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El Gobierno sitúa Galicia como la región del norte con mayor riesgo de sufrir un tsunami

Olas producidas por un temporal golpean la costa de Bueu.

Olas producidas por un temporal golpean la costa de Bueu.

Hace ahora quince años, Ciudadela, en Menorca, sufrió el impacto del mar. Un meteotsunami golpeó su puerto, causando choques entre las embarcaciones amarradas y el fondo de la bahía al retirarse el agua.

Ese riesgo existe también para el litoral gallego, el que se enfrentaría a los maremotos de mayor intensidad del todo el norte peninsular, con olas de hasta dos metros cuya potencial capacidad de destrucción sería enorme en las rías gallegas, donde existen muchas casas, empresas e infraestructuras como carreteras o vías ferroviarias cerca del mar. Algo más de una hora dispondría la población para protegerse ante un posible maremoto.

Las olas causadas por un movimiento sísmico podrían alcanzar los dos metros de altura en la costa | La población dispondría de una hora para protegerse, según el plan de emergencias

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Estas son las principales advertencias del Plan Estatal de Protección Civil ante el Riesgo de Maremotos, aprobado hace un par de semanas, a pesar de que era un documento que obligaba a redactar una ley de 2015.

Esta hoja de ruta pretende sistematizar la respuesta ante un tsunami provocado por un terremoto en algún punto del mar, pues las otras causas para esos fenómenos son incluso más infrecuentes que esta.

De acuerdo con las bases de datos y estimaciones de la administración, Galicia es el punto más sensible del norte. “En Galicia podrían llegar elevaciones máximas de hasta casi dos metros, que estarían asociadas a maremotos provocados por terremotos de elevada magnitud generados en el Banco de Gorringe un monte submarino situado a 130 millas náuticas al oeste de Portugal, entre las islas Azores y el Estrecho de Gibraltar]”, establece el análisis de peligrosidad del litoral español.

El documento evita calcular la “probabilidad de ocurrencia” de estos fenómenos, aunque estima que los vinculados al Banco de Gorringe se sitúan entre 1.000 y 2.000 años, frente a decenas de miles de años en el Mediterráneo. En todo caso, resulta imprevisible, por lo que urge un protocolo de actuación para alertar a la población. Este se basa en la sensibilidad de cada zona y en las bases de datos de la Red Sísmica Nacional, así como los mareógafos de Puertos del Estado y organismos similares de Francia, Portugal, Italia, Grecia y Turquía.

El mayor peligro radica en la costa occidental andaluza y Canarias, donde podrían llegar a los 8 metros. En 1755, el terremoto que asoló Lisboa, por ejemplo, causó olas de 5 metros, según las estimaciones históricas. En ese caso, el tiempo de advertencia sería de 30 minutos.

En la costa cantábrica, la estimación es que la ola no supere el medio metros, por 5 en la costa mediterránea andaluza, uno en Valencia y Cataluña, 2 en Murcia y 0,6 en Baleares.

“Una subida de 2 metros del agua tendría efectos desastrosos en las rías”

Juan Ramón Vidal Romaní - Catedrático de Geodinámica de la Universidade de A Coruña

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–¿Existe un riesgo real de sufrir un maremoto en Galicia o resulta exagerado pensar en ello? ¿De qué intensidad hablamos?

–Sí. la zona de mayor riesgo está en el sur de la Península Ibérica, aunque no tenga nada que ver con Gorringe, sino con el contacto entre la placa africana y el sur de la placa ibérica. Es en esa zona donde se originaron los terremotos de Lisboa en 1531 y 1755. Como en ambas ocasiones se habla de 8 grados de magnitud es esa la máxima que se puede esperar.

“El último tsunami grave se produjo en 1755 y tuvo un nivel de 7 en Ferrol”

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–¿Fue aquel el último sufrido por Galicia?

–El último grave tuvo lugar en 1755 y alcanzó un registro de 7 en la zona de Doniños (Ferrol).

–¿A qué se debería ese tsunami? En el plan de Protección Civil se cita el Banco de Gorringe.

–Por su situación y su proximidad a la falla de As Pontes, ese tsunami del siglo 18 se produjo por algún movimiento de esa falla, que transcurre paralela a la costa cantábrica y que, una vez pasada la población pontesa, se divide en tres ramas. Una va a dar a Santo André de Teixido y dio lugar a los grandes deslizamientos que afectan a la zona; el más conocido es el que crea, por hundimiento, el valle donde está Santo André y otros más en la zona.

–El plan de emergencias señala que la elevación máxima del agua sería de dos metros y que tardaría una hora en llegar a la costa. ¿Qué le parece?

–Esta predicción es altamente especulativa tanto en la altura como en el tiempo de llegada. Además, una subida del mar de dos metros tendría efectos desastrosos en las rías, pero en el resto de la costa no produciría ningún efecto importante.

–¿Es Galicia el punto del norte peninsular con mayor riesgo?

–De acuerdo con los criterios empleados y debido a que la costa alcanza las alturas menores sobre el nivel del mar (en las zonas de rías que es donde se localizan las poblaciones costeras más importantes), sí. Galicia es la zona más peligrosa para tsunamis.

–¿Le parece suficiente el plan de emergencia aprobado por el Gobierno para prevenir los efectos de un fenómeno de ese tipo?

–El plan de emergencia no puede evitar las zonas que existen de riesgo. Durante los temporales invernales vemos cómo se ve afectada toda la costa, Sería muy parecido a lo que ocurriría de haber un tsunami, solo que en un caso como este se vería toda la costa baja afectada al mismo tiempo.

–¿Qué medidas serían necesarias para minimizar riesgos?

-En primer lugar, avisar con tiempo, si se puede. En segundo, prever itinerarios de fuga que estén despejados: nada de vías de escape paralelas a la costa, sino perpendiculares al litoral. En tercero, tratar de evitar que siga progresando la construcción de casas a la orilla del mar. Y en cuarto, realizar simulacros con una cierta frecuencia para que la población sepa lo que hay que hacer en caso de aviso de tsunami.

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