DTO ANUAL 27,99€/año

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Ruta por la ciudad

Futuro de las mascarillas en España: ¿dónde desaparecerán antes?

Todo apunta a que en breves empezará una desescalada en el uso de mascarillas. ¿Pero cuáles serán los primeros espacios en dejar atrás este símbolo de la pandemia? Cinco expertos reflexionan sobre el futuro de esta medida de prevención en España.

Un grupo de personas practican deporte al aire libre.

Un grupo de personas practican deporte al aire libre.

Ahora que hace justo un año que las mascarillas se convirtieron en la medida sanitaria estrella de la lucha contra la pandemia todo apunta a que se avecina su fin. España instauró el uso obligatorio de tapabocas sanitarios en interiores el 20 de mayo del 2020 y obligó a su uso también en espacios al aire libre un mes más tarde, el 18 de junio, justo al acabar la desescalada de verano. Pero un año más tarde la situación ha cambiado. La mejora de la situación epidemiológica, y sobre todo el avance de la campaña de vacunación, permiten vislumbrar el fin de la mascarilla en España.

Países como AustraliaEstados Unidos o Israel, donde la pandemia permanece bajo control, ya han empezado a relajar su normativa sobre mascarillas. En España, según anunció el pasado lunes Fernando Simón, la propuesta también está sobre la mesa. Sanidad estudia reducir su uso en exteriores en cuanto la situación epidemiológica lo permita. Pero ojo, esta prenda no desaparecerá de un día para todo. Todo apunta a que también habrá una ‘desescalada’ en el destape de las narices.

Interpelados por este diario, varios expertos valoran el futuro de las mascarillas en España en un recorrido por varios espacios de la ciudad. 

Exteriores: calles, parques, playas...

Todo apunta a que el primer lugar donde desaparecerán las mascarillas será en espacios al aire libre. "En lugares ventilados donde se puede mantener la distancia de seguridad es probable que las mascarillas dejen de ser obligatorias pronto", explica el epidemiólogo Javier del Águila. La razón es sencilla. El coronavirus se transmite por el aire en forma de aerosoles que se acumulan en el ambiente como nubes de humo invisible. En espacios al aire libre, donde corre viento, estas nubes de aerosoles se dispersan con mucha facilidad. Así que en estos entornos, siempre y que se mantenga la distancia de seguridad, el riesgo de contagio es ínfimo. Este razonamiento se aplicar tanto a calles como a parques, playas, bosques y espacios naturales en general.

Un grupo de jóvenes con mascarilla en una playa. EP

Hostelería / Restauración

Las terrazas se despedirán antes de las mascarillas que los interiores. Según explica la biofísica Clara Prats, del Grupo de biología computacional y sistemas (BIOCOMSC-UPC), la situación epidemiológica será la que dicte qué tanto se puede relajar el uso de mascarillas. Si los indicadores siguen siendo favorables, es probable que el uso de esta prenda sanitaria se elimine en entornos como las terrazas al aire libre. Otra cosa son los interiores de bares y restaurantes. "Las concentraciones de personas en espacios cerrados y sin ventilar son entornos de riesgo. Son situaciones de supercontagio", explica Prats. El fin de la mascarilla en interiores, pues, llegará cuando la pandemia esté en sus mínimos.

Interiores: en la oficina, supermercados, tiendas...

Todo apunta a que las mascarillas en espacios interiores todavía tendrán un largo recorrido. "Quitarlas de estos espacios será el último eslabón en la desescalada", explica Benito Almirante, jefe de Enfermedades Infecciosas del hospital Vall d’Hebrón. El especialista pronostica que para eliminar el uso de tapabocas en estos espacios necesitamos que la pandemia esté en sus mínimos. Esto, en la práctica, se conseguirá cuando más del 70% de la población esté completamente vacunada, que los indicadores epidemiológicos estén bajo control y, además, que no irrumpa ninguna variante emergente que cambie las cartas sobre la mesa.

Así que sobre el papel, espacios cerrados como oficinas, supermercados, tiendas y centros comerciales, entre otros, deberán esperar a la ansiada inmunidad colectiva para decir adiós a las mascarillas. "Mantener el uso de mascarillas en estos espacios es muy importante ya que conviven franjas vacunadas con franjas no vacunadas. A estas alturas no es conveniente arriesgarse", esgrime Prats.

Residencias

No está claro si las residencias, donde trabajadores e internos han sido completamente inmunizados, serán de los primeros o de los últimos en abandonar las mascarillas. El argumento a favor es que, efectivamente, su población ya está protegida por la vacuna. Pero el argumento en contra es que se trata de un colectivo que, en caso de enfermar, tiene mayores probabilidades de desarrollar una forma grave de covid-19. A esto, además, hay que sumarle que el recordatorio de que las vacunas no son 100% efectivas. "Incluso en las residencias donde todos están vacunados están habiendo casos. Esto demuestra que el virus sigue circulando, así que habría que ser muy cuidadoso con el cambio de medidas", comenta Oscar Zurriaga, vicepresidente de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE).

