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Olivas: “Asturias es un personaje más de mi novela”

El escritor y fotógrafo publica “El vuelo de la mariposa”, una historia protagonizada por una periodista de ficción que trabaja en LA NUEVA ESPAÑA

David Olivas.

“Puse camino hacia el periódico. Llevo trabajando en LA NUEVA ESPAÑA unos cinco años. Soy periodista. Desde pequeñita supe que quería trabajar en un periódico, escribiendo. Contando historias, persiguiendo la raíz de una buena noticia”. Se llama Julia y es la protagonista de la novela “El vuelo de la mariposa” (Plaza & Janés), de David Olivas (Albacete, 1996), fotógrafo y escritor que, con solo 20 años, publicó “Serendipia”, poemario que se aupó a la cima de las listas de ventas. En 2019 ganó el “talent show” de fotografía “Top Photo”. Dos novelas más, “La misma brújula” y “La luz de siempre”, preceden a una obra en la que Asturias es un escenario fundamental para narrar la historia de una periodista con el corazón roto por el fallecimiento de su gran amor y que hará su investigación más importante al indagar sobre la muerte de su abuelo.

Olivas quiso antes de comenzar a escribir “ir a Cudillero, a ver cómo eran los días allí, la luz que tenía, conocer la gente y localizar los escenarios que serían también protagonistas. Creo que eso ayudó a que la narración de la historia fuese más visual. Cudillero es un lugar que te abraza, tanto su gente como sus rincones. Y Cabo Vidio es el lugar que elegí para llevar a Julia, la protagonista, a recuperarse. Recuerdo cuando lo vi por primera vez, me quedé sin habla al ver semejante lugar”. Tenía claro que “Asturias iba a ser el lugar donde iba a suceder la historia. Por sus escenarios y porque tenía que ser un protagonista más. He estado muchas veces en Gijón, Oviedo, Cudillero, Lastres... Todos esos lugares tienen un encanto muy especial. Y por eso decidí que tenía que ocurrir allí”.

Acostumbrado a ver el mundo tras el visor de su cámara, Olivas es un enamorado de los paisajes asturianos que tienen cerca el mar, “pero, sobre todo, Cudillero”. No solo: Cabo Vidio “posiblemente sea de mis lugares favoritos. La paz que sentí al estar allí la guardo con mucho cariño en mi memoria. Y siempre que puedo comparto ese lugar con la gente que quiero. Para ver si siente la paz que yo sentí”. Otro lugar elocuente es la playa del Silencio: “Aparte de que el nombre ya de por sí juega mucho a su favor, el lugar hace honor a escuchar el silencio, y solamente oír las olas romper en la orilla”. Ficción y realidad se engarzan en Cudillero gracias a Olga: “Era la dueña del restaurante donde comía cada día que estuve en el pueblo. Le prometí que saldría en el libro, y así ocurrió. Su hija y ella han leído la novela y se la recomiendan a todo el mundo. Vayan a comer a su restaurante, está en la misma plaza de Cudillero”. Oído, cocina.

Entrecomillemos el vínculo de su protagonista con este periódico en la ficción: quería Olivas que Julia fuese periodista, “la valentía y la pasión por su trabajo tenían que ser claves en esta historia. Cuando me alojé en Cudillero mientras me documentaba para la novela, recuerdo leer LA NUEVA ESPAÑA en la habitación del hotel donde me quedaba, también estaba en el bar donde solía comer y fue como tener la respuesta delante”.

Olivas es un enamorado de los paisajes asturianos que tienen cerca el mar, “pero, sobre todo, Cudillero”

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A Bárbara, la redactora jefe de la novela, le preocupa el jaleo de los clics, las redes sociales, la edición digital... Y afirma que, al menos, tiene la seguridad de contar con buena gente. Una visión del trabajo en equipo que Olivas comparte: “Sí, un buen equipo es algo importantísimo; te aporta seguridad a la hora de tener grandes trabajos entre manos y cómo responder a ellos, quería que Bárbara fuese una jefa pero, sobre todo, una amiga de los empleados”.

¿Le ve futuro al periodismo de papel? “Ahora estamos acostumbrados a leer todas las noticias desde el móvil, pero es importante no perder el papel, sobre todo por la gente más mayor. Ellos no tienen redes sociales ni tampoco las necesitan, pero mi abuelo, por ejemplo, tiene la costumbre de comprar el periódico siempre que salgo en ellos, para después recortar la página y guardarlo en su cartera. Supongo que esos detalles siempre son especiales, como publicar en papel”. Disfrutó mucho de la escritura y contar una historia que “quería que hiciese que la gente se emocionase al terminarla. Y lo que recuerdo era mucho vértigo y miedo una vez que se publicó el libro”. Ponerse en la piel de una mujer fue “un desafío. Mi abuela era la persona que hizo que escribiese esta historia, tenía claro que Julia tenía que ser la protagonista y eso suponía que la narración fuese desde el punto de vista de una mujer. Una vez que mi agente, Laura Santaflorentina, leyó el manuscrito le sorprendió lo bien que había conseguido adaptar la narración desde el punto de vista de una mujer”.

¿Alguna vez se ha quedado Olivas sin ilusión, como Julia? “Hay muchas veces que trabajas mucho en un proyecto y de repente cae o simplemente no era el momento para que saliese adelante. No es que esa ilusión se vaya, simplemente se apaga para ser encendida más adelante”. Último clic: ¿adónde nos lleva el vuelo de la mariposa? “A escuchar a nuestro corazón, a emocionarnos de la mano de una persona que quiere volver a tener ilusión por vivir y, sobre todo, a comprender que el amor es más fuerte que el destino y que el destino es generoso con quienes se lo merecen. Y en este caso, Julia se lo merece muchísimo”.

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