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Los superhéroes no volvieron a ser los mismos después de esto

A Alan Moore le dio por ponerse imprescindible y creó con el dibujante Dave Gibbons Watchmen, sin duda alguna una de las obras que más poso y más peso tuvieron, tienen y tendrán en la historia de la novela gráfica. Lo publicó DC entre 1986 y 1987 dando un revolcón al propio concepto de superhéroe de la factoría: convertir a quienes luchan por el bien contra los villanos en un antihéroe descreído y poco empático que no cae precisamente entre sus conciudadanos normales. Siendo de Moore, es inevitable que se aborden asuntos de hondo calado como la preponderancia de un Gran Hermano político que todo lo controla y nadie le es ajeno. La mirada crítica a los poderosos que desgobiernan el mundo con sus inmundicias de ambición y codicia preside esta obra monumental a la que el cine y la televisión aún no han hecho justicia (y quizá sea imposible).

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