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Barón: “Entre el 34 y el 36 se destruyeron 43 obras del Museo del Prado en Asturias”

El jefe de conservación de pintura del siglo XIX en la gran pinacoteca nacional abre un seminario telemático sobre arte perdido en la región

Un momento de la ponencia de Javier Barón, con la proyección de una fotografía del cuadro “El campo de San Francisco (Primer grito de Independencia, 1808)”, de José Uría y Uría, que se custodiaba en la Universidad de Oviedo y fue destruido en 1934.

Un momento de la ponencia de Javier Barón, con la proyección de una fotografía del cuadro “El campo de San Francisco (Primer grito de Independencia, 1808)”, de José Uría y Uría, que se custodiaba en la Universidad de Oviedo y fue destruido en 1934. L. B.

“Entre 1934 y 1936 se perdieron 43 de las 66 obras de arte depositadas por el Museo del Prado en Oviedo y Gijón, casi dos terceras partes. Estamos hablando de una proporción enorme de pérdidas que constata el carácter destructivo tanto de la Revolución como de la Guerra Civil”. Con esta reflexión abrió ayer Javier Barón Thaidigsmann, Jefe de Conservación de Pintura del siglo XIX del Museo Nacional del Prado, el seminario “El arte mueble perdido en Asturias. De la Guerra de la Independencia a la Guerra Civil”, organizado por el grupo de investigación acreditado “Ceán Bermúdez”, de la Universidad de Oviedo, y que se desarrolla de forma telemática.

Javier Barón fue el encargado de la conferencia marco del seminario: “Cuadros destruidos en los depósitos asturianos del Museo del Prado en 1934 y durante la Guerra Civil”. Una ponencia en la que el historiador del arte desgranó la naturaleza de las obras de arte depositadas por el Museo del Prado en Asturias, los autores que había representados, cómo y cuándo llegaron a la región y en qué circunstancias se produjo su destrucción.

Según detalló Barón, el Museo del Prado comenzó a depositar obras en otras instituciones españolas en 1866. Los primeros depósitos en Asturias son de 1877, cuando llegaron a Covadonga una “Anunciación” de Vicente Carducho y una obra icónica como es “D. Pelayo en Covadonga”, de Luis de Madrazo. En la década de 1930, en Covadonga había depositadas 20 pinturas del Museo del Prado, en Oviedo otras 56 (más cuatro esculturas), y en Gijón seis más. La nómina de autores representados incluía a maestros como Zurbarán, Carducho, Luca Giordano (que tenía dos cuadros, ambos perdidos), Carlos de Haes o Emilio Sala, entre otros. Solo figuraba un pintor asturiano, pero con una obra mayúscula: José Uría y Uría y su cuadro de historia “El campo de San Francisco (Primer grito de la Independencia, 1808)”.

De las sesenta obras custodiadas en Oviedo, entre 1934 y 1936 se perdieron nada menos que 37. Solo en la aciaga jornada del 13 de octubre de 1934 se destruyeron veinticuatro cuadros que se custodiaban en la Universidad de Oviedo, en lo que supone, en palabras de Barón, “la mayor pérdida habida en un depósito del Prado”. Entre ellos estaba el monumental lienzo de José Uría y Uría, del que se conservan algunas fotografías.

“El nivel de destrucción registrado en Asturias en estos años fue altísimo”, concluyó Barón, que destacó que, al menos, tras la Guerra Civil no se ha vuelto a perder ninguna otra obra del Prado en la región, ni por destrucción ni por robo.

Aparicio: “En la guerra, se dio orden de enviar el Arca Santa a Barcelona”


El primer bloque del seminario “El arte mueble perdido en Asturias. De la Guerra de la independencia a la Guerra Civil” estuvo dedicado, ayer por la tarde, a la Catedral de Oviedo. Vidal de la Madrid analizó las reformas emprendidas por el obispo Martínez Vigil en el periodo de entresiglos, la más evidente en el coro del templo. Yayoi Kawamura repasó las obras de plata más destacadas de la Catedral, desaparecidas en los siglos XIX y XX, entre ellas una custodia del siglo XVII que fue fundida a principios de XIX. Tras ella, su compañero Javier González Santos habló de los monumentos de Semana Santa que hay en la Catedral. El coordinador del seminario, Juan Carlos Aparicio, cerró la jornada, y dedicó su intervención a la estancia del Arca Santa, de 1934 a 1939, en Madrid, primero en el Instituto Valencia de Don Juan, luego en el Museo del Prado y en el Museo Arqueológico Nacional. Finalmente, de vuelta al Prado el Arca fue entregada al catedrático de Derecho Francisco Serrano en junio del 39, para su restitución a Oviedo. Aparicio reveló que, durante la Guerra Civil, la Junta Central del Tesoro Artístico “llegó a dar orden de que el Arca Santa y la arqueta de Santa Eulalia fueran enviadas a Barcelona, orden que no llegó a ejecutarse”. El seminario de historiadores del Arte, que además de Aparicio coordinan Gretel Piquer y Clara Ilham Álvarez Dopico, continua hoy. Gretel Piquer lo reanudará a las 16.00 horas, con la ponencia “Destrucción, recuperación y autocensura en el patrimonio artístico asturiano, 1934-50 en torno a Evaristo Valle”. Milca Iglesias hablará a continuación sobre el patrimonio mueble perdido en Lastres. Juan Carlos de la Madrid lo hará sobre el fotógrafo José Zamora, y su “patrimonio perdido y hallado en Arnao”. Christian Franco cerrará el evento con la comunicación “Incomprensión, abandono y olvido: el viacrucis del patrimonio cinematográfico asturiano”.

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