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Desde Mi Encierro

Reiniciando el sistema, Marcos Palicio

El rector, Santiago García Granda, vive el confinamiento permanentemente conectado, "monitorizando" una Universidad que tiene muchas preguntas para cada respuesta

Santiago García Granda, esta semana, durante una rueda de prensa virtual.

Santiago García Granda, esta semana, durante una rueda de prensa virtual. E. M.

La duración de su jornada se mantiene más o menos igual. Sigue empezando a las ocho y media de la mañana y terminando no antes de la misma hora, pero de la tarde. Todo lo demás se ha dado la vuelta. "La vida me ha cambiado totalmente". Al rector de

Su tarea a tiempo completo es monitorizar la Universidad en estos días raros de encuentros sin contacto, de despejar incertidumbres y dar respuestas a preguntas que cambian constantemente: ¿cómo poner en marcha la evaluación, si llega el caso? ¿Tendremos que buscar las condiciones para hacer exámenes con seguridad? ¿Cómo va la docencia online? ¿Cómo se afrontarán las prácticas que deben ser presenciales, las de salud, educación y abogacía??

Ahora todo pasa en casa, pero ayer, Santiago García Granda fue al Rectorado con cuidado. Tenía una reunión por videoconferencia con el comité permanente de la Conferencia de Rectores, la CRUE, y "no me podía permitir un fallo en la línea" de su casa de Luanco. Se desplaza con permiso, nunca le han parado y al llegar le pide al guardia que le abra para no utilizar su tarjeta por si los contagios. Está solo en el edificio rectoral y acaba de ver los resultados de la encuesta de afección de la pandemia en la comunidad universitaria: de momento, de doscientas respuestas, sólo ha confirmado dos contagios y cinco con infectados próximos?

Cuando no trabaja lee, más que novela libros de compañeros de la Universidad, como Fermín Rodríguez, o "muchos de Emilio Alarcos que me regala su viuda, Josefina?". Y habla con la familia, a la que antes veía menos? La tele, poco. Sobre todo, casi continuamente el ordenador, "pendiente de cómo evoluciona la pandemia y qué pasa en la Universidad. El número de mensajes es altísimo".

Se le hace difícil imaginar cómo habría sido esto hace treinta años. "No sé si tendríamos tanto conocimiento para saber de qué tipo de pandemia se trataba". Y, aunque incluso con toda la información nos ha ido mal, porque quizá "calculamos que no iba con nosotros", está contento. "Contento de cómo ha reaccionado la mayor parte de universitarios y en particular los estudiantes, de manera muy madura".

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