Los enfrentamientos entre hosteleros y clientes insatisfechos están a la orden del día en redes sociales. Este es el caso de un hostelero de Llanes, al que acusaban de cobrarle una ración de pulpo que no había gustado al comensal. La respuesta del empresario no tiene desperdicio: “Querían cenar gratis y no les salió bien la jugada”.

La crítica del cliente fue la siguiente: “Cena familiar de tres personas. Pedimos ventresca de atún, pulpo, zamburiñas y picadillo. Al probar el pulpo sabe a detergente y se lo comentamos al camarero. Éste retira el plato. Al finalizar la cena nos lo incluyen en la cuenta. Se lo comentamos y viene una camarera-responsable insistiendo en que tenemos que abonarlo porque para ella estaba bueno. Le decimos que ni estaba bueno ni nos lo hemos comido ya que el camarero había retirado el plato. Tras discutir con nosotros e intentar hacernos pagar al menos la mitad del plato (se nos caía la cara de vergüenza cuando nos lo dice) le decimos que no se preocupe que lo abonaremos al completo pero que pondremos una reclamación. Nunca habíamos vivido algo similar. Penoso trato. De vergüenza”.

La respuesta del empresario no se hizo esperar. “La señora de la que usted habla y que le dejó sin argumentos, coincide que es mi mujer. Y es la misma a la que usted profirió una burla e hizo una peineta en cuanto se giró, gesto que vimos todo el personal y parte de los clientes presentes durante su espectáculo (en fin, muchos argumentos se desacreditan por sí solos con los gestos y expresiones que los acompañan). El pulpo, del que dejaron en el plato la mínima expresión, que dicen que estaba malo, llevaba la misma preparación que todos los demás que salieron esa misma noche. Pero qué casualidad, que solo el suyo diera problemas. ¿No será que querían cenar gratis y no les salió bien la jugada?”, se pregunta el hostelero.

El relato continúa. “A todo esto, la noche de la que se marchaban, se jactaban de que no nos preocupáramos, que existían las redes sociales. Supongo que se referirían a esto: a tratar de desacreditar un negocio que en ningún momento se comportó de manera injusta con ustedes”, concluye.

Este tipo de disputas son cada vez más frecuentes en redes sociales. En muchas ocasiones los hosteleros denuncian que las críticas vertidas en estas plataformas son falsas. Por eso, insisten en pedir que pongan en marcha sistemas que obliguen al crítico a demostrar que, efectivamente, consumió en el local.