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El sector asturiano del videojuego quiere ser “motor de la economía digital”

La creación de contenidos de ocio superó en 2020 la barrera de los 1.000 millones anuales de facturación y los 18 millones de jugadores

Imagen del videojuego ‘The Outer Worlds’

Imagen del videojuego ‘The Outer Worlds’

La pandemia ha sido un impulso para el sector del videojuego en España, que ha logrado romper la barrera de los 1.000 millones de euros anuales de facturación. Si en 2019 las empresas dedicadas a los videojuegos facturaron 920 millones, en 2020, año de confinamientos, se alcanzaron los 1.104 millones. Las previsiones son aún mejores ya que este año se espera llegar a los 1.303 millones y ya en 2023 lograr una facturación anual de 1.723 millones, casi el doble que la de 2019.

El 57 por ciento de los estudios españoles de videojuegos asegura que logró mantener a sus empleados durante la pandemia, e incluso el 36 por ciento logró aumentar plantilla, según datos del Libro Blanco del Desarrollo Español de Videojuegos 2020, publicado ayer miércoles por la Asociación Española de Desarrollo de Videojuegos (DEV). La pandemia puede ser el gran impulso. Lo dijo ayer la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto al apuntar que 2021 será un “año crucial” para situar a España como un referente mundial en el desarrollo de videojuegos.

Y Asturias no quiere perder ese tren. “Bruselas y Madrid han destacado la importancia estratégica del videojuego como motor de la economía digital, de la cultura y de la innovación”, explica el ovetense Luis Delgado, fundador de Liquid Games, que añade que “si queremos participar de la economía del videojuego no sólo como meros consumidores, tenemos que centrar todos los esfuerzos en generar tejido productivo que cree y exporte propiedades intelectuales, contenidos y servicios a un mercado global”. Afirma que “es una apuesta a medio y largo plazo que necesita visión e inversión”. Así se lo hicieron saber ayer al los responsables del Principado.

Delgado, en representación de la Unión de Empresas de Videojuegos en Asturias, e Iván Fernández Lobo, fundador de la feria del videojuego Gamelab, mantuvieron un encuentro telemático con el director general de Cultura y Patrimonio, Pablo León, y el director general de Innovación, Investigación y Transformación Digital, Iván Aitor Lucas.

Delgado lo tiene muy claro cuando se le pregunta si Asturias está preparada para el desarrollo del sector. “Pensemos en grande. En Finlandia la principal empresa en generación de impuestos es ‘Supercell’, una compañía de videojuegos móviles creada inicialmente por 8 personas” y dice, y añade que “este tipo de empresas pueden alcanzar facturaciones de hasta 10 millones de euros al día”. ¿Qué se necesitaría? Pues un cambio de mentalidad, que “tanto la administración como los organismos públicos y privados con responsabilidad en la financiación de proyectos empresariales entiendan el potencial y las peculiaridades de un sector para establecer los mecanismos necesarios para promover y potenciar un ecosistema que permita la generación de proyectos con una visión global”. El primer paso es “que se valore adecuadamente el patrimonio intelectual, el principal valor de esta industria”.

La pandemia, además de para incrementar los ingresos, ha servido también para dejar claras algunas cuestiones. Delgado señala “cómo el videojuego es una palanca que está modificando la forma de comunicar y conectar con la audiencia”, en referencia a los youtubers y streamers. El sector ya no es emergente, pero aún le falta explotar y Asturias no quiere perderse en esa honda expansiva. La pandemia ha demostrado que se puede trabajar desde cualquier lugar del mundo y que los videojuegos son un producto de consumo masivo. Esos 18 millones de jugadores en España dan trabajo directo a casi 8.000 personas, y se espera que en los próximos años esa cifra se incremente. Asturias quiere entrar en la lista.

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