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La Universidad asturiana busca la vacuna "psicológica" contra el coronavirus

Un grupo de Ciencias del Deporte y otro del área sanitaria recopilan datos sobre hábitos de ejercicio y bienestar psicológico de los aislados para definir estrategias ante los casos de confinamiento prolongado

Los investigadores asturianos aprovechan el inaudito confinamiento de la población por el coronavirus para analizar, por un lado, sus efectos psicológicos y, por otro, los del ejercicio. Estos dos estudios, de ámbito internacional, están dirigidos, respectivamente, desde el Instituto de Investigación Sanitaria del Principado (ISPA) y desde el Grupo de Investigación de Educación, Actividad Física, Deporte y Salud (Edafides), ambos de la Universidad de Oviedo. Para la recogida de datos usan encuestas online y los participantes, con sus respuestas, ya son miles.

El catedrático de Ciencias del Deporte José Antonio Cecchini está al frente del proyecto, que estudia la relación entre ejercicio y bienestar psicológico . "El objetivo es ver cómo evolucionan estos días determinadas variables psicológicas como la depresión, la ansiedad, el estado de ánimo, la resiliencia y cómo se correlacionan con el nivel de actividad", explica. "Se nos ocurrió sobre la marcha, hace tres días, y lo pusimos en práctica muy rápido; en el primer día tuvimos 1.800 encuestas contestadas", añade. El cuestionario se responde en diez minutos, dice, y están preparando la traducción al inglés para lanzarlo al mundo anglosajón. Es una investigación "longitudinal", puntualiza, así que cada participante habrá de actualizar sus respuestas a medida que avance la cuarentena. Se sabe que la actividad física aleja la depresión, comenta Cecchini, pero no hay estudios en condiciones de confinamiento prolongado como este.

En su investigación sobre las consecuencias de la cuarentena a nivel psicológico, el ISPA trabaja junto al Servicio de Salud del Principado (Sespa) y la Universidad Carlos III. En veinticuatro horas han reunido 6.000 encuestas, el 40% de asturianos. El estudio se extenderá a Italia, países del ámbito anglosajón, Latinoamérica, Portugal y Brasil. Este proyecto, con el psiquiatra asturiano Julio Bobes al frente, tiene una segunda parte: a partir del lunes, las personas que han pasado por la prueba de detección del coronavirus en Asturias serán encuestadas telefónicamente, para registrar el impacto de la situación en su estado de ánimo, su angustia y su inquietud. Veintisiete profesionales de distintas áreas colaboran en el proyecto, cuyas conclusiones, apunta Bobes, podrían aplicarse en esta crisis: "Buscamos la vacuna psicológica a la epidemia".

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