La Nueva España

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Unos "llevaderos" primeros 40 días de cuarentena

El encierro deja "una montaña rusa de emociones", dicen las familias

Unos "llevaderos" primeros 40 días de cuarentena

Los españoles han cumplido 40 días de encierro desde que el 15 de marzo el gobierno central decretase el estado de alarma. Una cuarentena en la que los asturianos han demostrado paciencia y responsabilidad. Los consultados por LA NUEVA ESPAÑA sobre cómo han sido estas casi seis semanas todos coinciden en decir que "llevadero". Con los que sufren en la mente, y un recuerdo para los que tristemente se han ido por culpa del coronavirus, la gente también defiende el refrán de "al mal tiempo, pues buena cara".

Para endulzar una jornada los pasteleros han atendido la llamada de este periódico y han elaborado tartas. Paloma de Blas, de la pastelería Camilo de Blas de Oviedo, vive la cuarentena al pie del cañón: "Sólo hemos cerrado quince días en lo que va de estado de alarma y durante ese tiempo también estuve haciendo cosas en casa". Otros 40 días lleva Laura Álvarez, junto a su hermana Cristina, detrás del mostrador de la confitería Moka de Gijón. "Cuarenta ya son días, pero seguimos luchando como el primero o más. Margot Rodríguez, regenta la panadería-pastelería La Colosal en Avilés: "Estoy aquí en el local todos los días, solemos cerrar sobre las cuatro de la tarde pero yo luego sigo limpiando y recogiendo, siempre hay algo que hacer".

Muchas anécdotas que contar tienen las familias encerradas estos días entre cuatro paredes. Aunque algunos como la familia de Jacobo Rodríguez tiene suerte, al contar con jardín. Tiene dos niños: "Los que mejor lo están llevando y nos tienen gratamente sorprendidos son los pequeños. Nos organizamos en casa y lo estamos llevando bastante bien.

Miguel Pidal y Lucía Díaz cuidan en Llanes de su hija Ana de 4 años y en 40 días les ha dado tiempo a pintar, a reír, a llorar: "ha habido días con mejor buen humor que otros, pero los días van pasando y vamos superando cada momento, intentando disfrutar unos de otros y buscando siempre espacios para cada uno, en la medida que lo permite". Cuarenta días "de montaña rusa". resumen.

Álvaro Núñez y Sonia Álvarez, de Cangas del Narcea, tienen un encierro "bastante llevadero". Aseguran que intentan mantenerse ocupados siguiendo una rutina en la que hay tiempo para el trabajo, el ocio y el ejercicio. Además, destacan que este parón les está suponiendo "un paréntesis ante la incertidumbre que vivíamos como jóvenes en torno a los 30 años sin trabajo estable ni un futuro claro. Es un mix de emociones extraño y que aún no sabemos gestionar al cien por cien".

9

Unos "llevaderos" primeros 40 días de cuarentena

Galo Martínez y Helga González son padres de Naiara de 11 años y Leire de 3. En un piso en Avilés tratan de pasar el tiempo como mejor pueden y creen que llega tarde la decisión de dejar salir a los críos. "En los demás países de Europa ya se hace desde el principio, no entendemos lo que está pasando aquí", sostiene Galo Martínez. Sus hijas llevan de diferente forma el confinamiento. "La mayor lo lleva peor. Habla mucho con sus amigas y compañeras, pero esta situación le ha llegado en mal momento porque estaban organizando el viaje de estudios y se han quedado sin él. Además, este era su segundo año en un nuevo colegio y lo estaba disfrutando", dice el padre. "Leire es más pequeña y va mejor; juega mucho".

El cumpleaños les pilló al cumplir la cuarentena

A muchos los 40 días de cuarentena que cumplen los españoles en sus casas les ha pillado de cumpleaños. Cuarenta años los que debería celebrar la policía Rebeca Villalba, natural de Ujo (Mieres), pero se negó hasta poder festejarlo con sus amigos: "No es momento para celebraciones y me niego a que esta enfermedad me fastidie un día tan especial. Seguiré teniendo cuarenta años hasta que todo vuelva a la normalidad", asegura. Aún así, no se quedó sin tarta porque ayer también tenía algo importante que celebrar: le entregaron los resultados de las pruebas y ha dado negativo en COVID-19 después de haber sido portadora del virus.

Por contra, la sotobarquense Anina Iglesias puso al mal tiempo buena cara y optó por festejarlo en casa. Cuarenta y tres años los que celebró con un rico aperitivo que una amiga le mandó por mensajero y junto a su pareja Adolfo Miranda y el hijo de éste Daniel en su casa de Somines (Grado). "Hay que mantener el ánimo alto, aunque la situación es la que es", señala Iglesias, que tiene una peluquería cuyo futuro le quita el sueño como a muchos autónomos y cuenta con una abuela nonagenaria, Consuelo, población de riesgo, cuya salud preocupa mucho. "Pero no hay que perder la alegría y la fiesta con amigos ya llegará".

En familia, aunque confinado, también lo celebró ayer el escritor allerano Pablo Texón: 43 años. Imparte clases en el IES Valle de Aller, en Moreda, y asegura que ha sido "una celebración bastante peculiar, aunque ya lo era normalmente porque es muy bonito ser escritor y cumplir años el Día de Libro". Su familia le preparó una tarta y, por la noche iban a hacer una cena "un poco especial para celebrarlo, pero poco más". De hecho, Texón trató de "aislarse" del mundo digital durante gran parte del día. "No encendí el móvil hasta las seis de la tarde y ahora tengo un montón de mensajes", destacó ayer a la tarde.

Rebeca Villalba es policía y está destinada en la comisaría de Logroño. Vive en la ciudad riojana junto a su marido Víctor Muñiz, también de Mieres, y su hija Martina. "Me hicieron las pruebas porque mi marido pasó el coronavirus y yo, como es lógico, avisé de la situación. Tuve el virus, pero ni me enteré de los efectos", explica. Víctor sí que se enteró. "Él estuvo encerrado en una habitación, con fiebre y sin poder hablar. La verdad es que ese es el resumen de nuestro confinamiento, pero la suerte es que ambos estamos bien y que la niña también lo está". Rebeca tenía previsto reincorporarse hoy al trabajo.

Compartir el artículo

stats