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Crisis del coronavirus

Luarca pierde un color especial

El Ayuntamiento no autoriza las clásicas y coloridas casetas de las playas de la capital valdesana para evitar contagios: "Un pequeño sacrificio"

Casetas de colores de las playas de Luarca durante un pasado verano.

Casetas de colores de las playas de Luarca durante un pasado verano. A. M. SERRANO

Adiós a las icónicas casetas de las playas urbanas de Luarca. El Ayuntamiento de Valdés y la Demarcación de Costas han decidido no conceder los permisos para instalar las particulares construcciones de colores que todos los veranos, desde mediados del siglo pasado, visten de colorida alegría los tres arenales de la capital de Valdés y ofrecen al usuario la posibilidad de dejar el material playero y facilitar el cambio tras el baño. Todo un clásico que este año no se podrá ver.

"Tras diversos contactos técnicos y políticos con la Demarcación de Costas y siguiendo las directrices sanitarias de distanciamiento social impuestas por la situación derivada de la crisis sanitaria, se ha determinado no colocar las casetas durante la presente temporada", sostiene el concejal de Obras, Marcos Fernández. El edil asegura que entiende "el trastorno" que supone esta decisión para muchas familias de Luarca y veraneantes, "pero se trata de un pequeño sacrificio" teniendo en cuenta la crisis sanitaria y la meta última de evitar los contagios por coronavirus entre la población.

El Ayuntamiento de Valdés pone así el primer límite para el disfrute de las playas tal y como se hacía hasta la fecha, a sabiendas de que la capital del concejo es un destino tradicional para muchas personas de otras comunidades autonómicas, especialmente Madrid.

La decisión no causó sorpresa a las personas que tradicionalmente instalan una caseta. "Lo imaginábamos", dice Rosa Fernández, una de las luarquesas partidarias de este servicio, que, en su caso, utiliza en soledad. "Están todas muy cerca y sería imposible no tener contacto con la persona de la caseta de al lado", señala. Fernández añade que sus allegados lamentan la pérdida, aunque también "son conscientes de las circunstancias". "Sabemos que es una pena porque a la gente mayor nos facilita mucho las cosas, pero no hay elección y es mejor no enfermar", destaca.

En Luarca las casetas son también muy útiles para las familias numerosas porque pueden dejar durante tres meses todo el material playero en el mismo almacén. También para aquellas personas que comen en el arenal o que trabajan y tienen poco tiempo para disfrutar de un baño.

Carmen Rodríguez es otra usuaria de caseta "de toda la vida". Asegura que este año "todo será más incómodo", pero califica de "lógica" la medida del Gobierno. "Hay que acostumbrarse a la nueva situación, y por una razón de cercanía es normal que este año no tengamos casetas", sostiene.

Los usuarios se preguntan ahora cuáles serán las condiciones para disfrutar de arena y aguas del Cantábrico en Luarca, especialmente en las playas primera y segunda, las más pequeñas de las tres urbanas. Todos cuentan ya con que la normalidad total vuelva en 2021.

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