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Bakanova: “Prefiero las producciones de ópera tradicionales, no todo vale”

La soprano rusa protagoniza “Los pescadores de perlas”, último título de la temporada lírica ovetense, que se adelanta a las 19.00 horas

Ekaterina Bakanova, en el escenario del teatro Campoamor, con el patio del butacas detrás. | Luisma Murias

Ekaterina Bakanova, en el escenario del teatro Campoamor, con el patio del butacas detrás. | Luisma Murias

La soprano rusa Ekaterina Bakanova protagoniza “Los pescadores de perlas”, título con el que se cierra la complicada temporada operística de Oviedo, desde que se iniciase en el mes de septiembre. El estreno en el Campoamor está previsto para el próximo día 25 y, al igual que las cinco funciones que lo siguen, comenzará a las 7 de la tarde para cumplir con las restricciones a que obliga la pandemia.

Bakanova debuta en la temporada ovetense con este título de Bizet, en una producción de la Opèra Comique de París, la Ópera Nacional de Burdeos y la Real Ópera de Wallonie. “Es una producción que respeta las ideas de Bizet, muy sugerente y atractiva, y muy distinta de otras en las que he participado”, explica la cantante.

La soprano rusa confiesa tener predilección por la vertiente más tradicional de la ópera, sobre todo en lo que a la puesta en escena se refiere. “Hay, por supuesto, grandes producciones de ópera, que revisten los títulos con una perspectiva muy actual, pero son casos en los que hay un gran talento detrás; no todo vale”. Destaca el trabajo de Yoshi Oïda, el director de escena de esta producción de “Los pescadores de perlas”, que transporta el escenario al lejano oriente y lo llena de elementos exóticos. “En el caso concreto de esta ópera, me parece la mejor opción posible, porque siguiendo lo que está escrito en la partitura, te aseguras de que la historia y la música van a llegar al corazón del público”. Oïda cuenta con una experiencia teatral muy dilatada “y lo que más valoro de él es su confianza. Él cree en mí y me ha dejado cambiar cuestiones del personaje con las que no estaba cómoda y potenciar la conexión con mis colegas”. Lejos de imponer un criterio cerrado, Bakanova asegura que acepta muy bien los cambios y que la confianza que deposita en los cantantes a la hora de actuar es su mayor virtud.

Su debut con el personaje de Leila fue en 2019, en el Teatro del Liceu, pero también guarda un recuerdo muy bueno de su interpretación en Dortmund (Alemania), “donde tuve la oportunidad de trabajar junto al maestro Friedrich Haider”, quien fue director titular de la Orquesta Oviedo Filarmonía. “Junto a él tuve la suerte de repensar esta ópera y abordarla con una perspectiva diferente y mayor seguridad”, tras ese primer contacto en Barcelona. “No puedo estar más contenta, él nos daba una libertad y una seguridad a la hora de cantar. Sabíamos que podíamos hacer lo que quisiéramos a la hora de cantar, que él se encargaría de que la orquesta nos seguiría”, asegura, agradecida.

En su opinión, “Bizet parece estar siempre en un segundo plano dentro del mundo operístico, y lo veo injusto, hay elementos muy interesantes en este título, muy técnicos, por ejemplo, la sutileza de la afinación o la importancia del coro”. Para ella se trata, en términos estilísticos, de un compositor tan complejo como rico, y añade que los programadores y los teatros deberían poner la vista más allá del canon y representar más “joyas como ésta”. “Aunque las comparaciones son odiosas, ‘Los pescadores de perlas’ es más bonita que ‘Carmen’, más refinada, sobre todo, por los momentos líricos que se viven en escena; una obra maestra, y solo tenía veinticinco años cuando la escribió”, afirma rotunda.

El personaje de Leila, que Bakanova interpreta en esta producción, es muy especial. “Su vocalidad es muy ligera en algunos pasajes, pero, desde mi punto de vista, es un papel tremendamente técnico, en el que la soprano tiene mucho que demostrar”, dice. Respecto a la intensidad que adquiere la orquesta en algunos pasajes, le preocupa: “Quizá una voz sin demasiado volumen no lo soportaría”. Leila evoluciona en el transcurso de la ópera. “De ella me gusta que no se traiciona a sí misma, y que escucha todo aquello que la rodea. Me encanta lo apasionada que es y el coraje que muestra. Unas cualidades que valoro mucho en una persona”.

Bakanova fue una de las cantantes que el pasado mes de junio se subió al escenario del Teatro Real de Madrid para interpretar “La traviata” durante la desescalada. “Fue toda una experiencia, porque teníamos cero contacto entre los cantantes, pero no por ello se perdía la emoción ni el mensaje. Creo que si estás concentrado, lo que sientes al cantar el publico lo recibe”. Para ella, estar sobre el escenario enfrente del público es un regalo; “de hecho, creo que España tiene mucho mérito por no haber cerrado los teatros, como sucede por ejemplo en Italia, y que muchas veces hayan decidido posponer las representaciones, en vez de cancelarlas, es de agradecer”. Es consciente de que la pandemia ha hecho mucho daño en términos económicos tanto a los teatros de ópera como a los artistas, “que hemos visto reducidos nuestros salarios. Aunque tenemos muchos gastos, creo que la situación mejorará pronto si todos ponemos algo de nuestra parte”.

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