22 de marzo de 2020
22.03.2020

Gázquez, positivo en COVID-19: "No puedo ni bajar la basura"

La diputada asturiana, que vive sola, denuncia "una sensación de abandono" y dificultades para contactar con su centro de salud

22.03.2020 | 00:51
Paloma Gázquez, en un selfi hecho durante su cuarentena por coronavirus en su domicilio ovetense.

Paloma Gázquez ha comenzado a escribir un diario. Es una forma de desahogarse en medio de la enfermedad y la incertidumbre. Desde que la diputada asturiana diese positivo en el test por COVID-19, el pasado domingo, sus síntomas y estado de ánimo han ido cambiando al mismo ritmo que las cifras de contagios en España. Si al principio se lo tomó con calma, con el paso del tiempo la angustia creció en ella al ver que los teléfonos de los centros de salud y emergencias sanitarias comunicaban, y que las dificultades diarias se agolpaban. Al vivir sola, algo tan sencillo como bajar la basura le resulta imposible. La cuarentena por coronavirus la obliga a encerrarse en su domicilio ovetense a cal y canto, por lo que debe recurrir a amigos para, por ejemplo, recoger la baja en su centro de salud.

"Tengo comida de sobra porque me había abastecido previamente, pero ahora no puedo ni tirar la basura. Llegará un momento en que haya problemas de insalubridad si nadie toma medidas para casos como el mío", explica Gázquez, diputada del PP en el Congreso de los Diputados por la circunscripción de Asturias.

Su vía crucis arrancó formalmente el domingo 15 de marzo, cuando le confirmaron el positivo, pero ya tenía la mosca detrás de la oreja dos días antes. "El viernes por la noche tuve el primer síntoma, un dolor de cuello muy fuerte; a ello le siguió fiebre el sábado y desde temprano una larga mañana de esperas telefónicas, hasta que cerca de las tres de la tarde me dicen que vendrán el domingo a hacerme la prueba. El trato y el cariño de la especialista que vino a mi domicilio fueron exquisitos. Como exquisita fue la conversación con el médico que ese mismo domingo por la noche me llamó para decirme que había dado positivo. A partir de ahí, recuperación en mi casa, porque mi situación en principio no revestía gravedad".

El "Diario de una enferma de coronavirus" refleja el rosario de llamadas sin contestar y escasa atención médica que ha recibido Gázquez hasta el momento, e incluso la impotencia de no poder recoger su baja laboral porque los centros de salud no la envían por correo electrónico a los pacientes. "El miércoles llamé durante toda la mañana a mi centro de salud para pedir que me enviaran la baja. Tras cuatro horas conseguí contactar. Al menos, si alguna amiga o amigo viene a traerme algo al felpudo de mi casa, que no le multen, que pueda enseñar mi baja y decir que viene a ayudarme. Cerca de las tres de la tarde tuve respuesta, pero, como era el primer caso allí, contestaron que ya me dirían al día siguiente. El jueves me dijeron que la baja estaba en el centro de salud, que tenía que acudir alguien a recogerla y que ¡no me la podían enviar escaneada ni fotografiada por correo! Ingenua, yo que pensaba que se estaba restringiendo la movilidad y que se acudiría a esos medios electrónicos. Pero no conseguí ni que por favor me la adelantaran por internet. De ese mismo centro de salud tuve una llamada el viernes de una enfermera para preguntarme temas estadísticos, pero no de salud".

Gázquez se encuentra "bien, dentro lo que cabe". En conversación telefónica ayer con LA NUEVA ESPAÑA, explicó que había mejorado sensiblemente pese a que el día anterior (viernes) le había pasado justo lo contrario.

"El viernes por la mañana empeoré y en todo el día no conseguí hablar con un médico. Me pusieron en espera continuamente en los números de contacto, y más allá de las diez de la noche, cuando solo funciona el 112, soporté más esperas sin que ningún médico descolgara ese teléfono que había puesto en altavoz. Las palabras de un médico reconfortan, ayudan, protegen y mil cosas más que seguro se os pasan por la cabeza. Esta enfermedad tiene mil caras que desconoces cómo van a evolucionar: dolor de piernas que te obligan a comer de pie, dolor de garganta, falta de respiración o temas anecdóticos como que no puedes apreciar los sabores. Mis amigos (a los cuales me faltan vidas para agradecérselo) me traen cosas deliciosas que no me saben a nada". Ahora Gázquez continúa con molestias en la garganta y ha perdido el sentido del gusto. Sin embargo, confía en recuperarse en breve y quiere donar las cajas de paracetamol de 1 gramo que le sobren porque "a veces tampoco resulta fácil encontrarlas en las farmacias". Lo que tampoco entiende es el sistema de altas por COVID-19. "Se supone que pasas tus quince días de cuarentena y ya está. Espero que me hagan pruebas para comprobar que ya doy negativo en coronavirus".

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