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Líneas rojas de los médicos para trabajar por las tardes: voluntario, pagado y temporal

"No queremos cambios estructurales con la excusa del coronavirus", dice el SIMPA sobre el plan del Principado para recuperar la actividad perdida

Las líneas rojas se resumen en cuatro palabras: voluntario, incentivado, temporal y negociado. Estas son las condiciones que fija el Sindicato Médico de Asturias (SIMPA) para dar su visto bueno a que los facultativos de la región puedan extender su horario de trabajo a las tardes, como forma de aliviar las listas de espera y de evitar aglomeraciones de pacientes en los centros sanitarios.

"Nos preocupa la idea de estructurar las consultas en turnos de mañana o tarde", explicó ayer a este periódico Antonio Matador, secretario general del SIMPA, haciéndose eco de un documento de 22 páginas que recoge las alegaciones del sindicato al plan de acción del Servicio de Salud del Principado (Sespa) para la fase de transición posterior a la pandemia de covid-19.

"Lo que no queremos es que, con la excusa del coronavirus, se adopten medidas estructurales; eso hay que negociarlo", indicó Matador, quien agregó que los requisitos que el SIMPA ha puesto sobre la mesa para las eventuales modificaciones es que sean temporales -"mientras dure el estado de alarma y su normativa subsiguiente"-, se negocien de forma previa, se asuman de manera voluntaria y se incentiven.

El dirigente sindical considera indispensable que las medidas que se apliquen vayan precedidas de un estudio de necesidades riguroso: "Habrá servicios que las necesiten y otros que no; por eso hay que negociarlo".

Según publicó LA NUEVA ESPAÑA el pasado 27 de abril, una de las premisas con las que trabaja el Sespa consiste en "romper el modelo de 8.00 a 15.00 horas". O sea, poner fin al histórico horario de consultas que solo ocupa las mañanas y deja los centros sanitarios vacíos por las tardes. Otra fórmula que maneja la Administración sanitaria consiste en impulsar la teleasistencia, hasta el punto de que calcula nueve de cada diez pacientes que acudan a los centros de salud podrán ser atendidos directamente por teléfono. Esto significaría dejar la cita presencial para los casos más graves e ir intercalando enfermos presenciales con llamadas y videoconferencias.

Según Matador, el sistema sanitario español "se basa en equipos", y "dividirlos en dos tiene más inconvenientes que ventajas". En los centros de atención primaria, el SIMPA considera ineludible disponer de "agendas bien controladas, con 10 o 15 minutos por paciente" y que se garantice que los usuarios no llegan exageradamente antes de la hora fijada para la cita. Además, es necesario un "triaje" (una clasificación) previa de los usuarios "que pueden llevar a cabo el personal administrativo o de enfermería", indicó el dirigente sindical.

Entre tanto, para los hospitales el SIMPA también reclama "citas programadas con tiempo suficiente", que no acceda nadie antes de hora, que se eviten aglomeraciones y que se resuelva buena parte de la asistencia "por vía telefónica". Como solución para realizar durante las tardes los miles de consultas aplazadas a causa de la pandemia de covid-19, la organización sindical propone que se reabra la posibilidad de que los médicos mayores de 55 años pasen consulta vespertina como alternativa a las guardias, opción que quedó anulada con los recortes implantados en 2012. "Era una herramienta impresionante que duró muchos años y que se interrumpió contra nuestra voluntad", indicó Matador. Y otra vía posible serían "los programas especiales", es decir, la contratación de horas extraordinarias, con los requisitos antes especificados.

De otro lado, el Sespa mantuvo ayer una reunión con los sindicatos sanitarios en la que les comunicó que se ampliará hasta noviembre el plazo para que el personal sanitario pueda coger vacaciones, y que algunos de los días de libranza adicionales de los que disponen podrán acoplarse a las vacaciones de verano.

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