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José Canga, el veterinario asturiano que erradicó la peste bovina en el Chad

El fallecido ha recibido un homenaje 60 años después de su paso por África

Su hijo Diego Canga y su nuera Pilar Roza posan orgullosos ante el cartel que indica la vía.

Su hijo Diego Canga y su nuera Pilar Roza posan orgullosos ante el cartel que indica la vía.

El veterinario José Canga ya tiene una calle en Ati (República del Chad) en recuerdo a la enorme labor que desarrolló en aquel territorio entre 1958 y 1964. Erradicó la peste bovina y se convirtió en un personaje muy querido en un extenso territorio del centro de un país pobre y atrasado, colonizado por Francia de la que se independizó en 1960. Fue su hijo Diego Canga, funcionario de la Unión Europea (UE) en Bruselas e impulsor y primer presidente de la asociación Asturias Compromiso Siglo XXI, quien en 2019 siguió el rastro del intrépido veterinario en el remoto país del África Central.

Después de aquel emocionante primer contacto, Diego se había comprometido a conocer la población de Ati y la casa en la que vivieron sus padres y donde nació su hermana mayor, María. Acompañado de su esposa, Pilar Roza, y una amiga del matrimonio, María José González, emprendieron el largo viaje desde la capital, Yamena, hasta la localidad, en el interior del país. Diez horas para recorrer 450 kilómetros en un todoterreno por un trayecto más que complicado. Tanto que, ya de noche, pincharon, se perdieron y en medio de la nada apareció un chadiano con un burro que los ayudó a encontrar el camino . Así son las comunicaciones en esta parte de África. Una aventura en pleno siglo XXI que llevó al matrimonio a preguntarse cómo sería el viaje cuando José Canga, nacido en Gijón pero que se consideraba de Moreda, fue enviado allí por el Gobierno francés, primero solo y después con su mujer, Pitusa.

Jóvenes de Yamena posan con la camiseta del Real Oviedo junto a Diego Canga y Carlos García-Mauriño.

Lo que no esperaban es que el martes 10 de noviembre centenares de residentes en la población y todas las autoridades de la localidad y de la región de la que forma parte, Batha, los acogieran entusiasmados para inaugurar la calle del doctor Canga, justamente donde se encontraba la casa familiar que sigue en pie ocupada por el actual veterinario de la zona. Un acontecimiento singular que sorprendió y emocionó a los descendientes de aquel asturiano decidido. “El cariño y las atenciones con las que nos colmaron no son fáciles de explicar”, reconoce Diego. Tuvo que improvisar un discurso de agradecimiento para aquella multitud que ordenada y animosa siguió el acto.

Entre ellos estaba el ayudante del doctor Canga, Boukhari, quien en mayo del año anterior había hecho el recorrido inverso desde Ati a Yamena para conocer al descendiente de aquel veterinario español que “nunca se comportó como un colonizador”, circunstancia que no pasa desapercibida en estos territorios africanos. Después del agasajo los actos concluyeron con un partido de fútbol con los balones que Canga les había regalado. “El fútbol es un motor de las relaciones sociales en Chad y eres del Madrid o del Barcelona con la misma pasión que en España” subraya Diego.

Los estudiantes de Enfermería y Medicina del hospital Buen Samaritano apadrinados por asturianos.

José y Pitusa Fano regresaron a España en 1964 y ya en Oviedo nacieron Diego y Sofía. Vistas las dificultades que pasaron estos días -tuvieron que dormir en unos barracones construidos para obreros chinos, sin luz eléctrica ni agua corriente, puesto que apenas las hay en toda la población, el matrimonio Canga no se explica cómo hace 60 años pudieron vivir allí sus padres. “Mi madre lo más lejos que había ido era de Oviedo a León, se casó y se presentó allí con mi padre y tuvieron una hija en aquellas condiciones, realmente parece imposible” explica Diego. José Canga falleció tempranamente en los años 90 y su mujer, Pitusa, en 2012.

