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Israel supera el calvario del virus con vacunaciones masivas y confinamientos

El país israelí paga a Pfizer el doble que la UE por dosis, aprovecha un sistema sanitario potente y despliega una amplia red de inmunización

Una mujer espera para ser vacunada en un centro habilitado en la ciudad de Petaj Tikva. | Reuters

Una mujer espera para ser vacunada en un centro habilitado en la ciudad de Petaj Tikva. | Reuters

Mientras el mundo contiene el aliento por el avance desbocado del covid-19 y el retraso de las vacunaciones, Israel se permite un esperanzador síntoma de alivio. A las medidas restrictivas que su población sufre con estoicismo se suma ahora la clave para derrotar el virus: la vacuna. Con rapidez y de forma masiva. No hay otra.

Las cifras hablan por sí solas: aproximadamente, tres millones y medio de personas han recibido la primera dosis de la vacuna de Pfizer. Un 30 por ciento de la población. Y cerca de un millón y medio recibieron ya la segunda. El 80 por ciento de la población de más de 60 años ya está vacunado, y los contagios se han reducido un 60 por ciento en esa franja de edad solo con la primera dosis. La prioridad, ahora, son los jóvenes entre 16 y 18 años. La maquinaria está bien engrasada: 400 centros preparados y la compra de vacunas se realiza de forma centralizada, pero la distribución se descentraliza para que lleguen a todo el país.

El sistema de salud ofrece una perfecta organización y está completamente digitalizado: cualquier ciudadano mayor de 18 años está obligado a registrarse en las agencias de seguros vinculadas al Gobierno. El contacto con la población receptora de la pandemia es exhaustivo. Y el control, total.

Netanyahu, durante una visita a un centro de vacunación. | Instagram

Israel puede presumir y presume de ser el país con mayor porcentaje de población vacunada. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, saca pecho por la celeridad y contundencia de la campaña de vacunación, y defiende que su país puede considerarse un “caso de prueba” global. Su temprana y eficaz negociación se basó en que Israel “podría servir como un laboratorio mundial de inmunidad colectiva”, por su garantizada velocidad de vacunación a sus nueve millones de habitantes. Hay dos puntos más que han generado controversia: Israel da a la farmacéutica acceso a los datos de los resultados de los ciudadanos para comprobar la efectividad de las vacunas. Y no puede obviarse la golosina económica: Israel paga cada dosis a 24 euros. El doble de lo que paga la Unión Europea.

El dirigente israelí, consciente de que la amenaza de nuevas cepas puede restar o anular eficacia a las actuales vacunas, no se anda con paños calientes: el país sufre su tercer confinamiento general, que comenzó el 27 de diciembre y que se extenderá hasta, al menos, este domingo. “Bibi”, como se conoce a Netanyahu, fue el primero en vacunarse y ha visitado varios centros. Está convencido de que Israel será el primer Estado que dejará atrás la pandemia. Sería su gran baza electoral de cara a las elecciones del 23 de marzo, las cuartas en dos años. Pero no todo son alabanzas: según la BBC, casi cinco millones de palestinos en los territorios ocupados y en la franja de Gaza permanecen excluidos de la campaña. El ministro de Salud, Yuli Edelstein, recordó que su primera responsabilidad es con los ciudadanos de Israel.

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