La Compañía Asturiana de Comedias, con un siglo de historia y compromiso con el teatro costumbrista a las espaldas y un futuro prometedor, con el relevo generacional garantizado y muchos proyectos por delante, ha sido distinguida como “Asturiana del mes” de agosto de LA NUEVA ESPAÑA. La agrupación, que en la actualidad está formada por quince personas y que dirige el gijonés Sergio Buelga, no ha cesado de trabajar en favor de la cultura popular y de difundir los textos de los dramaturgos asturianos, especialmente a través de sus dos grandes citas anuales con los espectadores, la programación estival del teatro Jovellanos de Gijón, que este año se suspendió por razones sanitarias, y en el Salón de Teatro Costumbrista de Candás.

Buelga, al frente de la Compañía Asturiana de Comedia desde hace cuatro años, indica que la primera referencia documental que existe del grupo de teatro data del 19 de junio de 1920. En esa fecha la primera compañía, antecedente de la actual, representó en el teatro Campoamor de Oviedo tres obras de Pachín de Melás: “Los rapazos cantariegos”, “La herencia de Pepín” y “La Sosiega”. Décadas después, en 1986, Eladio Sánchez, hijo de una de las fundadoras de la formación original, la actriz Aurora Sánchez, la reflotó y la dirigió hasta su muerte en 2018.

Del grupo que recuperó el aliento de la agrupación, su actual director cita, además de a Eladio Sánchez, a Arsenio González, Pili Ibaseta y Josefina García. “Ellos tomaron el testigo”, afirma. “Guardamos la memoria del teatro asturiano”, añade Buelga, y cuenta que su repertorio está dedicado a los clásicos, y a las versiones que hacen de ellos, siempre respetuosas. Su canon, explica, es el de los años 40 y 50, la época dorada del teatro asturiano, cuando la Compañía de Comedias salía de gira por América con obras de Pachín de Melás, Eladio Verde, Eloy Fernández Caravera, Malgor y León Delestal.

A día de hoy, la Compañía tiene tres montajes activos. Dos versiones de Eladio Verde, las de “Nieve en el puerto” y “La venganza de la xana”, y una pieza que iba a ser una versión de “Pinón y Telva”, de Alfonso Iglesias, y que Buelga acabó transformando por completo, hasta tal punto que decidió darle la vuelta al título y llamarla “Telva y Pinón”, para que no dar lugar a equívocos con la original.

Uno de los proyectos más inmediatos de la Compañía de Comedias, que tiene su sede en un bajo de la calle Conde Toreno de Gijón, es la creación de un archivo y su puesta a disposición de los ciudadanos. El fondo documental existe y puede consultarse, pero la agrupación quiere darle cierta estructura y una ubicación. La idea surgió a partir de la exposición que se organizó hace cinco años en el Centro de Cultura Antiguo Instituto, titulada “Compañía Asturiana de Comedias: cien años de teatro popular asturiano”.

La agrupación tiene el empeño de “mantener viva la tradición teatral asturiana”, según Sergio Buelga, y parece ser posible, porque en ella están representadas varias generaciones, actores de entre los 80 y los 20 años y la asistencia a las representaciones, que en circunstancias normales son numerosas y frecuentes, es elevada. “Hay relevo”, opina el director.

La Compañía Asturiana de Comedias teatral colabora con otras asociaciones, tanto relacionadas con la cultura regional como de carácter solidario, como la Asociación Española contra el Cáncer o Manos Unidas, y acude a actuar allá donde la llaman, a residencias de mayores y para asociaciones de vecinos.

La concesión de este galardón ha supuesto un acicate para el ánimo de todos los miembros de la Compañía en estos momentos en los que han tenido que suspender su actividad. “La gente está de bajón, porque a nosotros lo que nos gusta es actuar. Esto nos ha devuelto la alegría”, agradece su director.