Quienes dudan de la existencia de un nuevo cine asturiano con códigos característicos –una estética y una ética propias– deberían ver las tres películas firmadas desde Asturias que compiten por los premios gordos del Festival de Gijón (FICX). El corto “Los ladrillos”, de Tito Montero, y los largometrajes “La calle del Agua”, de Celia Viada Caso, y “Vaca mugiendo entre ruinas”, de Ramón Lluis Bande. La organización del FICX empezó a subir ayer el filme de Bande a las plataformas digitales, el refugio en este año pandémico de restricciones sanitarias. Bande, que recibió en 2018 el premio especial del jurado en la cita gijonesa por “Cantares de una revolución” y que fue premiado en el Festival de Sevilla por la excepcional “Equí y n’otru tiempu”, comenta para los lectores de LA NUEVA ESPAÑA algunos de los entresijos de su última obra. Una recuperación de un episodio difuminado: la formación en 1937 del Consejo Soberano de Asturias y León.

Momento robado. “El proyecto de ‘Vaca mugiendo entre ruinas’ empezó a gestarse hace ya unos años y es el resultado de mi interés por recuperar la figura de Belarmino Tomás, sobre quien se cultivó el olvido y pese a que, en mi opinión, es la principal figura política asturiana del siglo XX. En “Cantares de una revolución” ya aparece, así que seguí con la documentación y llegué al episodio del Consejo Soberano de Asturias y León, que me parece un momento robado de nuestra historia. Un trabajo de cuatro años, con dos películas y dos libros”.

Constantino Suárez. “Lo primero que hice fue documentarme sobre un periodo que no conocía a fondo. Y, después, buscar un dispositivo cinematográfico para recuperar esa historia ocultada, obturada, de la clase obrera asturiana. Y me parecía que lo mejor era recuperarla a partir de evidencias históricas, con materiales preexistentes y de la época. La construcción visual es sencilla: fotos de Constantino Suárez, que están en el Muséu del Pueblu d’Asturies y que he contextualizado y puesto en relación con los textos que quería trabajar. No hay ningún lugar en el que se puedan encontrar reunidos todos esos textos. He tirado del periódico “Avance”, de libros, archivos… Un trabajo lento, pero muy apasionante. Debemos dar gracias a Constantino Suárez y que debido a la existencia de esas fotos podamos recuperar esa historia y reparar su figura. Fue un fotoperiodista a quien encarcelaron y quitaron el carnet de prensa. La película nos permite también una restitución de su firma como fotógrafo”.

Traducción de una xilografía. “La película, que es muy densa y necesitaba respirar un poco, juega con tres de los cuadros de Nicanor Piñole. En este sentido, hay una traducción cinematográfica de esas tres obras. Están ‘El refugio’ y ‘La retirada’, más la xilografía “Vaca mugiendo entre ruinas”, un grabado que el Consejo Soberano de Asturias y León encargó para que Piñole reflejara la situación asturiana en aquel momento de la guerra, en el verano de 1937. Es una xilografía de gran potencia, que debería estar en la casa de todos los asturianos. Me tomé la película como una traducción al lenguaje cinematográfico de ese grabado encargado a Piñole”.

Piñole y las fotos de Constantino Suárez, con el fondo del Consejo Soberano de Asturias y León

La clase y el territorio. “El Consejo demostró la responsabilidad que tenía sobre su clase y territorio con la declaración de soberanía. La otra alternativa era abandonar el territorio, dar por perdida Asturias y el Norte. Fue una decisión pragmática, y lo fue a favor de la República, no en su contra. En la película queda clara la lealtad al Gobierno republicano, pese a que esa declaración de soberanía fue interpretada de otra manera. En lo que creía Belarmino Tomás era en la nación obrera. Es un ejemplo de soberanismo internacionalista y de la fuerte vinculación con el territorio, incluso de periodistas como Juan Antonio Cabezas. Creo que Belarmino Tomás entendía Asturies como un marco autónomo de la lucha de clases que se libraba entonces.

Contar la historia. “Me pareció que la mejor manera de contar la historia era devolviendo la palabra a Belarmino Tomás y al Consejo Soberano, esa voz que nos robaron. La película quiere devolverles la voz y clarifica por qué se tomó la decisión de declarar la soberanía: un poder obrero que se hace con el territorio para defenderse de la agresión fascista. Y lo que hace la película es contar todo eso casi desde dentro”.

De nuevo, Nacho Vegas. “Que (el cantautor) Nacho Vegas haya puesto de nuevo su voz a la que narra la historia de ‘Vaca mugiendo entre ruinas’ tiene una explicación conceptual: unir esta película con “Cantares de una revolución”, en la que Nacho ya era la voz de Belarmino. Pude verse como un díptico reivindicativo de la figura de Belarmino Tomás. En “Cantares…” ya había quedado muy contento con ese trabajo. Una voz que es capaz de crear un refugio para el espectador, una zona de confort”.

Nuevo cine asturiano. “Toda mi obra, también esta, va en la línea de intentar explicar qué es Asturies ahora. Para eso necesitamos recuperar ese pasado, un tiempo que no está clausurado. Conocer y entender. Y enlaza con el trabajo de otros compañeros como Tito Montero, Luis Argeo, Juan Luis Ruiz, entre otros, además de lo que hacen nombres nuevos que se suman, caso de Celia Viada y su excepcional película. Compartimos puntos de partida: la historia, el movimiento obrero, la no ficción, el trabajo con digital… El FICX demuestra cómo cada año se incorporan propuestas de gran interés.

Año excepcional. “Que este año estén seleccionadas tres películas en la sección oficial del Festival de Cine de Gijón es bueno. Recuerdo que, cuando en 2018 seleccionaron para sección oficial ‘Cantares...’, todo el mundo lo vivió como algo importante, pero pensando que sería muy difícil que volviera a pasar. Al año siguiente estuvo Elisa Cepedal (con ‘El trabajo o ¿a quién pertenece el mundo’). Y en esta edición hay, como hemos visto, tres películas. Y eso en un lugar en el que el cine casi no existe para la Administración. Empieza a ser una realidad que todos los años tengamos una película de calidad grande, con recorrido por los circuitos cinematográficos europeos. Pero es una realidad milagrosa, porque las Administraciones no acaban de dar carta de naturaleza a nuestro cine”.