La última vez que el pianista ruso Grigory Sokolov ofreció un recital en el Auditorio de Oviedo, en 2019, fue una jornada apoteósica. Dicen de él que toca el piano “a tumba abierta”, tal es su entrega en los conciertos. Con las últimas notas de Beethoven de aquel recital de hace dos años, el público que llenaba la sala lo aclamó de forma estruendosa. Tras su actuación trascendió que había tenido algunas décimas de fiebre durante el recital, pero esto no impidió que agasajase al público nada menos que con seis propinas.

La pandemia no ha terminado con su actividad concertística, y esta semana está de gira por España, uno de los pocos países europeos que ha decidido no cerrar las salas de conciertos y los teatros. Además del concierto que ofrecerá este sábado 27 en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo a las 19 horas –dentro de las Jornadas de Piano, que cuentan con el patrocinio de LA NUEVA ESPAÑA– tiene previsto actuar en Valencia, luego irá a Sevilla y Bilbao y terminará la gira en Madrid. Las reacciones a sus primeros conciertos en nuestro país han sido muy positivas.

El pianista ruso, artista exclusivo del sello Deutsche Grammophon, defiende la actuación en directo, y ha decidido interpretar en esta ocasión cuatro de las casi treinta polonesas que escribió Frederic Chopin, incluyendo su “Polonesa en la bemol mayor, op. 53”, denominada la “Heroica” y con la que concluye la primera parte del recital del sábado. Además hay que añadir los “Diez preludios op. 23” de Sergei Rachmaninov. Un programa muy exigente que combina dos magisterios del piano muy distintos, en el que la técnica pianística, el virtuosismo y la expresividad romántica serán los elementos protagonistas.

Sokolov, que comenzó a tocar el piano con cinco años en San Petersburgo, consolidó su carrera al ganar a los dieciséis la Medalla de Oro del Concurso Internacional Tchaikovsky de Moscú. que en la actualidad sigue siendo uno de los galardones más destacados en el panorama de la interpretación musical. En 1966, Sokolov comenzó una carrera imparable sobre los escenarios que ni la pandemia ha conseguido frenar. A partir de 1991, se convirtió en un intérprete habitual y de mayor relevancia para las salas de conciertos europeas.

La suya es una carrera en la que la música es lo que verdaderamente importa, dado que este pianista ruso no ocupa portadas, no acapara titulares, ni ha tenido la más mínima intención de volverse un intérprete mediático por ninguna otra razón que no sea la de sus actuaciones en vivo. Sus escasas grabaciones se registraron en su totalidad durante sus actuaciones en directo porque Sokolov insiste en que no son un fiel reflejo de la interpretación en vivo. En sus preferencias también ha aparcado sus citas con los grandes conciertos para piano solista con orquesta sinfónica y se ha decantado en ofrecer recitales en solitario, como el que tendrá lugar este sábado en Oviedo, casi al término de su gira por España.