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07 Échale teatro | 05 ¡Asturias canta! | 02 Grandes lecturas para peques

Una sesión doble: "Basurilla", para los niños, y "Xuanón namoráu"

Continúan las emisiones del Festival Online EscenAsturias, hoy con un programa doble. La sesión infantil comenzará a las 18.00 horas y correrá a cargo de la compañía "La Sonrisa del Lagarto", que estrenará en internet la obra "Basurilla", un montaje a medio camino entre el clown y la magia protagonizado por Ave Hernández y dirigido por Marli Santana. Más tarde, a las 20.30 horas, se emitirá una representación de "Producciones Nun Tris", "Xuanón namoráu", una pieza cómica con números musicales de inspiración cubana, con personajes como el emigrante Xuanón, la mulata Micaela y el rumbero Manengue.

El artista asturiano Rodrigo Cuevas ha estrenado en Youtube y en sus redes sociales su nuevo vídeo "Muerte en Motilleja", tercer single de su disco "Manual de cortejo". Dirigido por el diseñador creativo y de moda Ricardo Villoria y rodado a principios del mes de marzo en la localidad madrileña de Chinchón, Cuevas contó ayer a LA NUEVA ESPAÑA que "ya lo grabamos antes del rollu de la pandemia, ye una canción que fala mucho de la muerte del mundo antiguo y de la muerte de todo lo de antes, de lo colectivo, y la llegada de la era posmoderna, muy individualista y soberbia. Y justo ahora llega un revés importante que nos pega en la cara como un gran defecto de esta sociedad a la hora de afrontar cosas importantes. Decidimos montarlo igualmente, aunque fale de la muerte, ye un tema complicado pero en el texto de presentación digo que cuando la muerte acecha, cuando se puede sentir el frío aliento del fin en la nuca, el ser humano es capaz de llegar a analizar lo esencial, desechar lo banal, encontrar la pureza, despreciar el odio y abrazar las cosas de nuevo, como si uno volviese a nacer. En el mundo antiguo, el de nuestros abuelos, y en el de los abuelos de estos, la muerte era algo presente, de lo que se hablaba claramente, cara a cara. Porque es verdad, porque es necesaria y porque es tremenda, y sabían que la única forma de que la muerte no fuese olvido era hablando, contando. Contémonos lo que nos asusta, lo que nos queremos, juntémonos y contémonos cosas, porque ni las cosas ni las personas se acaban con su muerte: nada más se acaba lo que no se cuenta". "¡Así de profundo me pongo!", concluye.

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