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Sesenta pacientes curados de coronavirus donan plasma de su sangre para tratar a otros enfermos

El Centro de Transfusión extrae, procesa y almacena el fluido que contiene los anticuerpos frente a la enfermedad. El Hospital de Sant Joan ha tratado ya a cinco personas con buenos resultados

Javier Gómez es uno de los pacientes de coronavirus que se ha recuperado y ha decidido donar plasma.

Javier Gómez es uno de los pacientes de coronavirus que se ha recuperado y ha decidido donar plasma. RAFA ARJONES

Se contagiaron con el SARS-Cov-2, han superado la enfermedad y ahora quieren ayudar a otros pacientes en su recuperación. Sesenta personas de la provincia han donado ya plasma en el Centro de Transfusión de Alicante para que pueda ser usado para tratar a otros enfermos de coronavirus.

«El tratamiento consiste en administrar, a través de una transfusión de plasma, anticuerpos de un paciente que ya ha pasado la enfermedad a otro que no es capaz de generarlos o que todavía no lo ha hecho para que puedan luchar contra el virus», explica Sara Bañón, médico adjunto de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital de Sant Joan. Este centro sanitario está liderando un ensayo para aplicar el plasma a enfermos de covid. Y aunque de momento aún es pronto para sacar conclusiones porque sólo han sido cinco los pacientes tratados, los resultados son alentadores. «Los cinco pacientes han mejorado respecto a su situación previa y dos de ellos han recibido ya el alta», señala Bañón. El Hospital La Fe y el Clínico de Valencia también participan en este estudio. «Hemos diseñado un protocolo de uso del plasma para toda la Comunidad y el objetivo es poder tratar a 200 personas para poder tener conclusiones sobre su eficacia». Aunque de momento las transfusiones se han hecho en enfermos graves, el objetivo, añade Bañón, «es poderlo administrar en fases más tempranas de la enfermedad y asociado a otros tratamientos».

Coronavirus en Alicante: Sesenta pacientes curados de Covid-19 donan plasma de su sangre para tratar a otros enfermos

Tras su extracción, el plasma se procesa y almacena en el Centro de Transfusión. Fotógrafo: Rafa Arjones

Como de momento, y afortunadamente, el número de pacientes covid ha caído en picado, todo el plasma que se está extrayendo se procesa y queda almacenado en el Centro de Transfusión para un previsible pico de la enfermedad en los próximos meses. Javier Gómez es una de las 60 personas que ya han donado plasma tras pasar el coronavirus «en casa, con síntomas más o menos graves». En su caso escuchó a través de los medios de comunicación los ensayos que se estaban haciendo con el plasma de pacientes ya recuperados y no se lo pensó dos veces a la hora de ayudar. «Llamé a un amigo que es médico y me informó en qué consistía el proceso y de lo fácil que era, así que aquí estoy», explica desde uno de los sillones del Centro de Transfusión, mientras una máquina saca su sangre y extrae el plasma.

«Cada día tenemos citados a 6 u 8 donantes, que previamente han sido seleccionados y llamados por los hospitales. Se les explica el procedimiento, se les pide el consentimiento y se remiten al Centro de Transfusión. El objetivo es que cada uno de ellos pueda donar dos o tres veces», explica Carlos Clavijo, coordinador de Hemodonación en el Centro de Transfusión. A cada donante de plasma se le hace previamente en el hospital una PCR para comprobar que ya no es portador del virus y una vez acude al Centro de Transfusión se le realizan las pruebas para determinar la cantidad de anticuerpos que ha generado una vez han superado el covid y si son suficientes para poder tratar a un enfermo. Al margen de estas pruebas, cada paciente pasa por los habituales controles como donante, para descartar que pueda tener otras enfermedades infecciosas, como la hepatitis o el VIH.

El paciente debe permanecer cerca de 35-40 minutos conectado a una máquina que extrae la sangre y la vuelve a inyectar una vez que ha separado el plasma, o parte líquida de la misma. «Pueden donar más veces porque al extraer sólo la parte líquida, el paciente se recupera enseguida, no se produce anemia», señala Mabel Ortiz de Salazar, jefe de servicio del Centro de Transfusión. Una vez obtenido el plasma, «se inactiva con azul de metileno, para poder neutralizar cualquier virus desconocido que pudiera haber». Después, la muestra se congela rápidamente a menos 25 grados y queda almacenada con una vida útil de dos años.

El tratamiento con plasma de paciente recuperado no es nuevo. «Ya se utilizó con la gripe española, el ébola y para tratar la fiebre argentina. De hecho, para esta última enfermedad, el plasma está considerado como tratamiento de primera línea», explica Sara Bañón. Con el ensayo clínico para uso en el covid-19, los investigadores también esperan poder actualizar los estudios que hay disponibles y que son de los años 20 y 50. En la provincia de Alicante es la primera vez que se utiliza esta terapia para una enfermedad infecciosa.

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