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USAMA BILAL ÁLVAREZ | Epidemiólogo, profesor de la Drexel University de Filadelfia (EE UU)

"Asturias es casi una isla y no tener conexiones internacionales ahora ayudó"

"El Principado tiene un sistema sanitario bastante bien financiado y el de salud pública es robusto, no como el de Madrid; y ahí está la diferencia"

Usama Bilal Álvarez durante una conferencia.

Usama Bilal Álvarez (Gijón, 1986) es profesor de Epidemiología y Bioestadística de la Drexel University, en Filadelfia (EE UU). En 2018 se alzó con el premio Early Independence, concedido por el National Institutes of Health y dotado con dos millones de dólares para investigar cómo los patrones urbanos inciden en la salud de sus habitantes. Ahora combina su investigación con el asesoramiento al Gobierno del Principado para abordar el desconfinamiento por la pandemia. Atiende a LA NUEVA ESPAÑA en una entrevista telefónica a las 7.00 horas en su residencia estadounidense. "Madrugo mucho. No hay problema", asegura.

- ¿Cuál es la situación en Estados Unidos?

-Muy complicada, porque hay mucha descoordinación política. En España es muy diferente por cómo está estructurado el territorio. En Estados Unidos el Gobierno central tiene pocas competencias, y eso tiene su traducción ahora a la hora de aplicar unas normas, y en los resultados de contagios y de muertes.

- ¿Se han hecho bien las cosas en España durante esta pandemia?

-Ha habido cierto componente de mala suerte. El virus pasó por ahí y por Italia antes que por otros sitios, y cuando se detectaron los contagios ya llevaba semanas circulando. Pero además, hay que tener en cuenta que con una salud pública de mayor fortaleza se hubiera podido frenar antes. La cuestión no es cómo se ha hecho ahora, que también, sino qué se ha hecho en las décadas anteriores. No se dieron recursos a la salud pública, y no hablo de sanidad, que también, sino de la vigilancia epidemiológica, de la investigación, de personal especializado...

- Los datos en Asturias son alentadores.

-Asturias tiene un sistema sanitario bastante bien financiado y el de salud pública es robusto. Madrid, por ejemplo, invierte mucho menos por habitante y la salud pública hace dos décadas que la tiene abandonada. Y ahora se ve la diferencia. Además, el Principado es casi una isla. Siempre nos quejamos de las malas comunicaciones, de que no hay conexiones aéreas internacionales, y fíjese, las comunidades con mejores parámetros son Baleares, Canarias, Murcia y Asturias. Precisamente las islas y las que se quejan de estar más aisladas. Pues eso ahora les ayudó.

- ¿Hubiera sido posible evitar el contagio?

-Imposible no es. Ahí está Corea, y también Alemania. Pero ambos países tienen un sistema fuerte de salud pública y, Corea en concreto, tiene unos protocolos muy bien establecidos para al menos controlar brotes epidémicos. Y tenemos por otro lado al Reino Unido, Francia y Bélgica. Así que España no lo ha hecho distinto a otros países europeos. Insisto: se hizo mal antes, durante décadas, abandonando el sistema de salud pública precisamente cuando se avanzaba en un mundo globalizado y en un país donde queremos recibir 80 millones de turistas. Estas cosas hay que tenerlas previstas. Y no solo el turismo, también están los viajes por trabajo. De hecho, los primeros contagios en Italia se sabe que fueron importados de Alemania en viajes de trabajo.

- Como epidemiólogo, ¿qué es lo que más le angustia o preocupa del covid-19?

-Es importante saber cómo se transmite el virus y cuándo una persona es más contagiosa. Un infectado tiene síntomas a los cuatro o cinco días, pero dos o tres días antes es cuando más infeccioso es y más contagia. Por eso cuando se recomienda que si tienes síntomas te quedes en casa, resulta que ya llevas dos días contagiando. De ahí lo complicado para detectarlo. Y en Asturias se hizo muy bien con el confinamiento y buscando a la gente con la que el infectado tuvo contacto para hacerle los test.

- ¿Le parecen apropiadas las fases del desconfinamiento?

-Hay que ir con mucho cuidado y buscar un punto intermedio, porque es muy complicado mantener a la población en un confinamiento total. Hay que contar con una salud pública fuerte y pocos casos de contagio. En cuanto haya un repunte, por pequeño que sea, hay que volver atrás.

- Los empresarios meten prisa para reactivar la economía.

-Todo está conectado, y la salud y la economía también. Por eso es necesario abrir de manera coordinada y con garantías para que el ciudadano pueda salir a la calle y a comprar y viajar sin miedo y reduciendo el riesgo. La economía se recuperará, pero es necesario actuar con mucha prudencia.

- Se abrió la mano y hubo situaciones de masificación.

-Es que hay que buscar medidas que ayuden a ese desconfinamiento, que serán temporales y que en la mayoría de los casos son fáciles y sin coste. Pongamos como ejemplo el muro de la playa de San Lorenzo, donde hubo aglomeraciones. Pues si se cierra la carretera al tráfico, la gente tiene más espacio y no se acumularía. Otro ejemplo es el transporte público. Se restringe el número de pasajeros, me parece bien, pero la gente no se puede acumular en la calle esperando el siguiente autobús, luego hay que aumentar la frecuencia. Y si se cierran carreteras y hay más autobuses, ¿cómo lo hacemos? Pues con carriles solo para autobuses. Hay que abrir los espacios en las ciudades para que haya más sitio para los peatones.

- ¿Debe ser obligatoria la mascarilla?

-Puede ser de utilidad fundamental sobre todo para no contagiar a los demás, pero no nos vuelve inmunes. Lo realmente fundamental es mantener la distancia de seguridad de dos metros y lavarse las manos e higienizar.

- ¿Y el uso de guantes?

-No hay una recomendación clara. Sirven para una actividad y durante ese momento en concreto, pero está claro que si se usan continuamente no sirven.

- Llega el verano y, según algunos expertos, al covid-19 no le gusta el calor y esto será un factor favorable para España.

-En cinco meses sabemos muchas cosas sobre el virus, pero una de las que no sabemos es si le gusta o no el calor. Uno de los países de Latinoamérica con más fallecidos es Ecuador, y allí no hace frío. Es factible que al virus le guste más el frío, como al de la gripe, pero no se sabe.

- ¿Está próximo un tratamiento?

-Hay alguno que parece prometedor, pero no hay nada claro. La ciencia va lenta porque no puede cometer errores. Hay que tener paciencia y pensar que la mayoría de las enfermedades víricas no suelen tener más tratamiento que el de los síntomas y de soporte.

- ¿Y la vacuna?

-Es posible que llegue, pero debe ser muy segura porque cualquier efecto adverso sería terrible. Hay muchos grupos trabajando, pero cuando se consiga, el reto será la fabricación y su distribución, porque es una pandemia mundial. Y luego habrá que ver si vale con esa o el virus cambia y hay que modificarla, como con la gripe.

- ¿Qué opina de la inmunidad del rebaño?

-Bueno, así empezaron el Reino Unido y Suecia, que ya suma más fallecidos que Noruega y Finlandia. Es muy arriesgado, porque se pueden morir muchas personas sin beneficio alguno, porque no se sabe si una vez que te contagias y lo superas te vuelves inmune, y si lo eres, no se sabe durante cuánto tiempo. Eso mismo pasará con la vacuna cuando se dé con ella, que no sabremos durante cuánto tiempo es efectiva y si con una vez será suficiente.

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