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Beczala: “Estamos cansados de auditorios vacíos, sin público no somos nada”

El tenor polaco, que actúa hoy en el Auditorio de Oviedo, afirma que “siento un agradecimiento enorme por permitirme realizar esta gira”

Piotr Beczala, durante una actuación.

Piotr Beczala, durante una actuación.

El tenor polaco Piotr Beczala regresa hoy, a las 19.00 horas, al Auditorio de Oviedo para inaugurar su nueva gira por España junto a la pianista Sarah Tysman, dentro del ciclo “Los Conciertos del Auditorio”, que organiza la Fundación Municipal del Ayuntamiento de Oviedo. Beczala ofrecerá un recital con música de Donaudy, Respighi, Wolf-Ferrari, Tosti, Verdi y Puccini, que llevará posteriormente a Madrid, Barcelona y Gran Canaria. De su actuación previa en Oviedo en 2017, recuerda el tenor polaco que interpretó por primera vez ante el público la “cabaletta” de “Il trovatore”, de Verdi.

Gran parte del éxito que cosecha Beczala en todo el mundo se debe a su capacidad de adaptación y “por la capacidad de adaptación a la demanda de los programadores de los teatros y salas de conciertos”, afirma en relación al repertorio de canciones y arias elegido para su segunda actuación en el Auditorio de Oviedo. “Buscamos salir de los círculos habituales en los que nos movemos, por eso añadimos Respighi y Wolf-Ferrari hace dos años y me gustaría presentarlo ante el público español, pero no quisimos renunciar tampoco a otros autores con los que me he convertido en un artista internacional”.

España se ha hecho lugar deseado por numerosos músicos para desarrollar su actividad concertística debido a la apertura gradual de los espectáculos culturales. “Es una situación muy difícil la que estamos viviendo en el resto de Europa, y es maravilloso ver al público y sus caras”, afirma. También en su reciente actuación en Moscú ocurrió algo similar, “con un 70 por cierto del aforo nos presentamos en el teatro después de tantos meses, fue algo muy emocionante”, asegura, y es “muy duro” por el elevado número de actuaciones canceladas y pospuestas.

“Nos hemos vuelto muy dinámicos los artistas, a causa de los cambios de legislación que existen de unos países a otros. Ahora nos toca reaccionar muy rápido cuando recibimos una llamada para trabajar en un sitio u otro, ser flexibles con nuestras fechas y hacer la maleta cuanto antes”. La situación es “triste y dramática” hasta el punto de que muchos solistas han liderado movimientos para defender la situación tan delicada que atraviesa la música. “El caso de Anne Sophie Mutter en Alemania y otros amigos que también forman parte del movimiento son un ejemplo muy ilustrativo, pero para quienes viajamos por todo el mundo y no pasamos más de un mes o dos en los sitios, la situación es distinta. Yo no pertenezco a ningún país”, señala. Por esta razón, le parece que “es imposible reivindicar el valor de la música y de sus artistas frente a ningún Gobierno”, y va aún más lejos “porque el hecho de no pertenecer a ningún lugar implica que tampoco vamos a estar familiarizados con las medidas tomadas a nivel local”, y pone como ejemplo los casos de Madrid, Barcelona y Bilbao y las diferencias en sus medidas restrictivas.

Uno de los momentos de mayor impotencia que experimentó Beczala con motivo de los cierres perimetrales sucedió en Austria hace un mes. “Me dirigía a una grabación en Viena conduciendo a través del Tirol, que estaba bajo un confinamiento. Me rechazaron la entrada e, incluso justificando que iba a trabajar, no cambiaron de parecer, aludiendo que mi trabajo no era imprescindible”, explica. “Fue terrible, me sentí fatal cuando los oficiales me denegaron la entrada. Entiendo que están haciendo su trabajo lo mejor posible, pero esta intransigencia que vivimos no beneficia a nadie” añade, y pone énfasis en que respeta las medidas y que se hace tests constantemente, “por eso los artistas pedimos que los responsables políticos nos dejen hacer también nuestro trabajo lo mejor que sabemos y valoren nuestra aportación social”.

El cierre de los teatros “es el mayor fracaso de todos, porque son edificios grandes, en los que se puede mantener la distancia. España es un faro que ha iluminado el camino y siento un agradecimiento enorme por permitirme realizar esta gira”. Cualquier tipo de actividad cultural ayuda a “relajar la tensión a la que estamos sometidos en estas circunstancias, pero la música en particular tiene una energía muy especial. Creo que somos muchos los artistas que estamos cansados de auditorios vacíos y de cantar frente a una cámara: no somos nada sin el público en frente”.

“Vincerò” es el último y exitoso disco que Beczala presentó en 2020, cinco años después de su anterior trabajo, y en medio de una pandemia. “Estamos muy contentos porque el público estaba esperando, pero todas las estrategias de promoción saltaron por los aires y lo hicimos todo online”. La razón de Beczala para separar tanto un disco de otro viene “por la necesidad de tener una idea detrás; en mi caso, quería pasar del belcanto al verismo, que siempre fue el repertorio que quise abordar, más dramático”. Tras casi 30 años en los escenarios, explica, “ahora es el momento de asumir el desarrollo de mi voz y añadir nuevos papeles, como Cavaradossi o Don José. Actúo en consecuencia con el desarrollo natural de mi instrumento, paso a paso”.

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