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Guitarra y cante para honrar a Falla

La zarzuela de Oviedo une a un guitarrista del Conservatorio del Nalón y a un cantaor de Jerez

Jesús Méndez y Jesús Prieto, en el escenario del teatro Campoamor

Jesús Méndez y Jesús Prieto, en el escenario del teatro Campoamor

Sobre el papel, lo clásico y el flamenco siempre han tenido ciertos recelos mutuos. Sobre el escenario, la cosa cambia. Jesús Prieto, guitarrista clásico de Lena, y Jesús Méndez, cantaor flamenco de Jerez, lo han comprobado al unir el toque y el cante para “Granada”, el programa doble de zarzuela que se representa en el teatro Campoamor de Oviedo hoy y el sábado (19.00 horas) como arranque del XXVII Festival de Teatro Lírico Español.

Jesús Prieto, “Susín”, es profesor del Conservatorio Profesional de Música Valle del Nalón. Guitarrista clásico que lleva más de 30 años actuando por todo el mundo con el grupo “EntreQuatre”, ya había tocado en ópera y ballet en el Campoamor, pero cuando la orquesta Oviedo Filarmonía le llamó para tocar en la “Granada” estuvo unos días dudándolo. “Lo que tengo que interpretar es poco, son cuatro entradas en el segundo acto”, explica. Lo que le hacía dudar era que es una guitarra de acompañamiento de un cantaor flamenco, algo que nunca había hecho. Llegó a preguntar a la orquesta si estaban seguros y le dijeron que “necesitaban un guitarrista que supiese leer música”. Había que tocar con orquesta, con el maestro Iván López Reynoso a la batuta, y buscaban a alguien que se pudiese adaptar a eso. Prieto confiaba en sus conocimientos, pero tocar la guitarra flamenca “requiere unos rasgueos con mucha fuerza y energía”, algo a lo que no está acostumbrado. De hecho, bromea con las pequeñas secuelas físicas que le están dejando los ensayos. “Tengo una uña que no sé yo si llegará a la representación”, ríe.

Jesús Méndez es el cantaor. A él lo de seguir la batuta del director de orquesta le resulta más complicado. No sabe leer música, “pero he estudiado mucho y me fijo mucho para saber cuándo tengo que entrar”. Lo logra a la perfección, y eso que por necesidades del guión tiene que cantar colgado de una cruz. El secreto lo tiene claro: “Aprendérmelo todo de memoria y cantar con el alma”. Su compañero guitarrista lo corrobora, “es impresionante la voz que tiene”, dice Susín.

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