El prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el cardenal Robert Sarah, pide en una carta a los obispos acciones prudentes ante las autoridades de cada país para que ir a misa "no se considere una reunión o sea comparable, y ni siquiera subordinado, a formas de reunión recreativa". En la carta dirigida a los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo y aprobada por el Papa Francisco, Sarah afirma que una misa seguida a través de los medios de comunicación no equivale a la participación personal en la Iglesia. E insiste en la necesidad "de volver a la normalidad de la vida cristiana, allí donde la emergencia sanitaria causada por la pandemia lo permita".