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El esperanzador testimonio de una madre en el Día mundial contra los tumores infantiles

El poderoso legado de Manu Barrera contra el cáncer infantil

La ejemplar lección del niño de Soto del Barco, que murió tras luchar ocho años contra la leucemia, prende en sus padres y un colectivo de ayuda a enfermos: “La fuerza que te da un hijo no te la da nadie"

Yésica González, en Soto del Barco. Mara Villamuza

“Nadie muere por otro”.

Así lo espeta con semblante sereno Yésica González Huerta cuando recibe los comentarios sinceros de los que se alegran, con grata sorpresa y enorme alivio, de lo bien que se la ve. Esta sotobarquense de 42 años enterró hace dos años y medio a su hijo, Manu Barrera, que murió debido a una leucemia que se le declaró con 18 meses. Tan implacable fue la maldita enfermedad como grande y decidida la fuerza del pequeño para plantarle cara hasta los 9 años, cuando falleció.

“Es triste reconocerlo, pero es así. Yo sigo aquí. Mi hijo, no. Yo puedo todos los días levantarme, salir, ver a mis sobrinos, a mis hermanas, viajar, hacer deporte... En resumen, puedo seguir con mi vida. Pero mi hijo, no. Es él quien se ha llevado la peor parte. Por mucho que la gente me diga que es terrible lo que me ha pasado, no es así”.

Manu, en 2018, disfrazado de guerrero de Star Wars, en un evento de la asociación.

Su reflexión es toda una declaración de intenciones. Toda una prueba de que su hijo les dejó a ella y a su marido, Manuel, un poderoso e incontestable legado de fortaleza y lucha que les ayuda cada día a seguir adelante con su vida, a sonreír y disfrutar tanto como lo hicieron con Manu.

Manu entre sus padres Yésica y Manuel, al empezar la lucha contra su enfermedad.

“La fuerza que te da un hijo, que es parte de ti, no te la da nadie. Cuando él no quiere tirar, tú tiras de él. Cuando tú no puedes tirar, tiras porque sacas fuerza de donde no sabes. Un hijo es lo único de verdad que tiene uno mismo, lo demás es todo material. Cuando falta, no queda otra que seguir. A mí me ayuda mucho el deporte. Puedes llorar, gritar, revolverte, pero sigues. Es obligado”.

Palabras sensatas y lúcidas que, además, acompaña con el ejemplo. Tanto ella como su marido, Manuel, están dispuestos a mantener el legado de Manu, que la lección de lucha de su hijo no se olvide, más en jornadas como esta en la que se celebra el Día Mundial contra el Cáncer Infantil. “Si alguien quiere apoyo, aquí estoy. Recibo llamadas de madres y me gusta ser de ayuda”.

Yésica y Manu, en el Día de la Madre, en 2018, posando para LA NUEVA ESPAÑA en Soto del Barco. Ricardo Solís

La pareja sigue adelante con la asociación “Deporte vs Cáncer Infantil”, surgida en Soto del Barco en 2014 después de que todo el pueblo se volcara con ambos para ayudarles en los cuidados y tratamientos que el niño tenía que recibir. Aquel gesto prendió en la sociedad y se siguió adelante con el colectivo que preside la propia madre y del que es secretario el sotobarquense Pablo García.

Manu y su madre. Ricardo Solís

La actividad (ferias, carreras, colaboración con otras entidades como Galbán o Pequeño Deseo) está ahora más bien parada, como todo, debido a la pandemia. En su haber, todo un orgullo: la compra para la UCI de pediatría del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), en Oviedo, de un ecógrafo valorado en más de 30.000 euros y que permite mejorar la detección y diagnóstico del cáncer infantil.

Carrera en Soto del Barco organizada por "Deporte vs Cáncer Infantil"

Entre las paredes del HUCA pasó Manu muchos días. Allí su recuerdo no se borra –“muchos me dicen que tras el caso de mi hijo, el niño más pequeño trasplantado de médula en Asturias, hay un antes y un después en la UCI”– , el autocovid infantil lleva incluso su nombre y son legión los médicos y enfermeras que mantienen contacto con Yésica González.

Ella tiene grabada a fuego la llamada que recibió en el móvil del HUCA cuando iba en coche con Manu aún bebé al lado: “Allí, en aquella cuneta donde aparqué como pude, recibí la noticia. Me eché a llorar”. Empezaba entonces una nueva y exigente etapa para Yésica, Manuel y su pequeño. Una dura prueba de vida en la que todos estuvieron más que a la altura, en la que fue fundamental su unión –“esto nos acercó más a mi marido y a mí”– y el apoyo incondicional de sus hermanas Rosa y Patricia, su madre, Loli, y su abuela hoy octogenaria Dora, “de quien debe de venirme la fuerza”, apostilla.

Fueron días duros, pero también con sus cuotas de felicidad y gratos momentos para no olvidar. “Yo volvería a pasar por ello. Dentro de lo malo, siempre buscas y encuentras algo bueno”, dice Yésica González.

La II Beca de investigación, para dos hospitales de Madrid


En el funeral de Manu Barrera González no hubo flores por deseo expreso de sus padres, Yésica y Manuel, que entonces pidieron que el dinero de las mismas fuese donado a la lucha contra el cáncer en general. Fueron muchos los que se decantaron por “Deporte vs Cáncer Infantil”, la asociación impulsada en Soto del Barco en 2014 en torno a la lucha de su hijo y otros niños en situación similar. “Así que pensamos que había que hacer algo útil, que tuviera un significado especial, y el consejo fue apoyar la investigación”, explica Yésica González. Dicho y hecho. Hoy, 15 de febrero, se hacen públicos los beneficiarios de la segunda edición de la beca “Manu Barrera”: los hospitales universitarios Niño Jesús y La Princesa de Madrid. Alba Rubio San Simón dirige un equipo de investigadores centrados en estudiar “la influencia de los polimorfismos de los genes responsables del metabolismo del metrotexate en su toxicidad en pacientes pediátricos con cáncer”. Hace un año, la asociación sotobarquense concedió la primera beca, dotada con 6.000 euros, al Hospital Virgen del Rocío de Sevilla. “No sabemos cómo haremos este año para entregarla debido a la pandemia, pero lo importante es que la ayuda llegue y nuestra labor sirva para algo”, concluye Yésica González.

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