"Aunque podríamos decir que en las residencias ya hay inmunidad de grupo, este no sería el primer espacio en el que se deberían quitar las mascarillas", argumenta Rafael M. Ortí Lucas, presidente de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene (SEMPSPH). El especialista comenta que, desde su punto de vista, sería mejor estudiar qué ocurre en otros espacios donde se ha eliminado la mascarilla y, si todo va bien, aplicar el cambio también a las residencias. En todo caso, mientras el virus siga pululando por el mundo, se aconseja que los visitantes sigan entrando a las residencias con mascarilla.

Transporte público

El uso de mascarillas en el transporte público puede que perdure más allá de la pandemia. "No como restricción, sino por una cuestión de costumbres", explica del Águila, recordando que se trata de espacios donde confluye mucha gente y que, en general, no siempre cuentan con una buena ventilación. "Creo que sería bonito que el uso de mascarillas en estos espacios se quedara como un gesto de solidaridad", reflexiona el epidemiólogo.

Varias personas en un tren en Andalucía. EP

Festivales

"El fin de las mascarillas en aglomeraciones masivas al aire libre deberán esperar a una segunda fase", esgrime Almirante. El experto alude a festivales de música, así como a grandes eventos deportivos y eventos lúdicos y pronostica que, a corto plazo, el uso de mascarillas seguirá siendo obligatorio en estos entornos. Sobre todo en entradas y salidas del recinto, donde suelen producirse mayores aglomeraciones de gente. "La única alternativa para relajar el uso de mascarillas en estos espacios es hacer test de antígenos a todos los asistentes", comenta el especialista.

Hospitales

"Es posible que en espacios como hospitales o centros sanitarios el uso de mascarillas también se quede", comenta del Águila. El epidemiólogo argumenta que, o bien como costumbre o bien como normativa, los tapabocas sanitarios seguirán viéndose en entornos sanitarios donde se reúnen personas enfermas. "Las mascarillas no solo sirven contra el coronavirus, sino que también evitan enfermedades tan comunes como los resfriados", recuerda.

Discotecas

Todo apunta a que las discotecas y los locales de ocio nocturno abrirán sus puertas con mascarillas. El fin de esta prenda sanitaria en estos espacios, argumenta Ortí, dependerá de la situación epidemiológica. "Si la incidencia está por encima de 50 y, además, la gran mayoría de la población joven que asiste a estos espacios sigue estando sin vacunar no se puede retirar ninguna medida de prevención. Meno el uso de mascarillas", comenta el presidente de SEMPSPH.

Escuelas

El fin de las mascarillas en las escuelas podría ir en dos fases. Primero reduciendo su uso en exterior, como en los patios o en las actividades al aire libre. Y segundo, modulando su uso en las aulas. El quid de este debate es que, a diferencia de los mayores, los niños en edad escolar todavía no constan en los planes de vacunación. No está claro cómo evolucionará esta medida en las escuelas. Zurriaga, de hecho, comenta que es prematuro hablar de cómo será la vuelta al cole, pues de aquí a septiembre la pandemia tiene varios meses de recorrido.

Prats, por su parte, argumenta que la vacunación colectiva también protegerá, indirectamente, a los niños. Así que el fin de las mascarillas en el mundo de los adultos también debería trasladarse a las aulas. "No tiene sentido eliminar las mascarillas en espacios abiertos y obligar a los niños a llevarlas en el patio", explica.

"Es probable que en septiembre también se lleve a cabo una campaña de vacunación masiva en las escuelas", argumenta Almirante. El especialista argumenta que, desde su punto de vista, sería razonable empezar el curso escolar con mascarilla en las aulas e irlas quitando conforme se vacunen los niños. "No es conveniente que el virus siga circulando en ningún grupo de población. Si dejamos a los niños sin vacunar nos exponemos a riesgos como, por ejemplo, la aparición de nuevas variantes", comenta.

Una profesora observa a un grupo de niños. EFE

Gimnasios

"Espacios cerrados, con mucha concentración de gente y donde se realizan actividades que emiten muchas partículas son espacios de alto riesgo", recuerda Prats. Los gimnasios, pero también las salas de ensayo de los coros y grupos de baile, entrarían en esta categoría. Estos espacios, pues, solo podrían volver a la normalidad cuando la pandemia esté en mínimos. Hasta entonces, el uso de mascarillas seguirá estando más que recomendado.

Compartir el artículo

stats