“Nos queda casi todo por saber acerca de los hongos, por eso la micología es una ciencia que aún tiene mucho recorrido”. Lo dijo ayer en el Club Prensa Asturiana Digital la farmacéutica y micóloga Teresa Tellería, profesora de investigación ad honorem del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que fue presentada por María Fernández, delegada institucional del CSIC en Asturias.

La charla dio inicio al ciclo “¿Qué sabemos de...?”, organizado en colaboración con el CSIC, que contará el 27 de abril con Agustín Fernández, que hablará sobre los relojes biológicos. Las siguientes sesiones se celebrarán el 18 de mayo (Rosana López y las proteínas de los alimentos); el 24 de mayo (Francisco Pelayo con “La mirada de la Medusa”), el 1 de junio, con la conferencia de Francisco Pelayo titulada “¿Estamos en el Antropoceno?” y el 8 de junio, Pilar Ruiz Lapuente, que clausurará el ciclo hablando de la aceleración del Universo.

“Los hongos son un grupo de organismos que se alimentan por absorción y se reproducen por esporas. Están más relacionados con los animales que con las plantas y llegan a tener el estómago fuera de sus cuerpos”, señaló la doctora Tellería, que fue directora del Jardín Botánico de Madrid y ha participado en numerosas expediciones botánicas por Europa y selvas y ríos de África y Latinoamérica.

“Es posible encontrar hongos en todos los ecosistemas. Los hay en la fosa de las Marianas y en los altos del Everest”, aseguró la profesora Tellería, que nació en Bilbao y se licenció en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid.

En su libro sobre los hongos Tellería trata aspectos relacionados con ellos desde la perspectiva de la diversidad de la vida, tanto en la variedad de sus formas como en la de sus relaciones con vegetales y animales, incluido el ser humano. La intención de la autora es desmontar la imagen estereotipada que, por lo general, se tiene de los hongos y mostrar por qué nunca dejarán de sorprender, pues, con ser mucha la fascinación que pueden generar en su detalle, es mayor aún el asombro que llega a despertar su diversidad. “Durante su ciclo de vida, se pueden encontrar asociados con otros organismos que viven en los litorales y en los océanos, de este modo cumplen funciones ecológicas vitales”, señaló.

“Los hongos constituyen un eslabón importante en la cadena alimentaria porque degradan sustratos orgánicos como la celulosa, que no pueden ser utilizados por otros organismos de este hábitat. Los hongos lignícolas descomponen la madera generando sustancias que son utilizadas como alimentos por organismos marinos”, recalcó la conferenciante. “Los hongos tampoco olvidan en el mar su papel de recicladores”, añadió la conferenciante, que contó la historia del barco Mary Rose, buque insignia de Enrique VIII, hundido en 1545 el estrecho de Solent, que separa las islas de Wight y Gran Bretaña, hoy exhibido en un museo en Portsmouth, entre cuyos restos se encontraron colonias de hongos Nia en las tablas de viejas barricas.