Los sándwiches son uno de los platos más recurrentes que existen: se preparan en segundos y son tan versátiles como ingredientes tengamos. Si bien, esta rápida opción puede convertirse en una cena ligera o en una bomba calórica. Para evitarlo, hay que elegir con cuidado los ingredientes y huir de las salsas. Aquí va un listado de lo que le puedes poner sin miedo a tu bocadillo.

En cuanto al pan, lo preferible es utilizar uno hecho a base de harinas integrales. Lo ideal sería tirar de uno natural hecho de manera natural, en panadería. Pero si no se puede, en el supermercado también hay opciones envasadas de calidad.

En lo referido a los ingredientes, hay que tener una cosa clara: el equilibrio. Como en cualquier plato, las frutas y verduras deben predominar sobre hidratos de carbono y proteína. Por eso, una buena opción para nuestro sándwich perfecto es emplear verduras: una buena opción es para cumplir esta ratio es la lechuga. Le dará su aporte verde, saludable y fresco. También el tomate natural, otra gran opción para darle sabor y frescura al bocadillo. Ambos son un clásico para los sándwiches.

También se puede optar por otras verduras menos frecuentes: el pepino, con su característico sabor, puede imprimir a la elaboración un toque particular que marida a la perfección con fiambres y quesos. El calabacín o los pimientos, especialmente a la plancha, también encajan como anillo al dedo. Otra posibilidad muy popular es la del aguacate. Si bien, aquí habría que medir mejor las cantidades y no abusar.

Ahora habría que pensar en incluir algo de proteína. Las opciones son múltiples. Se puede optar por un poco de atún al natural, fiambre de pavo natural, huevo cocido o queso bajo en grasas.

Otra cuestión importante en este sentido es evitar las salsas. A veces se recurre a la mayonesa, la mostaza o el ketchup para tratar de buscar un sándwich más sabroso. Seguramente se consiga, pero también muy probablemente será menos saludable. Si no se puede resistir el impulso de ponerle salsa al asunto, lo más recomendable es elaborarlas uno mismo y alejarse de los productos procesados de los supermercados.

De todos modos, siempre es bueno recordar que antes de ponerse a dieta o de intentar bajar de peso, lo ideal es ponerse en manos de un especialista. Y es que hacer cambios drásticos en nuestros hábitos de vida sin consultar con un profesional puede ser gravemente perjudicial para le organismo.