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Biólogos hallan por primera vez en Galicia dos mosquitos que transmiten malaria y virus del Nilo

Investigadores de las universidades de Vigo y Santiago que integran la Rede Galega de Vixilancia detectan su presencia en cinco puntos de Pontevedra y en otro de Lugo | Por ahora no constituyen ningún riesgo sanitario

Ejemplar y detalles de mosquitos A. plumbeus

Ejemplar y detalles de mosquitos A. plumbeus

Investigadores de las universidades de Vigo y Santiago han detectado por primera vez en Galicia la presencia de dos especies de mosquitos que pueden transmitir enfermedades como la malaria y el virus del Nilo Occidental. El hallazgo no implica por ahora ningún riesgo sanitario, puesto que se trataría de poblaciones pequeñas de hábitos boscosos y los patógenos que causan dichas dolencias tampoco circulan por Galicia en estos momentos. En cualquier caso, conocer la existencia y distribución de estas colonias es vital para poder controlarlas y prevenir posibles brotes a tiempo, sobre todo, teniendo en cuenta que el cambio climático favorece su propagación.

La localización ha sido posible gracias a la labor que desarrolla la Rede Galega de Vixilancia de Vectores (ReGaViVec), creada por la Xunta en 2017 e integrada por expertos de ambas universidades. Su objetivo es detectar con la mayor celeridad la entrada de especies que pueden transmitir enfermedades y mejorar el conocimiento sobre las poblaciones nativas de mosquitos.

Los primeros ejemplares de Anopheles plumbeus y de Culex torrentium fueron localizados en cinco puntos de la provincia de Pontevedra –Vigo, Mondariz, O Rosal, Pontevedra y Crecente – y en el municipio lucense de O Valadouro. Los 51 individuos analizados por los investigadores fueron capturados entre julio de 2018 y septiembre de 2019. Y algunas de esas detecciones fueron posibles gracias a la colaboración de concellos como el de Mondariz y O Rosal.

“El riesgo sanitario es muy bajo, podemos estar tranquilos. Pero es muy importante conocer estas poblaciones y su ecología para poder controlarlas si es necesario. Ahí es donde radica la importancia de este hallazgo. El cambio climático conlleva temperaturas más elevadas y una mayor humedad, condiciones que suponen el caldo de cultivo perfecto para los mosquitos”, explica la bióloga Yasmina Martínez, que integra el equipo vigués de la red junto con la profesora de Zoología Josefina Garrido.

Las seis zonas donde se hallaron mosquitos de las dos especies son rurales y con abundante vegetación, están próximas a asentamientos humanos y disponen de ríos o estanques temporales. Ninguno de los ejemplares fue capturado en áreas densamente urbanizadas como ciudades y áreas portuarias.

Los registros Anopheles plumbeus se ubicaron en altitudes de entre 40 y 94 metros y en zonas de masa forestal. En Crecente las larvas compartían áreas con las del mosquito común (Culens pipiens).

Su presencia en España data desde 1909 y, desde entonces, se ha extendido por ocho comunidades y diez provincias a las que desde ahora hay que añadir también las de Pontevedra y Lugo.

Los resultados obtenidos en Galicia ratifican que es una especie propia de áreas boscosas y que, aunque se reproducen habitualmente en las cavidades de árboles con presencia de agua, también pueden hacerlo en pequeños contenedores artificiales.

La especie es considerada una amenaza potencial por tratarse de un vector de malaria que tiene preferencia por hospedadores mamíferos como el ser humano, aunque también puede atacar a aves y reptiles. La enfermedad está erradicada en España desde 1964 y la mayoría de los escasos contagios detectados cada año son importados desde otros países.

“El riesgo de que estos mosquitos transmitan la enfermedad en Galicia es muy bajo por su ecología y hábitos forestales. Ni tampoco está en circulación el parásito que la causa”, subraya Yasmina Martínez. “Pero hay que estar atentos y llevar a cabo un monitoreo constante por si fuese necesario tomar medidas de control”, añade. 

En el caso de Culex torrentium, la detección en diferentes puntos de Pontevedra constituye el cuarto registro de esta especie en toda España después de ser observado desde 1999 en Cataluña y La Rioja. Sus similitudes con otro culícido explicarían esta escasez de citas. Los resultados de ReGaViVec, publicados en diciembre por la revista Journal of Vector Ecology en un artículo del que también son autores José Manuel Pereira, María Isabel SilvaÁnxela Pousa y José Carlos Otero, suponen además la primera demostración de que puede encontrarse a altitudes bajas. 

Las hembras se dirigen tanto a aves como a mamíferos y pueden ser vectores del virus Sindbus y del virus del Nilo Occidental. Este último provocó un importante brote el pasado agosto en Andalucía con 7 fallecidos. 

“No creo probable que pueda suceder algo similar en Galicia. En Andalucía confluyeron varias circunstancias, la migración de aves afectadas por el virus, sus temperaturas cálidas y también el confinamiento. Muchas viviendas de uso turístico permanecieron vacías con recipientes y piscinas llenos de agua donde se pudieron criar los mosquitos”, explica Martínez. 

Amenaza de invasión

Los culícidos pueden transmitir una gran cantidad de dolencias como la malaria, el dengue, la fiebre amarilla, el zika o el chikungunya. Y Galicia es una de las comunidades que cuenta con una red de vigilancia entomológica siguiendo las recomendaciones de la OMS y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades.

El incremento del tráfico internacional de mercancías y de viajeros supone un riesgo porque facilita la entrada de estas especies. Y esta amenaza de invasión biológica se ve agravada por el cambio climático, que implica temperaturas más suaves y eventos extremos de lluvia que dejan reservas de agua en las que los mosquitos pueden criarse.

Una las principales especies que impulsó la creación de ReGaViVec es el mosquito tigre, potencial transmisor del dengue y en continuo avance desde que fue detectado en España por primera vez en 2004. Sin embargo, por ahora, no ha sido localizado en Galicia.

“Cada año ponemos más esfuerzos y trampas para seguir monitoreando las poblaciones. No hay que dar la voz de alarma por la detección de estas dos especies que seguramente llevasen años por aquí. Lo importante es tener conocimiento sobre ellas y vigilarlas”, insiste Yasmina Martínez.

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