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Hoy es siempre todavía Carlos García Artista plástico

“Estudié Ciencias y jugué al fútbol hasta el umbral profesional, pero sabía que quería ser artista”

“Nunca jugué una pachanga con Cristiano, pero sí con su hijo y con el de Marcelo; intenté ‘abusar’, pero ni así, son precoces”

Carlos García, entre sus obras, en su estudio de Gijón. |  | MARCOS LEÓN

Carlos García, entre sus obras, en su estudio de Gijón. | | MARCOS LEÓN

Carlos García Pérez (Gijón, 1978) es un artista plástico licenciado en Salamanca que tiene pintura en el despacho de Presidencia del Principado y escultura pública como los bustos del párroco de La Calzada, José María Bardales; del fundador del Sporting, Anselmo López, ambos en Gijón, y de Cristiano Ronaldo en el aeropuerto de Madeira (Portugal). Llega de ver el Gran Premio de Mónaco, de una estancia en Barcelona y de una parada en Jaca, donde creció su novia, la influencer Ivana Rodríguez, hermana de Georgina Rodríguez, pareja de Cristiano Ronaldo.

–¿Qué tal está usted?

–Bien, gracias. Soy positivo y afortunado. Siempre me imaginé dedicándome al arte, mi vocación y dirección, pero en lo que me sucede hay azar y quizá últimamente una aceleración, aunque desde dentro, como desde dentro de un tren, no lo noto. Me siento cómodo en mi presente personal y profesional, satisfecho de mis decisiones y eso hace que no tenga asignaturas pendientes.

–Viaja mucho, pero su estudio está en la frontera de La Calzada, donde creció, y El Natahoyo.

–Me gusta estar donde estoy y de donde soy. Mi padre, José Antonio, era soldador y mi madre, Marisol, modista, son muy trabajadores y se volcaron en mí y en mi hermana, Mariel, tres años mayor, que vive en Ginebra, llevando la dirección de misiones de acción rápida de Naciones Unidas.

–¿Le perjudica o le beneficia estar aquí?

–Para el mercado me perjudica, pero lo importante es estar bien. En unas horas te plantas en Madrid, conoces gente de todas partes, la obra está en el mundo en redes o en tu plataforma... Más volumen da más posibilidades de trabajo, pero mi ciudad es esta. Necesito ver el mar y usarlo. Camino mucho por la costa y hago surf desde los 14 años, aunque no tengo perfil surfista porque no me encontrarás en ningún perfil. Mi hijo Nicolás, de 10 años, me arraiga aquí. Es lo más importante. Siempre me recuerda que la idea del busto de Ronaldo fue suya.

–¿Cómo es eso?

–La escultura de Anselmo coincidió con la presentación del desastre de busto del aeropuerto de Madeira. Nicolás tenía 7 años, íbamos al colegio y me dijo en el ascensor: “Papá, hazle tú la estatua a Cristiano”. Le contesté “¿Cómo, si no lo conozco? y me replicó: “Házsela y luego se la das”. Así hice.

–¿Cómo accedió a CR7?

–Se dieron las circunstancias a través de una serie de personas de mi trayectoria. El busto le encantó. Su hermano lo quería para el museo y él para su casa. Mientras tanto, yo miraba sus rasgos para compararlos con lo que había hecho.

–¿Se vende bien usted?

–No me tiro piedras, pero no soy un gran comercial. Me he alejado de las galerías y hace años que soy mi propio representante.

–¿Cuándo quiso ser artista?

–Desde niño sentí la necesidad de transformar ideas en algo material y que tuvieran un mensaje conceptual y estético.

–Era el dibujante de la clase.

–Había el guapo, el gracioso, el que estudiaba bien... y yo era el que dibujaba bien. Mis padres me apoyaron desde el juego –pese al destrozo de que lo pintes todo– y los profesores impulsaron mi creatividad. De crío hacía construcciones con tacos del parqué que llegaban hasta el techo. Soñaba con ser arquitecto.

–¿Cómo lo fue encauzando?

–De manera natural. Fui a clase de pintura de los 9 a los 12 años, pero después me busqué la vida, en un tiempo sin internet ni tutoriales, para aprender técnicas, desde el aerógrafo hasta el tatuaje. Soy el único tatuador en España sin un tatuaje en su cuerpo. A los 11 años me anunciaba en el periódico “El Cero” y hacía retratos al carboncillo y al pastel a partir de fotografía. Quería dedicarme al arte, pero hice Ciencias puras en el instituto para tener una base de matemáticas, física y química. Era buen estudiante, algo vago con notas normales.

–¿Y vivía?

–Jugué a fútbol desde los 9 años a los 18 en el Veriña y dos años en La Braña, de División de Honor. Era delantero. Hice un retrato para Luis Enrique que me pidió Ismael, su descubridor.

–¿Ha jugado alguna pachanga con Cristiano?

–No, pero sí con Cristiano junior y sus amigos, con el hijo de Marcelo... intentando abusar, pero ni así. Son jugadores precoces.

–¿Por qué no siguió de futbolista?

–En el umbral de intentar ser futbolista quise una vida profesional que me durara hasta la muerte, no que mi pico profesional fuera con 25 años y luego vivir del recuerdo. Y uno sabe qué se le da bien.

–Era mejor artista...

–Era muy buen delantero, pero hay mucha gente intentado serlo y no tanta tirando por la vida artística. Mis padres me dijeron: “Sé artista, pero de manera seria y reglada”.

–Y entró en Bellas Artes.

–Soy “rara avis”. Ni mi familia ni mis amigos se dedicaban al arte ni se propiciaba un entorno o un futuro intelectual. En Bellas Artes todo eran hijos de artistas o venían de la Escuela de Arte. Eso no me gustó ni me gusta. Me mantengo al margen porque me gusta más el mundo real, nutrirme y rodearme de gente de todo tipo. Me parece más enriquecedor. No tenía ni tengo perfil de artista.

–¿Qué tal le fue?

–Muy bien: saqué matrícula de honor en mis dos especialidades, Escultura y Diseño Gráfico, del que viví y trabajé en Washington.

–¿Se fue con beca?

–No, me fui porque tenía una novia que había conocido en Salamanca.

–¿Se fue por ella o por Washington?

–Por vivir con ella. Las ciudades son complementarias. Tengo muchas ciudades, pero la mía es Gijón, mi base, la que busco y quiero. Viajar va coincidiendo. Me gusta como plataforma y, después, estar fuera.

–Tiene capacidades para hacer una escultura muy realista, pero su pintura es abstracta.

–No me debo a nadie a nivel artístico. La figuración siempre se me dio bien, pero me encuentro más cómodo en el otro lenguaje donde el concepto, el gesto y la expresión toman otro mensaje más rico.

–¿Tiene mucha facilidad y se complica la vida?

–Cuando tienes la habilidad y conoces la técnica eliges sin limitaciones. La mano puede hacerlo y me gusta complicarme la vida.

–¿Cuál es su método?

–A veces una duda se instala, tiras de un hilo, haces un desarrollo teórico previo, sin bocetos casi, pero en mi cabeza la obra está casi terminada antes de empezar. Casi siempre hago la visualización por la noche y deseo que llegue el día siguiente para ejecutarlo.

–¿Qué tal vive del arte?

–No me puedo quejar: por vivir del arte y por cómo vivo de él.

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