El recinto ferial Luis Adaro de Gijón ha recibido hoy un centenar de colchones desde Carreño para convertirse en un hospital de campaña para enfermos de coronavirus Las labores, ya en marcha, adecuarán el pabellón central del recinto para albergar a enfermos que, en principio, estén en estado leve o prácticamente asintomáticos.

La idea es que Cabueñes pueda derivar a este nuevo espacio a sus pacientes que menos asistencia médica necesiten, una alternativa que, a día de hoy, aún no es necesaria. El hospital gijonés amaneció con una carga asistencial "asumible", según aclararon los trabajadores. En los últimos días, eso sí, el centro ha ido liberando cada vez más espacios por el Covid-19 y cuenta ahora con dos plantas para positivos, dos para espera de resultados y una para pacientes de alta sospecha. También se ha liberado el área de Coronarias para crear 13 nuevos puestos de UCI que se suman a los 14 que ya tenía en su área específica. El plan, en principio, es poder tener una UCI "limpia" de otras patologías y otra dedicada en exclusiva para coronavirus. Este paso se dará cuando el HUCA complete su zona de críticos.

Surgen dudas ahora sobre cómo se cubrirá el personal sanitario necesario para atender a los enfermos que se deriven a la Fidma y qué papel jugará en eso la zona de triaje instalada en una carpa a las puertas de Cabueñes desde hace días. "No acabamos de tener muy claro cómo nos vamos a repartir el trabajo", reconoció el personal de Urgencias. En cualquier caso, el área sanitaria V de Gijón parece estar intentando ir un paso por delante de una enfermedad que, hasta ahora, pilló a todo el país casi por sorpresa. "La facilidad del contagio es mayor de la esperada", reconocieron los sanitarios. El equipamiento de la Feria se intentaría que esté desplegado para entrar en funcionamiento, si es necesario, a inicios de la próxima semana.