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Beczala estremece al Auditorio de Oviedo

El tenor polaco se muestra pletórico en su segunda actuación en la capital con canciones y un aplaudido repertorio operístico

Piotr Beczala y Sarah Tysman, en el recital. | Luisma Murias

Piotr Beczala y Sarah Tysman, en el recital. | Luisma Murias

El tenor polaco Piotr Beczala y la pianista Sarah Tysman hicieron ayer las delicias del numeroso público que asistió a su variado e intenso recital dentro del ciclo “Conciertos del Auditorio” en Oviedo. Una audiencia muy atenta que respondió con entusiasmo a la brillante propuesta, especialmente en lo que a contenido operístico se refiere, dentro de la cita que organiza la Fundación Municipal de Cultura, con la colaboración de LA NUEVA ESPAÑA.

Beczala conoce al público asturiano. Actuó por primera vez en 2017 y no solo ha variado el repertorio sino que ha ganado muchos enteros como tenor, aportando una voz repleta de matices, con un dominio absoluto del dramatismo y y un timbre muy uniforme. Puro equilibrio. Es la suya una voz muy personal con un ligero barniz antiguo que recuerda a los cantantes de antaño sin restar un ápice de modernidad. Redondeando los graves a su conveniencia y revistiéndolos de una potencia por momentos sobrecogedora. No es de extrañar que esa proyección tan penetrante, alcanzando hasta la última fila del Auditorio, pusiera los pelos de punta a menudo durante el recital.

“Di tu se fedele il flutto m’aspetta” es un aria muy complicada de Verdi que exige fuertes cambios de registro, con grandes pasajes que reclaman un plus de agilidad. Lo resolvió muy bien y el público lo refrendó con ovaciones. Lo mismo ocurrió con “Quando le sere al placido”, de “Luisa Miller”, pieza que necesita una flexibilidad extraordinaria. El tenor polaco contó con la ayuda inestimable de la pianista para recrearse en el clímax, siendo un apoyo valiosísimo a la hora de los agudos. Son muchos años actuando juntos y se nota. No necesitan mirarse para que surja la complicidad y la confianza.

Tysman se ocupó en solitario de “Granada”, de Albéniz, con una versión muy evocadora, íntima y recogida, sin forzar el piano y con un tempo más versátil.

La apoteosis llegó con “Recondita armonia”, de la “Tosca” de Puccini. Un fraseo perfecto, un color muy personal y una potencia que hizo disfrutar al máximo a los asistentes, entre los que se encontraba el Alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli. La parte dedicada a las canciones no arrancó tanto fervor, pero fue seguida con interés creciente, alternando piezas festivas con otras más graves. Triunfal arranque, pues, de la gira española de Beczala, que dio dos propinas: la canción napolitana “Catarì” y la “Mattinata” de Leoncavallo.

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