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Crisis del coronavirus

Los concejos que paran el virus: con pocos vecinos, dispersos y precavidos

"Aquí hay mucho cuidado y respeto, y los vecinos viven dispersos, sin barullos", dicen en Soto del Barco, uno de los dieciocho concejos sin contagios: cinco días antes del estado de alarma y el anterior al cierre escolar ya se suspendieron actividades

Soto del Barco, el concejo sin ningún contagiado por coronavirus. | MIKI LÓPEZ

Anamari González estaba el miércoles 11 de marzo por la mañana en su casa pensando en la sesión de gimnasia de mantenimiento que le tocaba por la tarde. Pero resulta que recibió una llamada del monitor para decir que se anulaban esa clase y las futuras. Ese día, Enrique García llevaba ya unos cuantos encerrado en su piso, un primero de la avenida del Campo, eje comercial de Soto, la capital de Soto del Barco, uno de los dieciocho concejos asturianos que según los últimos datos oficiales tienen cero contagios por coronavirus y de momento esquiva una pandemia mundial con más de 2,5 millones de afectados.

Antelación en la toma de medidas destinadas a evitar las concentraciones de gente -como la suspensión de las clases de gimnasia municipales- y responsabilidad individual -la decisión del citado vecino de quedarse en casa mucho antes de la orden gubernamental- son la receta que, en líneas generales, dan en Soto del Barco y el resto de sitios para esquivar el temido y puñetero COVID-19. También, por qué no, un poquito de suerte.

"Hay un vecindario colaborador cien por cien", apunta Marco Antonio López, parapetado detrás del mostrador de su estanco, donde desde hace muchas semanas cuelga un cartel que apela a mantener la distancia "por el bien de todos". En el supermercado cercano se repite la misma historia. "Veo mucho respeto", explica Kike Vidal, al frente de un negocio que es una de las mejores vías para tomar el pulso al pueblo y su estado emocional. Ya desde los primeros coletazos de la pandemia en Soto demostraron de alguna forma tener más serenidad y tranquilidad que en las ciudades, donde se desabastecían supermercados. En Soto "no hubo tanta presión comercial", describe Vidal.

"En los pueblos hay menos concentración de gente y a medida de que ha pasado el tiempo hay más motivación y se cuidan más las formas, lo que no quita que con tanta tranquilidad a veces haya algo de relajación", opina.

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Soto del Barco, el concejo sin ningún contagiado por coronavirus

Por supuesto que da seguridad vivir y trabajar en un municipio de cero contagios, admiten todos los consultados. Para él y sus compañeras (Beatriz Fernández, Ana Alba y Ana Fernández) es un plus saber que entre sus vecinos no consta que haya coronavirus.

Que se lo digan a Borja Molinero, de Luanco, en Gozón, donde el contador regional habla de 14 afectados. "Da mucha confianza, cómo no?", señala este joven que trabaja para una empresa de limpieza y tres veces a la semana se encarga de sanear las calles de Soto y otros núcleos cercanos. "Percibo aquí más control, más seriedad, y aparte apenas se ve gente por la calle y nunca barullo", constata.

Con mucha confianza también trabajan en la panadería de toda la vida de Soto, La Esperanza, con Jesús Gómez al frente y Ofelia García de repartidora. El primero detalla las muchas prevenciones que tomaron en el negocio desde el primer momento, con guantes, mascarillas, además de desinfectar a diario con lejía y agua. "Yo lo cuido mucho, creo que es importante", señala el veterano panadero, quien admite que ha habido un ligero repunte de peticiones en los pueblos para que les vayan a llevar el pan a casa. La repartidora no apea la mascarilla desde que sale bien temprano en furgoneta hasta que vuelve al negocio pasado el mediodía tras recorrer medio concejo y parte de la comarca: "La gente bien, casi no la veo, yo llego, dejo la barra y me voy. Eso sí, por Soto voy serena, pero cuando por ejemplo me acerco a Pravia, igual ya me pongo más en alerta, con algo más de respeto?".

Y es que uno de los datos que llaman más la atención de los cero contagios en Soto del Barco es que, aparte de ser este concejo el más poblado con creces (3.887 vecinos) entre los dieciocho que están libres de COVID-19, está además rodeado de algunos de los más afectados como Pravia (65 casos), Grado (77 casos) o Castrillón (83 casos). Entre todos hay gran flujo de personas prácticamente diario.

Precisamente de la capital castrillonense, Piedras Blancas, es el cartero, Carlos Crespo, quien admite su preocupación por contagiarse durante el reparto del correo, pero también recalca que moverse por un concejo sin casos alivia. Él percibe "mucha precaución" entre la gente. "Rápidamente entendieron que no hay que acercarse" y es consciente de las medidas tempranas, "que creo han ayudado a mejorar la situación".

Pero si hay un lugar donde no se pueden permitir un fallo y deben tomarse el trabajo muy en serio ese es el centro de salud, ubicado en El Parador. Ha sido, al fin y al cabo, el primer muro de contención del coronavirus y, a juzgar por los registros oficiales y que se dan a conocer en la Consejería de Sanidad, lo han hecho muy bien.

Así, Mercedes López es una de las escasas médicas de cabecera de España que tiene "limpia de coronavirus" su lista de cartillas. Su misión: "Que la gente salga lo menos posible de casa. Llaman por teléfono y si puedo les soluciono la consulta. Si no, pues voy al domicilio o bien vienen o se derivan a otro lugar".

