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Eva Meliskova, concertino de la OSPA: “El público asturiano no ha dejado de ir a conciertos, y se agradece”

“Vienen músicos invitados de otros países donde no hay nada y nos tienen envidia: es importante no parar el arte y la cultura”

Eva Meliskova. | Irma Collín

Eva Meliskova. | Irma Collín

La concertino de la OSPA, la Orquesta Sinfónica de Principado, Eva Meliskova (Praga, Chequia, 1981) interpretará el “Concierto n.º 1 para violín” de Bach, como solista, en el concierto de mañana en la Casa de Cultura de Avilés, a la 19.15 horas, y el viernes, a las 19.00, en el Auditorio de Oviedo, este último patrocinado por LA NUEVA ESPAÑA.

–¿Cómo recaló en la OSPA?

–Desde 2014 estoy en la orquesta como ayuda de concertino, antes estuve un año en Oviedo Filarmonía y con anterioridad en la Sinfónica de Castilla y León. Estudié en Dresde y Berlín. En Berlín conocí a Noelia Rodiles, una pianista asturiana que es mi mejor amiga. Formamos un trío y con él visitamos Avilés y Oviedo. Me enamoré de España y, al acabar los estudios en Berlín, quise venir a vivir. Salió una plaza en Valladolid, para la orquesta de Castilla y León, y de ahí vine a Oviedo.

–¿Tenía idea de la actividad musical que existía en Asturias?

–Por Noelia sabía algo, que estaba la OSPA, que había conciertos y varias salas, en Oviedo, Avilés y Gijón. Sabía que había cultura, pero cuando llegué me sorprendió cuántas cosas hay: el festival de cine, exhibiciones, varias orquestas, buenos conservatorios y profesores. Eso me gusta, como soy de Praga...

–No se podrá comparar con Praga...

–Praga es más grande y está todo más concentrado. Echo de menos más programas para niños. No se puede comparar, pero para ser Oviedo está muy bien.

–La dirigirá en este concierto Óliver Díaz.

–Nos conocemos desde hace muchos años. Es muy amable, como uno de nosotros, y estoy muy a gusto siempre con él.

–¿Cómo afronta la obra de Bach que va a interpretar?

–Es uno de los dos conciertos para violín que se conservan de Bach, el resto se ha perdido. Es precioso, con unas melodías maravillosas, en tres movimientos. Es una obra virtuosa para el solista. Difícil desde el principio hasta el final. Hay que tocar como se hacía en tiempos de Bach y combinarlo con el violín moderno, que no sea demasiado vibrato.

–Los intérpretes no se limitan a repetir las partituras, hay una parte creativa en su trabajo.

–Sí, una partitura se puede tocar de muchas maneras, cada uno tiene que estar convencido de que su manera es la correcta en ese momento, y convencer a los otros de ello. A mí me costó buscar el estilo propio de Bach. Es un reto para toda la vida. Es muy difícil técnicamente, y aún me espera mucho trabajo para entenderlo e interpretarlo bien.

–¿Cómo está viviendo la OSPA estos conciertos, en medio de la pandemia?

–Estamos felices por poder tocar, disfrutando cada concierto. En diciembre del año pasado tocamos dos conciertos online, sin público, y fue muy raro. Ahora estamos agradecidos por cada persona que viene a escuchar el concierto. Disfruto más que nunca de los conciertos, porque en ellos olvido todos los problemas. Estamos dando gracias todos, yo y mis compañeros, por el público asturiano, que no ha dejado de venir a los conciertos durante estos meses.

–Asturias ha hecho un esfuerzo por mantener la programación musical.

–Vienen músicos, solistas y concertinos invitados, y tienen mucha envidia. En Francia, en Alemania, en Chequia, no hay nada. Es importante no parar el arte y la cultura.

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