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Celia Viada da la sorpresa desde Corao

La joven realizadora asturiana compite en la sección oficial con “La calle del Agua”, obra en la que rescata a la fotógrafa canguesa Benjamina Miyar

La realizadora Celia Viada Caso, en el teatro Jovellanos, en una imagen cedida por el FICX.

La realizadora Celia Viada Caso, en el teatro Jovellanos, en una imagen cedida por el FICX.

Nació en Madrid en 1991, pero se siente asturiana a todos los efectos. Celia Viada Caso ha filmado una “opera prima” redonda, emocionante e inteligente, con la que compite en la sección oficial del Festival de Cine de Gijón (FICX). “La calle del Agua”, en la que recupera la memoria ocultada y casi borrada de la fotógrafa republicana Benjamina Miyar (1888-1981), ha sido elogiada por críticos exigentes. La realizadora escarbó en los paisajes familiares de Corao (es hija de la escritora Ángeles Caso y nieta del fallecido José Miguel Caso, que fuera rector y catedrático de la Universidad de Oviedo) para dar con una película conmovedora, original, formalmente impecable.

Génesis de la película. “Me encontré con el personaje de Benjamina en un proceso de búsqueda de alguna historia para una película. Me fascinaron tanto su vida como su trabajo y que no se conocieran. Toda esa preparación y el rodaje me han llevado tres años”.

La complicación. “Lo cierto es que acceder a la documentación y a las imágenes ha sido bastante fácil. Lo complicado ha sido aceptar que muchas cosas han desaparecido y que lo que podemos saber de la historia (de Benjamina) es solo una parte pequeñita. Es algo que tuve que ir aceptando e incorporar de alguna manera a la película”.

En la sala de montaje. “La filmación fue bastante desorganizada, la verdad. Tengo una casa en Soto de Cangas, al lado de Corao. En dos temporadas distintas fui allí un par de semanas. Lo que hacía era sacar la cámara cada día, grabar, pero sin saber muy bien hacia dónde iba. La construcción de la película, en realidad, estuvo en la sala de montaje”.

Descartes, espectros. “El montaje de la película ha sido un poner y quitar. Lo que he intentado es contar la historia, pero dejando muchas preguntas en el aire. Y teniendo que hacer un selección a fondo del material; lo cierto es que muchos de esos materiales quedaron fuera, tanto fotografías de Benjamina como tomas mías hechas en Corao. Descarté las partes más costumbristas y mantuve aquellas otras de presencias más fantasmagóricas”.

“Estoy orgullosa de poder aportar algo al ‘Nuevu Cine Asturianu’, cada vez más visible”

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Con la cámara en la huerta. “El guion fue surgiendo en el montaje, a partir de aquella idea previa. Llegaba a la casa y preguntaba: ¿qué vas a hacer ahora? Si me decían “voy a la huerta”, pues yo allí iba con la cámara. No he obligado a hacer nada y todas las escenas fueron tomadas de manera muy natural. En realidad, sí, el guion se fue haciendo en la sala de montaje, una vez vistas las imágenes y con pruebas de texto para que no se produjeran redundancias. Quitaba, ponía... Un poco así”.

En busca del personaje. “Benjamina Miyar fue una fotógrafa de principios de siglo XX, nacida en 1888, que trabajó casi toda su vida en Corao (Cangas de Onís). Hizo un montón de fotos. En el archivo que logré recuperar hay más de doscientas imágenes, sobre todo de la gente que la rodeaba; fotos con una mirada personal. Y son imágenes que nos hablan de una realidad asturiana, previa a la guerra, de gran interés”.

Pionera y represaliada. “Benjamina fue una persona que trató de mantener viva la memoria de un lugar y, sin embargo, fue olvidada. Mi opinión, y la hago constar en la película, es que ese olvido es responsabilidad de la dictadura (de Franco). Benjamina fue aplastada por sus ideales políticos republicanos y le robaron la identidad y el reconocimiento que merecía. Pionera es una palabra complicada, con connotaciones, pero si nos ceñimos al caso español no sabemos que haya muchas fotógrafas a finales del siglo XIX y principios del XX. En ese sentido, fue una pionera en España y en Asturias”.

Otras figuras. “Hay muchas cosas que he tenido que dejar fuera de la película. Benjamina estaba vinculada por línea materna con Roberto Frasinelli (“el alemán de Corao”, dibujante, bibliófilo, arqueólogo, naturalista...), que es un personaje conocido en Asturias. El padre y un tío fueron relojeros en Corao. Y estaban también sus primas, con las que creció y vivió toda su vida. Residían en casas contiguas. Son fundamentales para entender a Benjamina y su contexto, pero satélites del personaje central de la película. Tuve que medir qué y cuánto contaba de cada uno de ellos sin dejar a Benjamina, que es quien más me interesaba”.

Morir de frío. “Es cierto que hay otras historias terribles, de las que se habla en la película, como la de la muerte simultánea, en la Nochevieja de 1963, de las dos primas de Benjamina. Están enterradas juntas en Corao. Se sabe que las “prubinas” murieron de frío”.

Genealogía de la autora. “Me he criado rodeada de historias, claro. Mi madre es escritora y tiene una gran capacidad para entrar en la psicología de los personajes y le interesa mucho la genealogía femenina. Me gusta pensar, además, que mi película tiene un cierto vínculo con mi abuelo (José Miguel Caso), que es del lugar (Cangas de Onís). Al rescatar esta historia, ponemos también en el mapa a Corao, un pueblo maravilloso”.

“El certamen gijonés juega un papel importante, incluso para educarse como espectadores”

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Relatos pequeños. “Si hablamos de la Guerra Civil española, en casi todas las casas hay historias de película. Hay millones de “guerras” diferentes. Y es importante escuchar todos esos relatos -traerlos al presente- porque nos ayudan a entendernos”.

Nuevo cine asturiano. “Me siento muy vinculada y orgullosa de poder aportar algo a esta corriente que está creciendo, haciéndose mucho más visible. Ramón Lluís Bande es un poco el padre de todo esto (el “Nuevu Cine Asturianu”). La fuerza de sus películas, el cine que hace con la propuesta de narrativas muy distintas y arriesgadas, nos permite mirar hacia ahí y tomarlo como un referente. Hay algo, creo, que nos une: las maneras de hacer películas y los puntos de interés”.

Los apoyos. “Tenemos la suerte de poder contar con el Festival de Gijón, que ha sido y es fundamental incluso para educarse como espectador ante películas muy arriesgadas. Juega un papel muy importante en Asturias y hay que valorarlo; en otras comunidades (autónomas) no hay algo así. También hay que reconocer la importancia, al menos en las películas documentales, de Laboral Cinemateca. Pero pienso que falta, desde la Administración, un poco de conciencia de lo que hacemos”.

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