El deportista y paciente de esclerosis lateral amiotrófica, Miguel Ángel Roldán, ha escalado hoy los 500 metros de pared vertical del Picu Urriellu. Su objetivo al afrontar este desafío que ha bautizado como "Urriela-Escalada de vida" era visibilizar la existencia de la enfermedad que padece y seguir reclamando que se destinen más recursos para la investigación de la misma, con el objetivo de que algún día pueda existir una cura para la ELA. Roldán tocó la cima del Naranjo de Bulnes en torno a las 15.20 horas. Lo hizo visiblemente emocionado y entre los gritos de ánimo de su equipo. "Vamos", gritó desde las entrañas Roldán, tras besar la imagen de las Virgen de las Nieves que corona el monte asturiano.

La escalada forma parte del proyecto Los 5 Gritos contra la ELA, que consiste en realizar cinco expediciones diferentes donde cuatro personas con esta enfermedad se enfrenten a ellas, cada una con sus posibilidades. En este proyecto se han unido cuatro asociaciones a favor de los pacientes con ELA a nivel nacional, como son DalencandELA, Saca la Lengua a la ELA, Fundación Luzón y Dar Dar.

Un enfermo de ELA afronta hoy el desafío de escalar el picu Urriellu Agencia ATLAS/ EFE

Miguel Ángel Roldán es preparador físico y profesor de educación física. Antes del diagnóstico dedicaba buena parte de su tiempo al triatlón. Llegó a completar media docena de Ironman. Reconoce que al principio se vino abajo, pero gracias al apoyo de los suyos y a un coraje inmune al desaliento decidió rebelarse y acometer retos aún más complicados.

La enfermedad le afecta al habla y a manos y brazos, pero eso no ha sido obstáculo para hazañas tales como ascender los 4000 metros que llevan a la cima del Teide. Su objetivo principal es seguir dando visibilidad a una enfermedad que, por el momento, no tiene cura y que relega a quien la padece a un cruel proceso degenerativo. La media de esperanza de vida se sitúa entre los 3 y los 5 años, aunque hay casos en los que el proceso de se alarga durante más tiempo. En España la padecen unas 4000 personas. La única esperanza para ellos es lograr fondos para una investigación que, algún día, conduzca al remedio.