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Noreña y Nava, la cara y la cruz de una norma que discrimina por densidad de población

De los diez concejos con más de 5.000 vecinos y menos de 10.000 que se podrían adelantar tres días a la apertura de bares o los paseos en familia, dos se quedan fuera

Vista de Noreña

Vista de Noreña P. S.

El Gobierno de Pedro Sánchez le ha hecho un guiño a la España rural permitiendo que una nueva orden ministerial beneficie un poco más a los municipios pequeños. Pero ha vuelto a ser un pequeño galimatías.

Si el Gobiernos se fijó primero en las entidades de menos de 5.000 habitantes para permitirles que sus vecinos no se sometieran a las franjas horarias diferenciadas para dar paseos o hacer deporte, ahora la consideración se ha querido ampliar. Por ejemplo, con beneficios tan simbólicos como poder entrar ya en los bares. Porque la norma, además de nuevas medidas de flexibilización para esas poblaciones pequeñas que están en fase 0 o en fase 1 de la desescalada, añade también más beneficiaros: en concreto, beneficia a los municipios de menos de 10.000 habitantes. Pero, eso sí, con un criterio fundamental a cumplir en el caso de estos más populosos: que esos ámbitos territoriales tengan una densidad de población de menos de 100 habitantes por kilómetro cuadrado.

La norma comenzó a aplicarse el mismo viernes y eso, a los efectos de Asturias (que el lunes entra en la Fase 2 de desescalada que ya lo incluye todo), supone para algunos tres días más de bares abiertos, de paseos de padres (los dos) con sus hijos, de caminatas de adultos prolongadas hasta cinco kilómetros (no un kilómetro como rige para el resto), o de salidas para hacer deporte sin tener que fijarse en las franjas horarias.

Pero en Asturias algunos han tenido que hilar muy fino para saber si podían acodarse en un bar desde ayer, o no. Porque la clave, esta vez, estaba en la densidad de población. Ahí está el meollo y donde han llegado las comparaciones siempre odiosas.

En Asturias, según el empadronamiento de 2019, hay 49 municipios de menos de 5.000 habitantes que ya se estaban beneficiando de una flexibilización del confinamiento y que desde ayer añadieron más aspectos. También los añadieron aquellos núcleos poblacionales cuyos Ayuntamientos habían decidido aplicarles el beneficio de la dispersión (por ejemplo, la zona rural de Gijón, o la zona rural de San Martín del Rey Aurelio, por citar dos ejemplos).

Pero quienes de verdad miraron con ojos de deseo la nueva norma publicada fueron los 10 municipios o concejos con un censo de empadronados entre los 5.000 y los 10.000 habitantes. Que son Cangas de Onís (6.163 habitantes), Grado (9.784), Nava (5.321), Navia (8.380), Noreña (5.179), Parres (5.336), Piloña (6.973), Pravia (8.113), Ribadesella (5.746), y Tineo (9.389). De esos, solo ocho podrán verse reflejados en la norma del BOE que habla de aplicar los beneficios “a los municipios o a los entes de ámbito territorial inferior al municipio”. Porque la densidad territorial no ha beneficiado ni a Navia ni a Noreña.

Navia, con casi tantos vecinos como Grado, tiene una densidad de población de 132,78 habitantes por kilómetro cuadrado mientras los moscones no llegan a 46 vecinos en el mismo espacio. Y peor aún le ocurre a Noreña. Con casi los mismos habitantes que Nava, Noreña tiene una densidad de población de 915 habitantes por kilómetro cuadrado; Nava solo 55,5.

Y ahí está la clave: desde ayer en Nava se puede entrar en un bar, o pasear en familia completa, o caminar hasta cinco kilómetros mientras que en Noreña seguirán tres días más sin poder pasar al interior de los locales, caminando padres y madres sin ir juntos con sus hijos o sin desplazarse más allá de un kilómetro. Es lo que tienen las normas.

Igual de chafadas o más se quedaron otras poblaciones, como Piedras Blancas, o Luanco, o Candás, por citar algunas, que esperaban que ese concepto de "municipio o entes locales de ámbito inferior al muncipio" que describe el BOE (ya lo hacía así en la norma que benefició a los de menos de 5.000 empadronados) les sirviera para aliviar su estado de alarma por tener menos de 10.000 vecinos. Pero en esta ocasión la desnidad de población también les ha jugado en contra. Y bien lo explicaba la Alcaldesa de Piedras Blancas, Yasmina Triguero: "Otro día difícil para lograr aclarar cómo nos afecta la orden de hoy. Sabéis que en Piedras Blancas estábamos esperando que saliera en el boe la supresión de las franjas horarias para núcleos como el nuestro. Pues sí salió, pero con un criterio más a tener en cuenta: la densidad de población. Por tanto, nuestro gozo en un pozo. No cumplimos y nos toca esperar al lunes, momento en el que pasaremos a la fase 2, que por otro lado ya está ahí". Eso, a esperar tres días sin desesperarse por el galimatías.

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