El plan de contingencia contra la violencia de género, que fue capaz de entender la especial situación de vulnerabilidad en la que se encuentran las mujeres obligadas a convivir con su maltratador y a poner medidas para paliar las consecuencias. La Estrategia Nacional para la erradicación de las Violencias Machistas, que le dio respaldo institucional y jurídico a aquel “sólo sí es sí” que inundó las redes y las plazas. Y el plan “Me Cuida”, que obedece a aquel lema que resonó en la primera huelga feminista del 2018: Si nosotras paramos, se para el mundo.

Todas ellas, medidas que era necesario tomar, pero que necesitan ser ampliadas, y, de manera especial en Asturies, donde tenemos la mayor brecha salarial de género de todo el país y un sistema de provisión de cuidados injusto, en el que son mayoritariamente las mujeres las que prestan atención a mayores, menores y dependientes.

Una mujer asturiana cobra de media 8.168 euros menos que un hombre al año por su trabajo. Un informe de CC OO alertaba de que 8.000 trabajadoras del hogar en Asturies no tenían convenio colectivo, y que un 30% estaban en situación irregular, sin derecho a prestaciones, ni subsidios. Como dijimos, la gran mayoría del trabajo doméstico y del cuidado no remunerado de personas dependientes recae en mujeres.

Por eso, desde Podemos Asturies hemos presentado un Plan Asturiano de Cuidados, que incluye una renta para quienes reduzcan su jornada o se acojan a una excedencia para cuidar a mayores, menores o dependientes, la puesta en marcha de un servicio profesional para el cuidado, y un aumento de la financiación pública para las escuelas 0 a 3, la atención a domicilio, la teleasistencia y las residencias de mayores.

Porque no basta con dar permisos, además hay que dar recursos. Acabar con la violencia estructural a la que estamos sometidas las mujeres, también y sobre todo depende de eso.