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El Evaristo Valle descubre un tesoro fotográfico americano

El museo gijonés expone la obra del reconocido Thomas Roche, que formaba parte sin identificar de sus fondos

Thomas C. Roche, en primer término en Petersburg, Fort Sedgwick en 1865. | Thomas C. Roche |  MUSEO EVARISTO VALLE/THOMAS C.ROCHE

Thomas C. Roche, en primer término en Petersburg, Fort Sedgwick en 1865. | Thomas C. Roche | MUSEO EVARISTO VALLE/THOMAS C.ROCHE E. LAGAR

Nunca hubiera imaginado que la inspección de una caja con fotografías en 2020 en Somió, Gijón, España, iba a llevarla a un viaje en el tiempo hasta encontrarse con el rostro del fotógrafo Thomas C. Roche, que la estaba mirando desde el autorretrato hecho en Fort Sedgwick, Petersburg, Virginia, Estados Unidos, año 1865, apenas seis días antes de la rendición confederada y, por tanto, del final de la guerra civil estadounidense. Gretel Piquer, doctora en historia del Arte, responsable del archivo y documentación del Museo Evaristo Valle, fue quien logró identificar y atribuir a Roche la autoría de 28 fotografías de paisajes naturales y urbanos de Estados Unidos del siglo XIX. Todos componen la exposición que se inaugura el sábado en el museo gijonés. Este material que formaba parte, sin documentar, de los fondos del museo, se trata de un hallazgo de excepcional calidad: Roche (1827-1895), irlandés de nacimiento, no sólo fue uno de los fotógrafos que retrató la guerra de secesión, también fue pionero en el desarrollo de numerosas técnicas y equipos fotográficos. Su obra está en los museos y las colecciones más importantes de Estados Unidos y Canadá.

¿Cómo llegaron esas fotografías en papel a la albúmina desde Estados Unidos a esa caja del archivo de la familia del pintor Evaristo Valle? Piquer no lo sabe a ciencia cierta. Su investigación apunta a que podrían ser un souvenir que vino a España con Juan del Valle, tío paterno del pintor gijonés. En la década de 1870 cesó en sus responsabilidades en el Banco Español de La Habana y regresó a casa. Pero lo hizo vía Nueva York. Allí pudo haber adquirido esas albúminas positivadas a partir de negativos sobre placa de vidrio al colodión húmedo, una compleja técnica de la “época heroica” de la fotografía. Junto a ellas, en la misma caja, había más de 100 vistas estereoscópicas que también pueden atribuirse a Roche. Estas vistas creaban la ilusión de una imagen en tres dimensiones. Thomas C. Roche trabajaba para E. & H. T. Anthony & Co., que en la segunda mitad del siglo XIX era la mayor empresa editorial y distribuidora de fotografía en Estados Unidos.

El Ayuntamiento de Nueva York (1875-1876.

El Ayuntamiento de Nueva York (1875-1876.

Imagen del valle de Yosemite en esa misma época.

Imagen del valle de Yosemite en esa misma época.

Imagen del valle de Yosemite en esa misma época.

Imagen del valle de Yosemite en esa misma época.

Vías de tren elevado en la Tercera Avenida de Nueva York en 1875-76.

Vías de tren elevado en la Tercera Avenida de Nueva York en 1875-76.

Las piezas integrantes de la exposición que podrá contemplarse desde mañana sábado en el Museo Evaristo Valle son tomas únicas de la vía ferrea de la Unión Pacific a través de Utah, del valle de Yosemite, de Canadá, de New Hampshire y de Manhattan. Las tarjetas estereoscópicas muestran la ciudad y el estado de Nueva York y de Washington. Todas ellas tenían una finalidad: “Acercar los grandes paisajes de Estados Unidos a la gente, mostrar la reconstrucción del país tras la guerra de secesión, visualizar la grandeza de la expansión al Oeste a través del ferrocarril y, en el caso de Nueva York, mostrar cómo en apenas cien años se había pasado de la nada a ese nivel de progreso”, explica Piquer. Roche recorría el país con dos cámaras, una para las tomas simples y otra para las estereoscópicas. Antes, durante la guerra, había formado parte del “Cuerpo fotográfico” formado por Mathew Brady para cubrir la guerra: veinte unidades móviles que se iban moviendo en carromato por los distintos escenarios bélicos. La técnica fotográfica, en aquellos momentos, aún requería largos tiempos de exposición, así que su especialidad fueron los sangrientos paisajes después de la batalla: los muertos podían posar sin parpadear el tiempo que hiciera falta.

Cuando en 1870 se hundió la demanda de vistas estereoscópicas, Roche se dedicó a investigar. Desarrolló un buen número de patentes sobre emulsiones más rápidas o papeles ultrasensibles para positivar. Incluso compitió, aunque perdió, en la carrera por desarrollar un negativo flexible, el rollo de película que haría famoso y millonario a George Eastman, el fundador de Kodak.

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