Los contagios se disparan en Alemania, que cierra el ocio durante un mes

Son ya 33 millones de españoles los que no pueden salir de sus territorios, salvo casos justificados. Cataluña y Cantabria se sumaron a Andalucía, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Murcia, Aragón, el País Vasco, Navarra, La Rioja y Asturias, donde tampoco es posible entrar. Entre las regiones que no han decretado el cierre de su perímetro están, además de Baleares y Canarias, Galicia y Extremadura, “aisladas” por las comunidades vecinas que lo han acordado. Cataluña, Cantabria, País Vasco y Castilla y León ya hablan de confinar en domicilios si estas medidas no funcionan.

La Comunidad de Madrid ha optado por el cierre en los dos puentes que tiene en noviembre –el del día 1 y el del 9– tras recibir el visto bueno del Gobierno central. La Generalitat catalana ordenó un confinamiento general de 15 días, así como el perimetral de los municipios el fin de semana, además de clausurar teatros, cines, actividades deportivas no profesionales y las extraescolares de niños y jóvenes. El sector cultural catalán está en pie de guerra ante lo que consideran una injusticia que provocará su hundimiento. En el caso de Cantabria, el cierre será hasta el día 9 y se suspenden las vacaciones escolares previstas la próxima semana.

Anoche cerraron Castilla La Mancha y Andalucía, mientras que Castilla y León decretó el confinamiento a partir de las 14 horas de hoy. La Ciudad Autónoma de Melilla ordenó el cierre perimetral hasta el día 9 de noviembre, con la prohibición de entrada o salida. Y Canarias obligará a los viajeros que visiten las islas a contar con un test PCR o una prueba de antígenos negativa hecha con un máximo de 72 horas de antelación.

Los datos siguen siendo desalentadores y allanan el camino a un confinamiento domiciliario. El Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias del Ministerio de Sanidad informó de un nuevo máximo de 23.580 nuevos casos de covid-19, con lo que la cifra total de contagios asciende a 1.160.083, y a 35.639 la de muertos, 173 más. Madrid se mantiene a la cabeza de nuevos contagios, con 1.809 en las últimas 24 horas, seguida de Cataluña, con 1.707; Aragón, con 1.121; País Vasco, con 915; y Andalucía, con 653.

La incidencia acumulada en los últimos 14 días por cada 100.000 habitantes se sitúa en 468,1, mientras que la presión hospitalaria es del 14,2% y la ocupación de las ucis del 25,5%. “Los datos siguen siendo malos”, afirmó el director del Centro, Fernando Simón. Si bien no es el momento de un confinamiento domiciliario, no descarta medidas “más duras” si las que se adoptaron el pasado lunes –“duras y restrictivas”–, no son suficientes. Una semana de plazo. Simón sí rechazó por el momento el cierre de cines y teatros como ha hecho Cataluña: “No se puede estigmatizar a un sector que lo está haciendo muy bien”.

En cualquier caso, Simón apuntó que “un confinamiento muy corto no es suficiente, en la situación en la que estamos se tiene siempre que intentar dar un paso grande con cualquier medida de control que hagamos”. De aquí que, si fuera necesario, sea partidario de un “paso grande” en cualquier medida que se tome. Simón cree que “los efectos de las restricciones a la movilidad nocturna los veremos en una semana”. Y asegura que hay que tener “la cabeza muy fría” cuando se habla de Navidades u otras fiestas. “Es una hipótesis que debido al clima haya un aumento en el número de casos” y lo achaca a la forma de relacionarnos los españoles pero, también, a la apertura de fronteras al turismo.

El presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, anunció el cierre perimetral desde hoy a las doce del mediodía y durante siete días naturales. “Queremos reforzar la estrategia de prevención que nos indican los expertos y lo hacemos por solidaridad con el resto de territorios y por la inacción y confusión de algunos gobiernos que están generando”, dijo Puig en referencia a Madrid.

Cataluña echa el cerrojo. Un endurecimiento de las restricciones que coincide con la estrategia adoptada por gobiernos europeos, como el alemán y el francés. La Generalitat sigue apretando las tuercas para frenar una “situación crítica”, en palabras del presidente en funciones, Pere Aragonès, con más de 5.000 contagios diarios y más de la mitad de las camas uci de hospitales ocupadas por enfermos de coronavirus. Sin tomar estas medidas, Cataluña estaría en menos de un mes “como en el pico de la pandemia más grave de la primera ola”, avisó Alba Vergés, consejera de Salud. Las principales medidas son cerrar el perímetro del territorio autonómico desde la pasada noche y durante 15 días. Entre las 6.00 del hoy y hasta las 6.00 horas del lunes, además, está prohibido abandonar el término municipal.

Es decir, durante las dos próximas semanas los ciudadanos no pueden cruzar la frontera invisible que separa Cataluña de Aragón, la Comunidad Valenciana, Andorra y Francia y, los fines de semana, no pueden salir de su municipio. Están consideradas excepciones aquellos desplazamientos que deban hacerse para ir a trabajar, al colegio, al hospital o atender personas vulnerables.

“Hay que detener el país. Todo el mundo debe limitarse a ir del colegio o del trabajo a casa”, resumió Aragonès, que no descartó prorrogar esta medidas más allá de los 15 días previstos. El objetivo es cambiar la dinámica de contagios.

