En los hospitales asturianos no debería suceder como en los catalanes. La Comisión Asesora de Bioética del Principado de Asturias se ha posicionado rotundamente en contra de seleccionar los tratamientos que reciben los enfermos más graves de COVID-19 con arreglo a los años que tenga el paciente.

"Tal y como recoge el posicionamiento de la Sociedad Española de Medicina, subraya el citado órgano consultivo del Gobierno regional. A juicio de este grupo de expertos de carácter multidisciplinar, "la situación funcional y de fragilidad deberán ser los criterios prioritarios en la toma de decisiones y en las estrategias de asignación de ingreso en UCI".

Este pronunciamiento contrasta con las pautas aplicadas en Cataluña, donde el Sistema de Emergencias Médicas (SEM), dependiente del Departamento de Salud, ha dictado un documento que recomienda no ingresar en la UCI a las personas mayores de 80 años con coronavirus y "evitar ingresos en pacientes con escaso beneficio". Un polémico texto que cuenta con el respaldo del Consejo de Colegios de Médicos de Cataluña pero no del Observatorio de Bioética y Derecho de la Universidad de Barcelona.

El dictamen de la comisión asesora asturiana analiza tres "posibles escenarios" en los que el personal sanitario puede verse envuelto a la hora de combatir los efectos de la pandemia. En la "situación urgente", y en los casos en los que se produzca un empeoramiento agudo o inesperado de la función respiratoria del paciente, "los profesionales responsables del caso actuarán en mejor interés del paciente guiados por la evidencia científica, las recomendaciones locales y la gestión de recursos disponibles".

Consenso de profesionales

En caso de una "situación previsible", en la que se dispone del tiempo suficiente para valorar la situación clínica de los pacientes, "es aconsejable buscar un consenso entre los profesionales sanitarios (Urgencias, Medicina Interna, Neumología y UCI, principalmente) y decidir con antelación cuáles de ellos serán ingresados en UCI en caso de empeoramiento". Este plan de actuación, agrega el documento, "será reflejado en la historia clínica y explicado a los pacientes y/o familiares o representantes".

El tercer escenario se refiere a una "situación de escasez", en la que se impone "priorizar recursos" como ingreso en UCI o ventilación mecánica. ¿Qué procede hacer en este supuesto? Si no es posible la aplicación de las terapias más idóneas, "se continuará con el tratamiento en la unidad de hospitalización convencional" y se informará al paciente y su familia "de que se administrarán los cuidados y tratamientos adecuados para aliviar el sufrimiento (...), incluyendo la sedación paliativa según protocolo si fuera necesario".

El texto precisa que, si resulta posible, "se deben habilitar espacios de atención intermedios entre la UCI y la planta de hospitalización convencional para aquellos pacientes que se puedan beneficiar de técnicas como la oxigenoterapia de alto flujo o la ventilación mecánica no invasiva, tomando las adecuadas medidas de prevención".