Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Maestros del oro... y de la plata

Una investigación financiada por el CSIC confirma la presencia importante de la plata en muchas de las piezas más representativas de la orfebrería de los astures

Ángel Villa, ayer, en el recinto ferial Luis Adaro de Gijón. | Marcos León

Ángel Villa, ayer, en el recinto ferial Luis Adaro de Gijón. | Marcos León

La tesis de que la orfebrería del oro había sido casi hegemónica en la Asturia Trasmontana durante la Cultura Castreña y los primeros pasos de la romanización, y que la plata fue un metal residual quedó ayer en entredicho en la segunda sesión de debates del congreso internacional “La Europa de las materias primas en el I milenio (antes de nuestra era)”, que se celebra estos días en Gijón.

El proyecto LOKI, financiado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y llevado a cabo por los arqueólogos Óscar García-Vuelta, Rubén Montes y Ángel Villa, ha demostrado la alta presencia de plata en muchas de las joyas de oro de la orfebrería astur, a partir de análisis de piezas halladas en los castros de la Campa Torres (Gijón), Llagú (Oviedo), Alava (Salas) y, sobre todo, el Chao Samartín, en Grandas de Salime.

“Ya es preciso reconocer la plata como un elemento fundamental en la Edad del Hierro”, explicó ayer en su ponencia Ángel Villa, del Museo Arqueológico de Asturias. “Muchas piezas tienen un alto componente de plata, aunque se trataba de dorar las joyas” utilizando, por ejemplo, mercurio. Sorprende a simple vista esa capacidad para trabajar metales y aleaciones, pero no hay que olvidar –lo recordaron los ponentes ayer en el palacio de congresos de la Feria de Muestras– que en la tierra de los astures “la tradición minera se remonta a 4.500 años” y que cuando llegan las tropas del Imperio se percatan de que las gentes del lugar conocen los yacimientos y saben trabajarlos, dentro de sus posibilidades técnicas.

La plata, y esta es otra de las constataciones del estudio, está muy presente en la composición de cerámicas, y no solo las de fundación, impregnadas con restos de oro, de plata y de bronce. “También aparecen granos de oro y de plata en las superficies de las cerámicas comunes”, lo que demuestra el protagonismo de estos metales.

En la actual Asturias no hay minas de plata, pero sí muchas minas de oro que los romanos supieron explotar con ambiciones recaudatorias, maestría técnica y control férreo. Lo que ocurre es que en los yacimientos primarios de oro la plata está asociada. Se abre aquí una nueva hipótesis muy sugerente: la posibilidad de que desde tiempos muy remotos, en plena Edad del Hierro, los astures ya fueran capaces de separar oro y plata. Se planteó durante el coloquio posterior aunque es algo que a día de hoy en modo alguno puede ser constatado.

En época prerromana en la tierra de los astures se llevaban a cabo aleaciones de plata y oro, o de plata y cobre. En resumen, la plata se había convertido ya en “una base importantísima del trabajo de los orfebres” locales, señaló Ángel Villa Valdés en su intervención en el congreso.

Después de tres días de intensos debates que convirtieron a Gijón en la capital europea de la Edad del Hierro, y tras una maratoniana jornada de ponencias, la de ayer, con diez horas de sesiones, el congreso fue clausurado a última hora de la tarde y concluyó con una cena en el recinto del Pueblo de Asturias.

Compartir el artículo

stats