereses todos son amigos o enemigos de la cooficialidad. Por lo tanto, Foro no puede presumir de ser "anti", lo mismo que el PSOE tiene muchos pecados pasados que pagar.

- Para acabar, ¿en qué trabaja ahora?

-Tengo en espera de sacar una novela, no por mí, sino de que alguien me la "agarre" para publicarla. Se ambienta en dos líneas temporales, la actualidad y el siglo III después de Cristo, que se juntan llegado el momento. La que publicaré está en castellano, aunque la tengo también en versión en asturiano, a la que le falta aún una manina para estar lista, seguramente la distribuiré en redes. Además, próximamente saldrá una cosa que hice con mi mujer y mi hermano, un libro de juegos tradicionales asturianos; se presenta en marzo en Gijón. Y en imprenta, una colección de artículos publicados en LA NUEVA ESPAÑA en los últimos tres años. La fecha de publicación depende del editor.

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