Atiende a LA NUEVA ESPAÑA junto con la enfermera Emma Alonso y la médica residente Isabel García. Entienden que los buenos datos son producto "del trabajo bien hecho, con medidas previas antes de tiempo" en un concejo "disperso, de población más bien aislada, algo que ahora ha sido un beneficio en general para Asturias", y también con muchos mayores, "que en la zona rural son más miedosos y, por tanto, se cuidan más". Alonso destaca la importante labor de la atención primaria, de los centros de salud, en la lucha contra el virus, por estar en primera línea.

Todo suma. Y siempre según los datos oficiales en Soto del Barco hay de momento cero contagios: un éxito colectivo, pero producto de la lucha y concienciación individual. Va a ser, como bromea Manuel Ángel Gutiérrez mientras hace la compra, que el virus "nos tiene miedo". Ha salido "espantao".

Cuencas. "Es un orgullo, la muestra de que todos nuestros vecinos lo están haciendo muy bien". Palabra de Ana Díaz, alcaldesa de Riosa. Es, junto a Sobrescobio, el único municipio de las Cuencas sin casos de coronavirus. La gestión del Ayuntamiento ha sido, desde antes del inicio de la crisis sanitaria, rigurosa. Y la solidaridad, que no falte. Hay treinta vecinas cosiendo mascarillas, con tela homologada donada por Sontara a través de Carreño, para que ningún habitante del municipio se quede sin protección. "Son el alma de Riosa, estamos muy agradecidos de todo el trabajo que hacen", afirma el concejal de Deportes, Oli Alonso. En la localidad de Doñajuandi incluso han creado un grupo de costura para repartir tareas. Lo forman Loli Álvarez, Encarnita Riesgo, Cristina Muñiz, Mari Mar Otero y Sandra Cañedo, informa Carmen BASTEIRO.

Una combinación entre la "suerte" y "el trabajo". Así valora el alcalde de Sobrescobio, Marcelino Martínez, la falta de casos. "Nadie está libre, y todas las medidas preventivas que se tomen son pocas", afirma el regidor. "Desde un primer momento hicimos lo que se pudo para prevenir. Se repartieron mascarillas, se llevaron a cabo desinfecciones...". Ayer mismo se hicieron pruebas a los empleados municipales, "esperemos que todas sean negativas". Sobre todo, porque Sobrescobio tiene muchos mayores. "Si se extiende el virus, podría hacer mucho daño", informa Luisma DÍAZ.

Centro. "No llega ni el coronavirus, estamos confinados permanentemente". El alcalde de Yernes y Tameza, José Manuel Fernández Tamargo (PSOE), celebra la falta de casos pese a tener su concejo muchos mayores. Lo achaca a que son pocos, 140 censados, y con núcleos dispersos: "Aquí aglomeraciones no tenemos y normalmente tampoco hay mucho contacto, cada uno anda a lo suyo". Y lo mismo opina el regidor socialista de Proaza, Jesús García: "Estamos contentos, pero a lo mejor todavía puede venir". Y alerta: "También es suerte porque puede ir cualquiera de viaje fuera y traerlo", informa Sara ARIAS.

Oriente. A juicio de Salomé Samartino, la alcaldesa de Caravia, sin casos, "es una cuestión de suerte, y de que tenemos una población dispersa. La gente ha guardado las medidas de seguridad adecuadas y aquí los bares cerraron incluso antes". En Peñamellera Baja, su regidor, José Manuel Fernández Díaz (PP), cree que no tener contabilizado ni un solo caso de COVID-19 es "fruto de una casualidad" porque, a su juicio, "ningún concejo lo está haciendo peor o mejor que otro; y hoy no tenemos casos, pero mañana podemos registrarlos", informa Eva SAN ROMÁN.

Occidente. "El aislamiento esta vez nos ha beneficiado. En eso somos privilegiados", señala el alcalde de Santa Eulalia de Oscos, Víctor Lorido. "Estamos lejos de los focos importantes y de los núcleos grandes de población, además aquí hay mucha menos movilidad social porque hay mucha gente mayor y también tenemos una gran dispersión poblacional". También suma el factor suerte. Con él coincide el alcalde de Taramundi, César Villabrille, quien considera que los viajes organizados sí que han provocado casos en otros concejos. El regidor cree que es una ventaja no tener casos porque se reducen las posibilidades de contagio y puede ser un aliciente de cara a la recuperación de la actividad turística: "Puede servir para que una vez que permitan la apertura, la gente se anime a venir a estas zonas menos masificadas".

En la cuenca de Navia la dispersión de la población da sus frutos con cero casos en concejos como Pesoz. El alcalde, José Valledor, relata que en estos momentos "es una suerte" vivir en un municipio de 147 habitantes que en épocas no tan convulsas "es el último para todo. ¡Quién nos iba a decir que, por una vez, el pueblo y esta zona aislada de Asturias sería la mejor opción!". El regidor de Boal, José Antonio Barrientos, entiende que en estas circunstancias vivir en la zona rural "es un lujo". La población está "más segura", y si somos menos y hay menos actividad, corremos en principio menos riesgos, salvo que exista un foco que, hoy por hoy, no tenemos".

En Degaña no constan oficialmente casos, pero el alcalde, Óscar Ancares, advierte de que conoce dos casos: uno que vive entre Oviedo y Degaña, aunque en el momento del diagnóstico estaba en la localidad suroccidental, y, en el otro, su puesto de trabajo está en otra provincia, informan T ania CASCUDO, Ana M. SERRANO y Demelsa ÁLVAREZ.

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