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Enfermedad

La valentía en talla de niño

El pequeño Aitor sufre un tipo de cáncer que sólo se ha diagnosticado seis veces en España | Sus padres buscan con urgencia un donante de médula ósea

El pequeño Aitor, de siete años.

El pequeño Aitor, de siete años.

Los moratones en las piernas de los niños pequeños no suelen causar alarma. Sin embargo, sí que lo hizo en el caso de Aitor, teldense de siete años. Cuando sus padres le llevaron al pediatra no esperaban que tuvieran que ingresarlo de urgencia y que finalmente les diagnosticasen mielodisplasia, un tipo de cáncer que afecta a la sangre. Es una de las enfermedades más raras, pues solo se conocen seis casos en toda España y todos en personas adultas de más de 50 años. Para mejorar su salud, el pequeño necesita con urgencia un trasplante de médula ósea y sus padres no pararán hasta conseguirlo.

Todos los niños llegan a casa con moretones y raspones en las rodillas tras correr, saltar y brincar después de jugar con otros pequeños. Sin embargo, los hematomas con los que volvía a Aitor no eran para nada comunes. “Eran muy grandes y tenían un color muy intenso”, explica su madre Jennifer Vizcaino, que resuelve que tras llevarlo al pediatra y realizarse análisis de sangre supieron que algo no iba bien. El pequeño sufre mielodisplasia, un tipo de cáncer en la sangre nada habitual. De hecho, en toda España apenas se han conocido un total de seis casos.

Su situación es verdaderamente peculiar y sobre todo urgente, pues necesita cuanto antes a un donante de médula ósea para evitar consecuencias graves. “Está siendo muy complicado encontrar a uno; la gente no sabe bien qué significa, pero es simplemente sacarse sangre para, primero comprobar si es compatible a la de mi hijo, y después donarla”, explica la progenitora. La imperiosa necesidad ha llevado a la familia a difundir por todas las redes sociales y medios de comunicación el problema que sufre el pequeño, que actualmente esté ingresado en el Hospital Materno.

“Nos ha contactado muchas personas mostrando apoyo”, expresa Jennifer, que además añade que sus amigos y familiares han iniciado diferentes campañas para atraer la atención de la mayor gente posible. Su cuñada, Vanesa Valerón, publicó una petición en la página osoigo.com para encontrar un donante en la comunidad canaria, ya que ni el hermano del niño ni sus propios padres tienen compatibilidad con él. Asimismo, en esta misma plataforma, la tía de Aitor aprovecha para dirigirse directamente a los representantes del Congreso de los Diputados y preguntarles: “¿Cuándo se destinarán más recursos para la investigación contra esta enfermedad?”

“No hay apenas estudios sobre este cáncer; de hecho, al principio pensaban que era aplasia, una enfermedad más sencilla, tuvieron que hacerle muchas pruebas”, añade la madre, que por otro lado declara que “Aitor está tranquilo, aunque está deseando volver a casa”. El tratamiento al que está ahora mismo expuesto es bastante agresivo, pero el pequeño lo confronta como un auténtico valiente y se levanta con buen humor. “Él sabe más o menos lo que tiene, intentamos hacerselo comprender y lo acepta”, sostiene Jennifer admirando la entereza de su pequeño.

Por otro lado, relata una anécdota curiosa sobre su situación. “Hace tres meses mi marido y yo decidimos hacernos donantes de médula ósea porque vimos un programa en televisión sobre el tema, pero no teníamos ninguna experiencia; ahora lo estamos viviendo de cerca”, expresa incrédula y lanza un mensaje de ánimo a todas aquellas personas indecisas por convertirse en donantes. “Es algo que no cuesta nada, pero puede ser de mucha falta; nunca sabes si te puede tocar, esto es una lotería”, expresa emocionada.

Aitor quiere volver a la calle, a realizar excursiones, ir a la playa y reunirse con sus amigos. “Fue ingresado de urgencia en febrero y estuvo durante dos meses en el hospital; después pudo volver a casa, pero para él era como estar en confinamiento”, explica su madre. Tenía que tener mucho cuidado para no hacerse daño, así que no podía correr riesgos. Y hace apenas dos semanas tuvo que volver a ingresar en el materno, donde ahora mismo continúa. Las ganas por ver bien a su niño son inmensas, como es lógico, por eso sus padres esperan con impaciencia el donante. “Aún así cuando le hagan la trasfusión no sabemos cómo le puede sentar, es todo una lotería”, admite su madre, que recuerda que los interesados en seguir el caso pueden contactarla a través de las redes sociales (tanto Facebook como Instagram).

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