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Redescubriendo la Cruz de Fuentes

La devoción al relicario románico, en el Metropolitan de Nueva York desde 1917, atrajo a los peregrinos y configuró la Comarca de la Sidra en la Edad Media

Cruz de Fuentes

Cruz de Fuentes LNE

Asturias perdió en 1898 la Cruz de Salvador de Fuentes, una de las joyas del arte románico del Norte de España. Ese año la reliquia emprendió su peripecia por el mundo. Pasó por Francia y fue expuesta en el Museo del Louvre. Fue adquirida por J. P. Morgan y en 1917 el banquero la donó al Metropolitan de Nueva York, en cuya sede de la Quinta Avenida se expone en la actualidad. En el milenario de Salvador de Fuentes, en Villaviciosa, donde era venerada, el historiador del arte ovetense Jesús Rodríguez Viejo, desde Edimburgo y Aberdeen, en el Reino Unido, ha puesto la mirada en ese magnífico relicario y enseña procesional para intentar recrear la sociedad para la que fue creada, un mundo en el que los poderes terrenales y espirituales eran aliados y en el que la religiosidad lo empañaba todo.

“La Comarca de la Sidra se articuló, en el siglo XII, en torno a la devoción a la Cruz de Fuentes”, explica el investigador asturiano, que emprendió y concluyó durante el primer confinamiento por la pandemia en el Reino Unido un artículo sobre esta joya artística y devocional que próximamente verá la luz en la revista digital “Hispania Sacra”, que edita el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). La Cruz de Fuentes, explica, sirvió para abrir una especie de “filial” de la Catedral de Oviedo en Villaviciosa, que servía como parada para los peregrinos que, saliendo de Francia y por el Camino del Norte, avanzaban hacia Santiago de Compostela.

Rodríguez Viejo ofrecerá el próximo 25 de mayo, a las 19.00 horas, una conferencia telemática, “La Cruz de Fuentes: iconografía, liturgia y percepciones de lo sagrado en el siglo XII”, dentro de la programación cultural con la que la Fundación Cardín conmemora el milenario de Salvador de Fuentes. Una de sus profesoras en la Universidad de Oviedo, Isabel Ruiz de la Peña, supo lo que se traía entre manos y lo ha reclutado para este aniversario.

La Cruz de Fuentes, expuesta en el Metropolitan de Nueva York. MET /

El historiador cuenta que en sus años de estudiante en la Universidad de Oviedo ni él ni sus compañeros fueron conscientes de la importancia de la Cruz de Villaviciosa, que en su opinión es comparable a las de la Catedral de Oviedo y que, apostilla, “ya querrían para sí en Francia o Alemania”.

Su investigación empezó como “un estudio icónico artístico” de la pieza, que luego extendió a la liturgia y que le llevó al mecenazgo de la noble Sancha González, cuyo nombre aparece grabado en el reverso de la Cruz, identificándola como la persona que la mando hacer. “La Cruz de Fuentes era el centro devocional de la comarca. Como no había una Catedral u otro foco de religiosidad, el relicario constituía el foco de atracción por motivos religiosos y también estéticos”, explica.

El investigador se imagina a Sancha como a “una mecenas, de origen noble, de arraigo tradicional, familia de los fundadores de San Salvador -aunque no hay pruebas documentales de ello- “, que con su donación quería visualizar su influencia y atraer peregrinos.

El historiador ovetense Jesús Rodríguez Viejo cree que Sancha González encargó la pieza al taller del que salió el Arca Santa

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Entre las hipótesis que baraja sobre el origen de la pieza, Jesús Rodríguez Viejo sopesa la posibilidad de que Sancha González, a través de sus contactos en la Catedral de Oviedo, encargase su ejecución al mismo taller de orfebrería que fabricó el Arca Santa, o quizás, como se hizo algunos años después, a los sucesores de aquellos artesanos. Otra opción, comenta, es que saliera del taller que había en el palacio de Gauzón.

A Rodríguez Viejo le sirvió de inspiración y le ayudó en la contextualización de la Cruz de Fuentes un libro de Álvaro Solano Fernández- Sordo, “De Maliayo a Villaviciosa”. Con su ayuda, el historiador ha hecho un esfuerzo por “imaginarla de vuelta en Villaviciosa”, más de siete siglos atrás.

La Cruz de Fuentes es, en palabras de Jesús Rodríguez Viejo, “un tesoro del románico europeo hecho en Asturias, que ahora puede verse en Estados Unidos”. Con su investigación ha querido, por un lado, que Asturias tome conciencia de su importancia y por otro proporcionar a los estadounidenses datos de interés sobre el contexto de la obra. “Para ellos Villaviciosa no es más que un lugar perdido en el norte de España”, comenta.

La intención de Rodríguez Viejo con su trabajo es “dar a la Cruz de Fuentes lo que se merece, que es que se le preste más atención en Asturias. Es propiedad del Metropolitan, pero quizás se podría hacer un préstamo. Es una pena que esté tan lejos, porque no es tan fácil ir a Nueva York a contemplarla”.

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