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La Fundación Selgas planea vender su Inmaculada del Greco al Museo de Budapest

La Junta de Calificación del Ministerio de Cultura valora la petición de exportación del cuadro, expuesto en el palacete de El Pito (Cudillero)

Una exposición en la Quinta de los Selgas Miki López

La Fundación Selgas-Fagalde, que tiene su sede en el palacete de El Pito, en la villa de Cudillero, ha iniciado los trámites para proceder a la venta de una de las obras más importantes de su colección, la Inmaculada Concepción del Greco, al Museo de Bellas Artes de Budapest. La Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico, un órgano que depende del Ministerio de Cultura y que debe autorizar la venta y el préstamo de obras de arte, examinará este próximo viernes la petición cursada por el patronato de la Fundación Selgas-Fagalde.

El cuadro tiene una azarosa historia. Fue adquirido en 1890 por Ezequiel Selgas, durante la Guerra Civil fue incautado en la residencia de la familia en Madrid y décadas después, en 1971, reapareció en los Estados Unidos, donde fue localizado por el FBI, el Departamento de Justicia de aquel país. Tras un largo proceso judicial para demostrar su propiedad, el cuadro fue restituido a las hermanas Carmen y Manuela Fagalde, las viudas de los hermanos Ezequiel y Juan Selgas. Antes de volver a sus manos, había pasado por México, Los Ángeles y Nueva York.

La Inmaculada Concepción del Greco de la Fundación Selgas-Fagalde.

La Inmaculada Concepción del Greco de la Fundación Selgas-Fagalde.

Las hermanas Fagalde lo recuperaron en el Museo Lázaro Galdiano, en Madrid, donde había sido depositado tras probarse que eran sus legítimas dueñas y tras ser restaurado en el taller del Museo del Prado fue enviado a la Quinta de los Selgas en Cudillero, donde quedó expuesto en la biblioteca, donde hasta ahora podían contemplarlo los visitantes.

El Greco de los Selgas nunca fue mostrado fuera de la Quinta en Asturias, sí fue cedido en 1999 al Museo Thyssen de Madrid, para la exposición temporal “El Greco: identidad y transformación”, para la que fue seleccionado por José Álvarez Lopera, quien fue jefe de Conservación de Pintura Española del Museo Nacional del Prado. Posteriormente viajó a Roma y Atenas.

El cuadro, un óleo sobre lienzo de 1,08 x 0,58 metros, fue catalogado inicialmente como una Asunción, y así aparece citado aún en la página web de la Fundación Selgas-Fagalde. En la datación que Álvarez Lopera hizo de la obra aparece como una Inmaculada Concepción realizada por el maestro Doménico Theotokopoulos, El Greco, entre 1607 y 1613. Se trata de una copia en pequeño formato de la majestuosa Inmaculada que el artista hizo para la capilla funeraria de una dama noble, Isabel Oballe, en la iglesia de San Vicente, en Toledo. Era habitual que los artistas hicieran ese tipo de réplicas de sus obras en gran formato, para ser guardadas en su propio estudio.

La de Toledo y la de los Selgas, que es prácticamente idéntica, son representaciones clásicas de esa advocación de la Virgen, con la figura de María elevándose, envuelta en un manto azul y rodeada de ángeles, y con una paloma, símbolo del Espíritu Santo, coronando la escena. Se trata de obras de la etapa final del artista, con su reconocible estiramiento de las figuras, el complejo juego de curvas y el sentido ascendente de la composición, los colores brillantes sobre el fondo oscuro y una panorámica de la ciudad de Toledo al fondo, en la parte inferior del lienzo.

La pinacoteca de la Fundación Selgas-Fagalde contiene obras de las escuelas italiana, francesa, flamenca y española de los siglos XV al XIX. Entre ellas sobresale la Inmaculada del Greco, y los cuadros de Goya y Mariano Salvador Maella.

El mismo agente que ayudó a formar la colección de Budapest ya intentó llevarse el apostolado que ahora está en el Bellas Artes

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A tan singular pieza se sumó otra pintura muy especial adquirida por Ezequiel Selgas en Madrid el año 1890, una Inmaculada Concepción de El Greco, datada por el especialista José Álvarez Lopera entre 1607 y 1613. El óleo es una réplica en pequeño formato de una de las obras más sobresalientes del artista, encargada por Isabel Oballe para su capilla de la iglesia toledana de San Vicente, objeto de una exposición en el Museo Nacional del Prado el año 2004. La pintura guarda semejanzas con el modelo toledano que versiona prácticamente de forma literal, pues El Greco realizaba réplicas de sus mejores pinturas y las tenía reunidas en su estudio, donde las vio Francisco Pacheco. Así, la composición aparece protagonizada por la espectacular figura de la Virgen en ascensión y en eje con el ángel situado en la parte inferior que la impulsa hacia el Espíritu Santo que aparece coronando la escena. Especialmente plástica es la parte izquierda del lienzo, donde El Greco sitúa a un buen número ángeles, algunos de notable monumentalidad, que conforman el coro celestial y acentúan el sentido ascensional de la secuencia. Finalmente, a modo de visión espectral en que enmarca este dogma que se representa, no faltan referencias explícitas a la ciudad de Toledo, que se despliega a través de varias arquitecturas eclesiásticas, incluida la sede catedralicia y hasta el Puente de Alcántara.

El Greco de los Selgas estuvo en su residencia madrileña hasta la guerra civil, momento en que fue injustamente incautado para entrar en un oscuro periplo que lo llevó a México, Los Ángeles y Nueva York. Sus legítimos propietarios iniciaron un complejo proceso de recuperación del cuadro. Tras ser interceptado por el FBI en 1971, una vez concluido el largo pleito con que se demostró su verdadera procedencia y titularidad, las hermanas Fagalde lo recogieron en el Museo Lázaro Galdiano, donde se había depositado inicialmente y tras una restauración llevada a cabo en el taller del Prado, se instaló en La Quinta pocos años más tarde. En 1999, el cuadro ganó en visibilidad, pues fue seleccionado por Álvarez Lopera para incluirlo en la muestra temporal El Greco: identidad y transformación, celebrada en el Museo Thyssen de Madrid, a las que siguieron exposiciones en Roma y Atenas.

Ahora, el cuadro adquirido por Ezequiel Selgas y recuperado por Carmen y Manuela Fagalde, generosas promotoras de la Fundación Selgas-Fagalde, después de un considerable esfuerzo económico puede ser exportado en fechas próximas para su venta con destino al Museo de Budapest, donde existe una reconocida colección de pintura española a la que precisamente contribuyó el agente del comercio artístico Émile Parès, quien quizás con destino al mismo lugar, ofreció en el año 1905 una verdadera fortuna a la abadesa del Monasterio de San Pelayo para llevarse los doce cuadros de El Greco que allí se guardaban. En aquella ocasión, sin un marco legislativo respecto al patrimonio histórico-artístico tan restrictivo como el actual, la comunidad benedictina evitó su salida de España. Ahora, la Inmaculada de los Selgas, ejemplarmente rescatada por las hermanas Fagalde, parece tener otro destino, desligado de Asturias y de su patrimonio para siempre.

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