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MÓNICA BERNALDO DE QUIRÓS | Psicóloga, experta en estrés, agresiones y manejo de situaciones conflictivas en profesionales sanitarios

"Los profesionales de la salud lo dan todo, y esa entrega les protege psicológicamente"

"Cuando pase la emergencia, el personal sanitario tendrá que hacer frente a la depresión, la ansiedad y el estrés postraumático"

Mónica Bernaldo de Quirós.

Mónica Bernaldo de Quirós. LNE

Mónica Bernaldo de Quirós, profesora del departamento de Personalidad, Evaluación y Psicología Clínica de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, lleva 15 años dedicada a investigar sobre los efectos del estrés laboral en los profesionales de la sanidad, el manejo de situaciones conflictivas y las agresiones de las que son objeto en el desempeño de su trabajo. Desde 2005 ha estado en estrecho contacto con médicos y personal de enfermería de los servicios de urgencia extrahospitalaria. En estos días de emergencia sanitaria por el COVID-19, Bernaldo de Quirós, una de las ponentes en el III Congreso Nacional de Psicología celebrado hace un par de años en Oviedo, ha constatado que los profesionales de la sanidad se sienten "frágiles, desorientados, sobrecargados y agotados, e impotentes".

- Los médicos y el personal de enfermería están afrontando un reto que pone en juego su propia salud.

-Cotidianamente, el personal sanitario está sometido a una carga de responsabilidad muy importante, por las decisiones que debe tomar, y por estar en contacto directo con los familiares y los pacientes: esas son las fuentes de su estrés y la causa de su cansancio emocional, que en la situación actual aumenta por la avalancha de enfermos que tiene que atender. Además, los médicos y el personal de enfermería reciben muchas agresiones: un tercio de los profesionales refiere haber sido objeto de agresiones físicas y dos terceras partes de insultos y amenazas.

- ¿Y eso sigue siendo así en una situación tan crítica como la actual?

-Se dan menos agresiones que antes, porque la población es consciente de la situación y de la sobrecarga a la que está sometido el sistema sanitario con el COVID-19. La gente acude a los centros de salud y a los hospitales y es más comprensiva, por la emergencia en la que estamos. Hay agresiones y amenazas, son situaciones que se siguen dando, pero en menor medida. Ahora mismo, cuando un paciente está siendo atendido en un centro sanitario, los familiares no lo pueden acompañar, y eso también contribuye a que haya menos agresiones. En la sociedad impera esa mentalidad de "yo estoy pagando mis impuestos y tengo derecho a exigir que se me preste servicio". Ahora se percibe un cambio de actitud en la población y eso debe mantenerse. Los profesionales de la sanidad son los que saben, y hay que confiar en ellos.

- ¿Cómo gestionan los sanitarios toda la tensión a la que están sometidos?

-Las personas que trabajan en la Medicina y la salud tienen una gran vocación y se sienten muy realizadas con el trabajo que hacen y el servicio que prestan a la sociedad, lo dan todo, y la satisfacción que obtienen con esa entrega los protege psicológicamente, y es lo que hace que salgan adelante.

- Tiene que trabajar además conscientes de su riesgo de contagio, mayor al del resto de la población.

-Sí, eso también les pesa. Necesitan medidas de protección, urgentemente, por ellos y por sus familias. Algunos han optado por no convivir con sus familias y alojarse en hoteles mientras dura esto.

- Los trabajadores del Hospital de Alcorcón, en Madrid, meditan antes de empezar la jornada laboral, en otros centros sanitarios organizan grupos de oración para afrontar con más ánimo el trabajo que tienen por delante...

-Siempre es bueno el autocuidado y reservarse un momento de descanso, pero poco tiempo tienen ahora.... Hablaba antes con una enfermera que salía de su turno de mañana a las cuatro de la tarde y volvía a entrar en el hospital a las doce de la noche. En estas circunstancias, alejados de sus familias, la relación con los compañeros es muy importante: funciona como un grupo de apoyo, con el que compartir sus experiencias y sus emociones. Hay que formar equipo. Eso es algo a lo que los médicos y las enfermeras están muy acostumbrados. Y no fijarse solo en lo negativo, en la falta de recursos o en las personas que mueren solas, sino en la sonrisa o el agradecimiento de un enfermo, en las altas... y hacer lo que cada uno pueda para aliviar la tensión: técnicas de relajación, meditación, ejercicio físico... Los profesionales de la sanidad conocen bien estos recursos.

- ¿Y atención psicológica?

-Pensando en los profesionales que están interviniendo de forma directa en esta crisis el Colegio Oficial de Psicólogos ha puesto en marcha un servicio de atención telefónica, en colaboración con el Ministerio de Sanidad. Hay una línea exclusivamente dirigida al personal sanitario, la Policía y las fuerzas de seguridad, llamando al 917007990, atendido por psicólogos con formación especifica.

- Y los ciudadanos, ¿que podemos hacer además de aplaudir?

-Ahora mismo hay que ayudarlos y apoyarlos, y cuando esto termine van a necesitar mucha más ayuda. Ahora están con la subida de adrenalina, afrontando la situación, pero cuando esto pase van a aparecer la depresión, la ansiedad e incluso el estrés postraumático.

- Los enfermos mueren sin sus familias y estas no pueden despedirlos con un funeral. ¿Cómo se asimila eso?

-Hay que expresar todas las emociones. Hay que hablar con las personas cercanas y llorar, hay que elaborar esas tensiones. Y hay rituales que no es posible realizar, pero se pueden sustituir, hacer otras cosas.

- Con el confinamiento, hasta las personas más estables psicológicamente ven cómo se resiente su ánimo.

-Es lógico, en las situaciones de aislamiento las variaciones en el estado de animo son normales. Ya se ha dicho, pero hay que insistir: es importante establecer rutinas y aprovechar para estar con los familiares. Lo mejor es vivir el día a día y no ponernos fechas. La segunda semana fue más angustiosa, ahora empezamos con el tiempo de descuento, pero esto se puede prolongar, no lo sabemos. Vivir día a día y sacar la parte positiva, eso es lo mejor. El ser humano tiene una gran capacidad de resiliencia, y de crecer en momentos difíciles, pero hay que cuidarse, si no aflorarán los problemas.

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