No hay coronavirus

Ati es una población de unos 50.000 habitantes, situada en el centro del país, dedicada en exclusiva a la agricultura y la ganadería con una población muy joven y ansiosa de mejorar. La República del Chad tiene una extensión como Francia y España juntas y una población de 15 millones aproximadamente. Sobrevivir sigue siendo la clave de la existencia de la mayoría de sus ciudadanos. Pero no hay apenas casos de coronavirus “y no es una preocupación para ellos que tienen que hacer frente a otras muchas enfermedades y ocuparse principalmente de qué comer cada día”, explica Pilar Roza. Una de las razones puede ser el calor –más de 30 grados de día y más de 20 por la noche– pese a que la higiene brilla por su ausencia.

La expedición con el Ministro de Exteriores de Chad, Amine Abba Siddick

Amine Abba SiddickComo el año anterior la expedición encabezada por los Canga reunía a un grupo de asturianos entusiastas de África, dispuestos a ayudar al país y a sus gentes. Organizado todo mediante la colaboración de la embajadora del Chad ante la UE, Aziza Ammo Baroud.

Desde hace años Diego Canga, Carlos García-Mauriño, que también fue presidente de Asturias Compromiso Siglo XXI, entre otros, apadrinan a un grupo de estudiantes chadianos de Enfermería y de Medicina. “Se trata de ayudar directamente a quien lo necesita” recalca García-Mauriño que trabaja en el sector de la industria farmacéutica. A los muchachos se les paga parte del coste de la estancia y de sus estudios en Yamena y después pasan a trabajar en el hospital de Buen Samaritano con el que el grupo asturiano mantiene una muy buena relación.

Los matrimonios Canga y García-Mauriño.

Empresarios asturianos establecen contactos en Yamena

El viaje de Canga al Chad además de un contenido sentimental y colaborativo tuvo también una misión empresarial. Begoña Fernández-Costales, en representación de Federación de Empresarias Directivas de Asturias (FEDA) y de la empresa gijonesa Bepic, y Luis Rodríguez-Ovejero, presidente del grupo Satec, pudieron establecer contactos al más alto nivel en Yamena que han rendido sus frutos. La expedición asturiana fue recibida por la primera dama del país, Hinde Déby Itno, entre otras autoridades. “La visita estuvo muy bien organizada por la embajadora Aziza Amo Baroud lo que nos permitió mantener muchos y muy productivos contactos”, añade Begoña, que también forma parte de la ejecutiva de FADE como responsable de internacionalización. En Chad la presencia de Francia es muy importante, pero, como en otros países africanos, cada vez es más frecuente la relación económica con China que busca nutrirse de los recursos naturales y a cambio ejecuta obras y proyectos principalmente de infraestructuras básicas (carreteras, hospitales, etc.). Ahora las autoridades chadianas quieren ampliar su círculo económico y las empresas españolas tienen una oportunidad “porque están bien vistas”. Bepic se dedica a la arquitectura y decoración de interiores con proyectos llave en mano y trabaja en numerosos países de Africa en los que tiene como clientes a hoteles y empresas de telefonía entre otros. Ahora entrará en Chad junto con Satec. El grupo Sistemas Avanzados de Tecnología (Satec), fundado por el ingeniero ovetense Luis Rodríguez-Ovejero, es una ingeniería integradora de sistemas con 1.400 empleados en trece países y con una fuerte presencia en Africa donde cuenta con una filial destacada en Marruecos. Ahora va a poner en marcha un proyecto filantrópico con el hospital de los jesuitas Buen Samaritano que consistirá “en la aplicación de la telemedicina en la que nosotros ya hemos desarrollado soluciones integradoras muy avanzados en otras partes” señala Rodríguez Ovejero que añade que “mi gente está muy implicada en este proceso”. El viaje tuvo también su componente humano para los empresarios. “Nosotras desde FEDA” asegura Begoña Fernández “vamos a apoyar con becas a un centro de formación de jóvenes que bordan a mano porque queremos ayudar a que las mujeres se independicen económicamente”. Y también apadrinará, a título individual, a algunos estudiantes de enfermería y medicina. Lo que empezó siendo un viaje sentimental ha dado sus frutos empresariales.

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