Hay pocos movimientos menos armónicos que los de un banco de peces nadando en sintonía. El nombre en inglés de ese movimiento es “shoal” y ese es también el nombre del espectáculo de danza creado por la coreógrafa israelí asentada en Asturias Dana Raz, que ayer se pudo ver en el teatro Filarmónica de Oviedo dentro del ciclo “Hecho en Asturias”. Danza llena de sentimientos y sensaciones, de emociones que surgen de la contemplación, de la respiración y de la observación pausada. Una armonía que se puede romper si aparece un cuerpo extraño que desestabiliza ese nadar conjunto de los peces o que puede mantenerse hasta llegar a convertirse en uno. Bailarinas que, como los peces del banco, llegan a fusionarse en un solo ser a través de ese movimiento armónico y acompasado.