La Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA) rinde esta tarde en el Teatro Jovellanos de Gijón a las 19.30 y mañana viernes en el Auditorio de Oviedo, a las 19 horas, un homenaje al compositor avilesino Julián Orbón en el 30 aniversario de su fallecimiento. En este programa de la sinfónica asturiana interviene la pianista Noelia Rodiles, que lleva años investigando la figura de Orbón, e interpretará su “Partita nº 4. Movimiento sinfónico para piano y orquesta”, y el director Pablo Rus Roseta, que vuelve a dirigir a la OSPA en este programa que concluirá con la Sinfonía nº 2 de Sibelius.

Rodiles interpretó por primera vez en España la “Partita nº 4” de Orbón en 2019, junto a la Orquesta de la Comunidad de Madrid, dirigida por José Ramón Encinar. “Poder tocarla ahora con la OSPA no obedece solo a que Orbón fuera un músico asturiano, podemos decir que es uno de los grandes compositores españoles del siglo XX, cuya música se encuentra prácticamente en el olvido”, asegura. La actividad artística que Orbón llevó a cabo en Estados Unidos provocó que Rodiles localizase los manuscritos de esta partitura en la Biblioteca de la Universidad de Indiana. “A pesar de este olvido, no sería demasiado comparar esta “Partita nº 4” con “Noches en los jardines de España”, de Falla, una obra muy conocida que sigue el mismo parámetro en el que el piano interviene junto a la orquesta.

“En un primer vistazo piensas si es una obra que tiene calidad suficiente para poder ser interpretada en un concierto en público, y en este caso la tiene. Consulté a algunos directores de orquesta sobre la opinión que les merecía, y todos coincidimos”, explica Rodiles sobre la “Partita nº 4” . Insiste en que en el caso de Orbón, el interés por celebrar el 30 aniversario de su fallecimiento junto a la OSPA, viene condicionado por la calidad de su obra, no meramente porque sea un músico asturiano.

Para Rodiles, la responsabilidad de un intérprete pasa por servir de mensajero musical para el público. “Nos corresponde filtrar y elegir obras, como ésta, escondidas en archivos y que son poco conocidas, y mostrárselas al público”. No por ello reniega de la gran tradición pianística europea y del canon. “No se trata de dejar de tocar Beethoven, creo que ambas son compatibles”.

Una obra de madurez

La “Partita nº 4” de Orbón es, en palabras de Rodiles “la única composición para piano y orquesta del músico que se conoce”, y añade que algunas obras de música sinfónica sí han trascendido más. “Es una obra que estrenó en 1985 en Dallas, una obra de madurez, ya al término de su vida” que escribió por encargo del director mexicano Eduardo Mata, quien fue alumno suyo. La pianista asturiana se refiere a esta partita como una obra “ecléctica en la que están presentes los ritmos americanos, con gran complejidad rítmica”, que recuerda a su maestro Aaron Copland, pero que tampoco consigue desvincularse de “la tradición europea y española, con claros rasgos neoclásicos, y que se inspira en el motete “O Magnum Mysterium” del compositor renacentista Tomás Luis de Victoria”. Explica que los motivos que extrae Orbón de este motete están presentes en toda la partitura, apareciendo constantemente, como una especie de juego sonoro entre un instrumento y otro. Rodiles, que no se rinde en su tarea de continuar buscando partituras de éste y otros músicos, se reafirma diciendo que a pesar de que “Orbón estuviera lejos, nunca dejó de lado su tierra, y España creo que estuvo muy presente en su obra”.