Isabel Díaz Ayuso, la presidenta madrileña, echó un nuevo pulso al Gobierno de Pedro Sánchez. Y, al menos hasta el próximo miércoles, lo tiene ganado. El Ministerio de Sanidad le autoriza a que confine perimetralmente la Comunidad solo los días del puente de Todos los Santos, pero el miércoles revisará, con las demás regiones, los criterios para aislar territorios y determinará cómo hay que contar los “siete días naturales” en que, como mínimo, han de estar activas las restricciones de movilidad.

La presidenta madrileña emprendió el pasado miércoles un nuevo choque con el Ejecutivo. Se apartó del consenso que habían alcanzado las dos Castillas en la reunión con los dos presidentes –los de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco (PP), y Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page (PSOE)–, y anunció que su intención no era cerrar perimetralmente Madrid hasta el 9 de noviembre, cuando finalicen los puentes de Todos los Santos y de la Almudena. Quería ordenar un cierre “quirúrgico”. Y ayer oficializó la medida. Su propuesta era aislar la comunidad el 30 y 31 de octubre y el 1 y 2 de noviembre, y el 7, 8 y 9 de noviembre.

Ello, a pesar de que el real decreto de alarma, y la prórroga que ayer autorizó el Congreso hasta el 9 de mayo, explicita que las limitaciones han de tener una eficacia que “no podrá ser inferior a siete días naturales”. Ayuso interpretó que no tenían por qué ser siete días consecutivos, sino siete días repartidos en dos puentes. Lo mismo que había ordenado el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, también del PP.

La vicepresidenta Carmen Calvo acusó por la mañana a Ayuso de crear “confusión”. Por la tarde, Sanidad anunció que el Consejo Interterritorial establecerá el miércoles los criterios de aplicación de las medidas para “proteger el bien mayor”, la salud.

Mientras, Europa está desbordada ante el embate de la segunda ola de la pandemia de coronavirus, que ha forzado a los gobiernos a decretar toques de queda, cierres de actividades no esenciales e incluso nuevos confinamientos.

Alemania supera los 16.000 casos en 24 horas, llevando los casos activos por covid-19 hasta los 131.500. La incidencia es de 168 casos por cada 100.000 habitantes, pero la cifra de pacientes en ucis sigue lejos de provocar un colapso sanitario. A partir del lunes y hasta finales de noviembre, tendrán que permanecer cerrados bares, cines, gimnasios y otros locales de ocio. Los colegios siguen en funcionamiento.

Francia está afrontando “una segunda ola más mortífera que la primera”, dijo Emmanuel Macron el miércoles antes de anunciar el reconfinamiento de la población. Una medida que entra en vigor hoy y durará, al menos, hasta el 1 de diciembre. El último balance arroja más de 36.400 nuevos contagios y 244 víctimas mortales, con lo que el país acumula 35.785 fallecimientos por la pandemia.

Portugal está en estado de calamidad, el nivel máximo de alerta sin aprobación parlamentaria, desde el 15 de octubre. Las reuniones se limitan a cinco personas y el uso de mascarilla es obligatorio. El Gobierno ha convocado un Consejo de Ministros extraordinario mañana para decretar nuevas medidas ante el aumento de contagios.

En Italia, del 21 al 27 de octubre, los muertos aumentaron el 108% y los positivos, el 89%. Los expertos prevén que en una semana habrá 30.000 hospitalizados y 3.000 en las uci, la mitad de plazas disponibles. En 10 días el Gobierno ha aprobado tres decretos, con cierres progresivos de actividades y toque de queda hasta las 5 de la mañana en algunas ciudades.

Bélgica ha superado ya el pico de hospitalizaciones del pasado 6 de abril (5.759 personas). La media de fallecimientos diarios se ha duplicado en una semana, de 33 a 69. La incidencia acumulada a 14 días es de 1.498 casos por cada 100.000 habitantes, con lo que se sitúa en cabeza en Europa. Los expertos sanitarios reclaman que se decrete un reconfinamiento total.

La República Checa, uno de los países que tuvo más éxito en la primera ola, está ahora en la avanzadilla de los más afectados, con 1.481 casos por 100.000 habitantes en 14 días. El Gobierno decretó el cierre inmediato de colegios, bares y restaurantes hasta el 3 de noviembre (que hoy decide si prorroga) e impuso un toque de queda de 21.00 a 5.00 horas.

Reino Unido vive una presión creciente sobre el Gobierno británico para que imponga un nuevo confinamiento nacional. En Inglaterra la pandemia ha alcanzado un nivel “crítico”, según un estudio del Imperial College divulgado ayer. El número de casos se duplica cada nueve días con unas 100.000 personas contagiadas a diario. El norte sigue siendo el territorio más afectado y el que tiene las restricciones más severas, con nivel de máxima alerta, cierre de bares y cese de todas las actividades colectivas y sociales.

Suecia mantiene su particular estrategia frente al covid de evitar confinar a la población y dejar la decisión al criterio de los ciudadanos, a pesar de que el resultado ha sido una tasa de mortalidad y contagios mucho más elevada que la de sus vecinos.

El Gobierno de Noruega ha prohibido las reuniones sociales de más de cinco personas que no sean convivientes. Este es uno de los países menos afectados por el covid-19, con 17.909 personas contagiadas y 279 víctimas mortales desde que comenzara la pandemia de coronavirus.