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Con medio cuerpo paralizado y le roban la moto adaptada: “Me arruinaron la vida; no puedo salir de casa”

La mujer de había sufrido un ictus y tiene todo del lado derecho del cuerpo paralizado: “No tengo dinero para comprar otra, no sé qué voy a hacer”

Ana Estévez en su casa de Beade, donde apenas se puede mover con un bastón

Ana Estévez en su casa de Beade, donde apenas se puede mover con un bastón

Como todos los fines de semana, Ana Estévez fue el pasado domingo a ver a su hermano, que vive en el entorno de Castrelos, para hacerle una visita, charlar y ponerse al día. El trayecto lo lleva haciendo, como desde hace dos años, en una scooter modelo Leo de cuatro

El robo está ya denunciado en la Policía y todo apunta a que el o los ladrones quieren aprovechar para vender por piezas este vehículo, cuyo valor de mercado es muy elevado, especialmente las baterías. Lo que está claro es que no podrán andar con él, porque la única llave la llevaba Ana Estévez con ella. La scooter pesa mucho, unos ochenta kilos, por lo que todo apunta a que lo hicieron entre varias personas y se la llevaron en una furgoneta. Antes de sufrir el ictus, Ana Estévez era enfermera en la residencia asistida para la tercera edad del Meixoeiro, en la que tenía plaza como personal fijo. Por aquel entonces, cuando sufrió la parálisis, la Xunta le dio una ayuda económica a través de un seguro que tenía contratado para sus trabajadores en caso de enfermedad para adquirir esa moto adaptada, que por aquel entonces costó algo más de 2.000 euros. Ahora, ni ella ni su familia tienen dinero para comprar otra. Por lo que, salvo que la policía encuentre el objeto robado, algo que Ana Estévez reconoce que es “muy difícil”, lo cierto es que su vida ahora cambiará para siempre. “Voy a sesiones de rehabilitación y aunque noto algo de mejoría, sigo con todo el lado derecho paralizado, ni siquiera puedo mover mi mano derecha, la moto estaba adaptada para que pudiera manejarla con la izquierda. No sé qué voy a hacer ahora, no lo sé… Me estropearon totalmente la vida” insiste la afectada en un testimonio que realmente sobrecoge. Su exmarido, con el que guarda una buena relación, la ayuda ahora en lo que puede. Pero incluso él mismo reconoce que la situación “no es fácil”.

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